Comentarios acerca de la esclavitud

Buchanan en su libro plantea que “si las diferencias personales son suficientemente grandes, algunas personas pueden tener la capacidad de eliminar a otros de su especie. [...] Sin embargo, la eliminación total de otras personas puede que no sea la línea de acción preferida...[...]...podría ser más deseado el estado en que a aquellos que son ‘débiles’ se les permite ejercer esfuerzo para producir bienes, después de lo cual los ‘fuertes’ se apoderan de todo, o de casi todo para su propio uso. En este marco el contrato de desarme que puede negociarse puede ser algo parecido al contrato de esclavitud, en el que el ‘débil’ acuerda producir bienes para el ‘fuerte’ a cambio de permitírsele retener algo por encima de la simple subsistencia, que ellos serían incapaces de conseguir en el marco anarquista. Como otros contratos, un contrato de esclavitud definiría derechos individuales y, hasta el punto de que esta asignación es aceptada mutuamente, pueden conseguirse beneficios mutuos a partir de la subsiguiente reducción de esfuerzo en defensa y depredación." (1)

En su esfuerzo de plantear una estructura analítica completamente general, Buchanan olvida o simplemente ignora la terminología utilizada y los supuestos inmanentes al modelo, pecando al calificar al ‘contrato de esclavitud’ como un contrato (válido), ya que difícilmente pueda calificarse de voluntario un ‘acuerdo’ en el cual una de las partes está literalmente decidiendo entre dos opciones, una de las cuales es morir de hambre. Tampoco es probable que en dichas circunstancias, el ‘acuerdo’ haya sido negociado, ya que una de las partes carece absolutamente de poder de negociación. Se puede plantear que los contratos entre individuos y empresas monopólicas son validos y que éste es un caso similar, ya que una de las partes posee un mayor poder de negociación. Sin embargo la situación aquí planteada adquiere un elemento adicional fundamental: la perfecta inelasticidad de la demanda (la demanda de seguir vivo para el caso de Buchanan). En tales circunstancias no existe voluntariedad y el contrato está viciado. La extensión de la cita tuvo ese objetivo: mostrar que Buchanan plantea que este ‘contrato’ es como cualquier otro, cuando en realidad no lo es. Se podría argumentar que es una cuestión meramente terminológica y que, pese al juego de palabras, el objetivo de demostrar que el modelo es lo suficientemente general quedó demostrado. Sobre éste último punto también presento objeciones, ya que el enfoque planteado por Buchanan al inicio de su libro lo limita, particularmente cuando expresa que un criterio no arbitrario de lo que es ‘bueno’ es: “una situación se juzga como ‘buena’ hasta el punto en que permite que los individuos consigan lo que desean, cualquier cosa que sea, limitada solo por el principio del acuerdo mutuo. La libertad individual se convierte en el objetivo predominante de la política social, ...,(2) como una consecuencia necesaria de una metodología individualista y democrática.”

Aquí se evidencia la relevancia de la cuestión terminológica: si el ‘contrato de esclavitud’ no es un contrato válido debido a su carencia de voluntariedad, entonces el acuerdo no es mutuo y se violan los límites planteados por el modelo, quedando falsada la demostración de que el modelo es lo suficientemente general.



1- Buchanan, James M., op. cit., pág. 80-81. Los subrayados son míos.

2- Buchanan, James M., op. cit., pág. 15. Los subrayados son míos.

Como citar este artículo: 

zonaeconomica.com "Comentarios acerca de la esclavitud" [en linea]
Dirección URL: https://www.zonaeconomica.com/node/456 (Consultado el 26 de Mar de 2019)



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