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Ecología

Imagen de Osvaldo de la Fuente

Diferencias entre la Economía Ambiental y la Economía Ecológica

Ambas disciplinas buscan la sustentabilidad, pero usan diferentes marcos analíticos. La economía ambiental usa un enfoque neoclásico, mientras que la economía ambiental usa un enfoque mas amplio e interdisciplinario.

La economía ambiental se basa en el análisis de externalidades negativas y busca solucionar fallas de mercado. Ejemplos de propuestas de la economía ambiental son la solución de Coase, valuación microeconómica dentro de un análisis costo-beneficio, contabilidad ambiental, etc. Usa el criterio de eficiencia y supuestos neoclásicos como racionalidad limitada, individualismo metodológico, marginalismo, etc. .

Algunos critican la metodología ambiental por haber adoptado un enfoque muy cerrado que no permite tener en cuenta cuestiones mas amplias para solucionar los temas que trata.

A finales de los 80, surge la economía ecológica para incorporar temas mas amplios al análisis. Creen que los modelos neoclásicos solo pueden ser aplicados a un subgrupo de problemas ecológicos, porque:

- ignoran los límites naturales al crecimiento

- niegan la interdependencia entre la economía y el ambiente

- minimizan la importancia del tiempo

La economía ambiental se basa en un pluralismo metodológico.

La economía ambiental es antropocéntrica mientras que la economía ecológica es mas amplia. Por ejemplo, para la economía ambiental los recusos son tomados por escasos si son capaces de general utilidad para las personas, mientras que la economía ecológica trata a todos los recursos como escasos. Algo similar sucede con la valuación económica, la economía ambiental realiza una valuación de los recursos teniendo en cuenta las preferencias de las personas, mientras que la economía ecológica hace valuaciones alternativas, teniendo en cuenta cuestiones que no necesariamente tienen que ver con las preferencias de los seres humanos. Entonces se llegan a valuaciones distintas lo que lleva distintas recomendaciones de política.

Estos son solo algunos ejemplos, pero las diferencias surgen también en temas como el tratamiento de la escases (relativa o absoluta), el rol de la tecnología, etc.

Nota: he tratado los puntos esenciales del artículo Venkatachalam "Environmental economics and ecological economics: Where they can converge?, pero si hay mas interés en el tema, por favor háganmelo saber indicando cuestiones particulares en las que estén interesados, y puedo agregar mas información al respecto.

Fuente consultada: L. Venkatachalam "Environmental economics and ecological economics: Where they can converge?" March 2005

http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0921800906002874

Elementos Naturales

Los elementos naturales son aquellos elementos que no han sido producidos por el hombre. Se pueden agrupar en:

- Agua

- Aire

- Suelo

- Flora

- Fauna

Hay que tener en cuenta que el hombre puede producir elementos como clones de plantas o agua en un laboratorio. Estos elementos producidos por la intervención humana no son elementos naturales.

Los recursos naturales y los elementos naturales

Los recursos naturales son un subconjunto de los elementos naturales. Los recursos naturales son elementos naturales que pueden ser aprovechados por el hombre para satisfacer alguna necesidad. Es decir, que todos los recursos naturales son elementos naturales, pero no todos los elementos naturales son recursos naturales.

Economía, Ética y Ambiente (En un mundo finito)

Autor: Horacio Fazio

La siguiente es la introducción al libre “Economía, Ética y Ambiente (En un mundo finito)”, de horacio Fazio. Mas información del libro luego de la introducción.

La presente obra está basada en la tesis de doctorado en Filosofía del autor (Lic. en Economía y Dr. en Filosofía, UBA, 1971 y 2005), finalizada en 2004 en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, donde se desempeñaba por entonces como Profesor Titular Nacional del Seminario de “Ética y Economía” de la Maestría de Ética Aplicada. El título original de la investigación es “Racionalidad económica y ambiente: medios, fines y tiempo” y su contenido ha sido revisado, actualizado y ampliado, según el caso.

Ciudad de Buenos Aires, verano de 2012.

Cualquiera sea el accionar económico humano, sus efectos -tarde o temprano- modifican el ambiente y tienen consecuencias que no son neutrales desde el punto de vista ético, tanto al interior de las generaciones presentes –intrageneracional- como respecto a las futuras generaciones -intergeneracional-. Nos proponemos analizar esta cuestión desde el cruce epistemológico de la economía, la ética y el ambiente, entendido este último en su más amplio sentido: desde el medio físico que posibilita la vida, hasta el que nos proporciona los recursos (materia y energía) para satisfacer las necesidades y deseos humanos, sirviendo por último como depositario de los residuos y contaminantes como producto de la actividad humana. En este sentido, el ambiente podría considerarse como la Naturaleza o el planeta Tierra en interacción con la actividad humana. Así planteada, esta cuestión ético-económica-ambiental en la sociedad contemporánea se resume en un sólo interrogante: ¿Cómo es posible conciliar un ambiente finito -en cuanto a recursos físicos disponibles y a su capacidad de ser contaminado- con necesidades y deseos humanos ilimitados? Esta pregunta y sus posibles respuestas recorrerán el contenido de la presente obra.

El desarrollo histórico de la humanidad se ha desplegado en torno a dos factores que son inherentes a la condición humana: la estrecha dependencia de la especie humana con el medio físico que posibilita la vida y del cual forma parte, y la necesidad de pertenencia de los individuos a una realidad que los abarca: la comunidad o sociedad. Este destino común de los seres humanos con el ambiente y la sociedad, se ve hoy desdibujado por el ejercicio irrestricto de la racionalidad instrumental económica en que los fines individuales o sectoriales colisionan con los de la humanidad en su conjunto, incluidas las futuras generaciones.

Los actos económicos, al requerir una cierta dotación de recursos naturales, en parte reproducibles y en parte agotables, originan una determinada asignación o apropiación de dichos recursos en el transcurso del tiempo, modificando asimismo el entorno ambiental. Desde el punto de vista de la evolución de la humanidad, se ven involucradas la generación presente -condicionada por las consecuencias ambientales de la actividad económica de las generaciones anteriores- y las generaciones futuras -condicionadas por las consecuencias ambientales de la actividad económica de la presente generación-. Este arbitraje temporal entre el pasado y el presente, por un lado, y entre el presente y el futuro, por el otro, para todo sistema económico global, cualquiera sea su grado de evolución, supone algún tipo de juicio valorativo -explicitado o no- en la racionalidad económica de los agentes, instituciones y sistemas. Hipotéticamente, tal arbitraje sería intrascendente en el supuesto de existencia de una dotación no finita de recursos naturales para una actividad económica sin impacto ambiental. No es el caso del planeta en que vivimos.

Conviene recordar que la actividad económica humana, desde la Revolución Industrial y en forma creciente, ha tenido, tiene y tendrá efectos desequilibrantes en el ambiente, planteando de esta forma un problema de ética intergeneracional: las futuras generaciones dispondrán de un planeta cada vez más degradado. Es que, si bien se mira, los cambios civilizatorios que se vienen sucediendo desde mediados del siglo XVIII conforman en realidad un cambio de era (Cfr. de Chardin, Teilhard, 1967, Parte III, cap. 3) del que no nos apercibimos si no tenemos presentes ciertos acontecimientos:

. Hasta hace apenas dos siglos y medio (los abuelos de nuestros abuelos) nuestra civilización estaba asentada básicamente en áreas rurales.

. La esperanza de vida al nacer no alcanzaba los 30 años.

. Sólo se conocía una única energía: el fuego.

. Aparte del viento (navegación a vela y molinos), existía una sola energía mecánica disponible en todo momento: los músculos.

Esta nueva era civilizatoria por la que aún atravesamos, significa que “estamos acabando de desprendernos de las últimas amarras que nos retenían todavía en el Neolítico” (Ibíd., citando al prehistoriador francés Henri Breuil). Es inmenso el progreso humano alcanzado en 250 años. Pero tiene un alto costo ambiental y no es éticamente neutral.

La toma de conciencia social e institucional a nivel mundial sobre las consecuencias ambientales de la actividad económica data apenas de unas décadas En la década del 70 se organiza la Primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente en Estocolmo (1972), se plantea la discusión en torno al Informe del Club de Roma (1972), se produce la crisis por aumento de precio del petróleo (1973) y surgen las primeras organizaciones no gubernamentales que fueron consolidando un movimiento de opinión y concientización ambientales. . Recién desde los 70, abundan las advertencias provenientes de diversos ámbitos -incluida la comunidad científica internacional- sobre el agotamiento de los recursos naturales no renovables, la contaminación ambiental, la pérdida de biodiversidad, el cambio climático, etc. Resulta relevante esta relativamente reciente aparición de la cuestión ambiental en el escenario mundial ya que la historia del pensamiento económico hasta nuestros días -salvo excepciones no significativas- nunca reflejó debidamente al ambiente como objeto de estudio a pesar que constituye un limitante ineludible -hoy lo sabemos- en las discusiones del ámbito político y/o económico.

El concepto de racionalidad (en sentido lato: el uso de la razón en nuestros actos) será central en el desarrollo de nuestra investigación. Conviene recordar aquí que dicho concepto, explicitado o no, es inherente a la evolución de las ideas económicas. Tal como sostiene Julio H. Olivera (1999): “la relación entre economía y racionalidad constituye uno de los más antiguos problemas de nuestra disciplina”.

El contenido de la presente obra se divide en dos Partes; en la Primera, que podríamos calificar de discusión teórica, analizaremos los alcances y límites de la racionalidad económica según las principales ideas expuestas en torno a la concepción del problema económico. En este sentido, revalorizaremos el aporte de Aristóteles al pensamiento económico, inexplicablemente ignorado en los libros de texto estándar aunque justamente reconocido desde un clásico como Marx a un contemporáneo como Amartya Sen (Capítulo 1). Expondremos luego las ideas económicas y políticas de la etapa preclásica -desde los albores de la modernidad hasta los fisiócratas- y, finalmente, los clásicos de la economía, centrándonos en las ideas expuestas por David Hume y Adam Smith en torno a la naturaleza del problema económico (Capítulo 2). Como se verá, hay una cierta continuidad entre el pensamiento de Aristóteles y el de Smith, siendo a su vez este último, referente obligado de las corrientes de pensamiento contemporáneas. En el período histórico que va de Smith a los neoclásicos, por no hacer al objetivo de esta investigación Nuestro objetivo es analizar los alcances y las limitaciones de la concepción económica tradicional en relación a la cuestión ambiental y, asociadas a la misma, sus consecuencias éticas. Por tanto, tendremos que seleccionar –no nos proponemos elaborar una investigación sobre la historia de todas las ideas económicas- las principales concepciones de la economía que tuvieron vigencia con anterioridad al surgimiento de la actual corriente principal., no nos referiremos -aunque sí haremos alguna puntual alusión- a otras corrientes de pensamiento, tales como otros clásicos de la economía, el socialismo científico de Marx u otras corrientes críticas del pensamiento económico clásico ya que en ninguno de dichos casos se hallan elementos conceptuales que tengan que ver con nuestro objeto de investigación. En particular, la teoría marxista (al igual que la teoría económica estándar) externaliza el ambiente en cuanto a la descripción del proceso económico (Georgescu-Roegen N., 1971). Por último, en el Capítulo 3, expondremos los fundamentos de la concepción de la corriente principal en economía -así como sus limitaciones- en base a la aun hoy insuperable síntesis expuesta por Lionel Robbins en la década del 30 del siglo pasado, núcleo dogmático de los libros de texto introductorios de economía en todas las universidades.

En la Segunda Parte, de discusión práctica, argumentaremos a favor de una racionalidad valorativa de los fines económicos considerando los intereses de las generaciones futuras, en el marco de la degradación ambiental imperante y de la inexorable restricción de recursos finitos. El tiempo en la naturaleza y el tiempo económico tienen escalas diferentes; por otra parte, el arbitraje del tiempo en las decisiones económicas que involucran al ambiente, necesariamente afecta a las generaciones futuras; profundizaremos en dicho mecanismo y en sus implicaciones éticas en el Capítulo 4. Analizaremos en el Capítulo 5, la racionalidad imperante en el sistema económico global en cuanto a los efectos ambientales de su funcionamiento y sus implicaciones intergeneracionales. Expondremos en el Capítulo 6, una breve exposición del estado del mundo en cuanto al desarrollo humano, considerando aspectos distributivos de la riqueza material y, sobre todo, la cuestión de la apropiación actual de recursos naturales no renovables que afectan los intereses de las generaciones futuras. En el Capítulo 7, nos ocuparemos de los criterios asumidos en las decisiones tomadas por los agentes económicos en contextos de riesgo e incertidumbre respecto a escenarios futuros y de cómo dichas decisiones afectarán a las próximas generaciones, argumentando a favor de un replanteo epistemológico de la cuestión.

En la continuidad del análisis de la cuestión de los fines, presentaremos en el Capítulo 8 la visión de Charles Taylor y su propuesta de replanteo de los fines del accionar humano a partir del rescate del trasfondo moral de la racionalidad instrumental moderna. En cuanto a Peter Singer, se expondrá la pertinencia de una deliberación sobre los fines humanos a partir del conflicto entre los mismos en cuestiones ambientales con consecuencias éticas intergeneracionales. Por último, en el Capítulo 9, a partir del interrogante ¿Cuánto es razonable? o, si se prefiere: ¿Cuánto es suficiente? merecerán nuestra atención los problemas de la sustentabilidad planetaria intergeneracional y el de las necesidades y deseos humanos en un contexto de recursos finitos y disponibilidad de los mismos para los humanos que nos sucedan.

Editorial Universitaria de Buenos Aires/EUDEBA, primera edición, 2012

ÍNDICE

INTRODUCCIÓN

PRIMERA PARTE

ALCANCES Y LÍMITES DE LA RACIONALIDAD ECONÓMICA

Capítulo 1. El enfoque aristotélico del problema económico

1.1 Economía y sociedad

1.2 Valor de uso y valor de cambio

1.3 Economía y crematística limitada

1.4 Economía y crematística ilimitada

1.5 Aristóteles en cuestión

Capítulo 2. Antecedentes y desarrollo del pensamiento de Smith

2.1 La transición preclásica

2.2 La concepción económica clásica: Hume y Smith

2.2.1 De la división del trabajo al propio interés

2.2.2 Sobre la mano invisible

2.2.3 Frugalidad y acumulación

2.2.4 Benevolencia y egoísmo

2.3 Sumario: economía, ética y ambiente hasta los clásicos

Capítulo 3. La racionalidad formal instrumental

3.1 El objeto de estudio de la economía

3.2 La preferencia revelada

3.3 Ética, racionalidad y economía

3.4 Limitaciones de la concepción neoclásica

3.4.1 En cuanto al objeto de la economía

3.4.2 En cuanto a la preferencia revelada

3.4.3 En cuanto a la ética y la racionalidad

SEGUNDA PARTE

LA ECONOMÍA ACTUAL Y LAS GENERACIONES FUTURAS

Capítulo 4. Economía, ética y tiempo

4.1 La economía y los ritmos de la naturaleza

4.2 Las preferencias intergeneracionales

Capítulo 5. Racionalidad instrumental, sistemas económicos y ambiente

5.1 Maximización y ambiente

5.2 Cuestiones globales, soluciones globales

Capítulo 6. Racionalidad de los fines económicos

6.1 Estado del mundo

6.2 La cuestión de los fines

Capítulo 7. Riesgo, incertidumbre y generaciones futuras

7.1 Planteo del problema

7.2 El principio de precaución

7.3 Replanteo epistemológico

Capítulo 8. Ética, racionalidad instrumental y ambiente

8.1 Trasfondo moral de la racionalidad instrumental y replanteo de fines

8.2 Conflicto de fines, ética y ambiente

Capítulo 9. ¿Cuánto es suficiente?

9.1 Sustentabilidad y concepciones económicas

9.2 Necesidades y deseos

CONCLUSIONES

BIBLIOGRAFÍA

Acceso al Agua Potable

Agua: de eso no se habla. (se retarifa!)

p.Roberto F. Bertossi

Entre nosotros el acceso al agua no es un derecho humano1 sino un bien sobremercantilizado2.

Nuestras autoridades, las agencias de regulación y control, los municipios en general -no obstante la garantía constitucional1-, después de más de quince años aún no han provisto la protección y concreción de este derecho, del uso racional de recurso tan esencial ni a la preservación del patrimonio natural ni de la diversidad biológica ni a una información adecuada y veraz ni a la educación ambiental ni a nada.

Pareciera ser que estas administraciones solo contratan `los peajes´ para la distribución del más vital insumo humano –sólo detrás del aire- pero sin involucrarse ni involucrar a sus cocontratantes en nuevas fuentes de investigación, generación, conservación y mantenimiento cuantitativas y cualitativas, sin educación para consumos responsables e inteligentes sobre la premisa insoslayable de solidaridades sociales y equidades intergeneracionales.

Así lo confirma claramente el pésimo abordaje estatal sobre la cuestión, la imprevisión e impericia para un desarrollo armónico y sustentable, la ausencia de una elemental racionalidad en la ocupación y ordenamiento territorial que implica precaución, trazabilidad, responsabilidad y sustentabilidad ambiental urbanas y rurales tanto en materia agrícola, inmobiliaria, turística, etc. todo lo que torna urgente y necesario ir desandando el problema ambiental para repensar los daños ambiental por acción, omisión y `comisión.

Nuevamente en vísperas del estío advertimos que estamos otra vez sin agua y en una verdadera emergencia hídrica de hecho, nuevamente verificamos la esterilidad de `lecciones climáticas anteriores´ no aprehendidas.

La inquietante preocupación común por la creciente escasez de agua potable hace años ya fue objeto del derecho a punto tal que, el Principio 10 de la Declaración de Río de Janeiro de 1992 dispone: ”El mejor modo de tratar las cuestiones ambientales es con la participación de todos los ciudadanos interesados en el nivel que corresponda, asegurándoseles un acceso adecuado a la información de que dispongan las autoridades públicas. Los Estados no sólo deberán facilitar y fomentar la sensibilización ecológica sino proporcionar acceso efectivo a los procedimientos Judiciales y Administrativos (todo lo contrario vg., a esas audiencias públicas no vinculantes y eufemismos parecidos), entre éstos el resarcimiento de daños y los recursos pertinentes”

Nuestra responsabilidad ambiental no se agota en retarifaciones, mediciones, sanciones y reparaciones sino con solidaridades desde funciones públicas idóneas y apropiadas, preventivas y precautorias para `asegurarnos la seguridad´ a que se refiere el articulo 42 de nuestra Carta Magna.

En efecto, el último paradigma es el de la “seguridad”, cuya emergencia se observa hacia fines del siglo XX, asentado sobre la aparición de casos inmersos en un contexto de incerteza científica, en el que se destaca la posibilidad eventual de daños graves o irreversibles. Se configura una vulnerabilidad antes desconocida para los individuos, una suerte de “retorno a las catástrofes”, pero ya no provenientes de la naturaleza, sino de la misma actividad del hombre.2

Finalmente, si persistimos en ocultar o negar este estado de más barro y menos agua, el acceso al agua potable solo será apenas un derecho simbólico sobre el bien más preciado pero, en realidad, un bien sobrepreciado, sobrevaluado, sobrefacturado impropia y especulativamente con complicidad, complacencia y ausencia estatal en tanto derecho humano, ajeno por ende a mercantilismos, desabastecimientos, irregularidades, indefensiones, irracionalidades y desaprensiones inhumanas semejantes.

1- La ONU aprobó en Ginebra con una gran mayoría la propuesta presentada por Bolivia y respaldada por otros 33 Estados de incluir el acceso a agua potable en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La resolución contó con un amplio apoyo en la Asamblea General. No hubo votos en contra, aunque unos cuantos países se abstuvieron. (28.07.2010), algo ya planteado en el seno de la FAO con ocasión de otra Jornada Mundial de la Alimentación: -AAS 99 (2007), 933-935

2 Un caso: Provisión inmueble Clase B03: “ Conforme notificación e intimación oficial de Aguas Cordobesas efectuada este mes de noviembre en curso por: ` los períodos: 12/05 y, 02-03/06, cuya suma original es de $ 32,23.; RECARGO a dicha fecha (nov/10) de $ 23,27; en ventanilla de la empresa el día 15/11/10 don Fermín –titular del inmueble- debió pagar: $ 116,16. (???) sic!!!!Detalles del Pago: Caja: 147312; Cajero: Perez; Movimiento: 02-15137450

La Energía como Valor de Referencia Monetario

energía

Evolución de la economía en consonancia con la sociedad

Autor: José Ramón Varela Fernández

En las sociedades actuales que se basan en el comercio como forma esencial de relación y evolución, es necesario disponer de un valor de referencia común que permita a todas las partes conocer el valor de los bienes y servicios ofertados y así poder decidir si se intercambian. El valor estable del patrón usado y que esté disponible de forma extensa son las dos características que han definido durante muchos siglos al oro y a otros materiales preciosos como valores de referencia, al ser elementos siempre en demanda y fácilmente intercambiables.

El aumento de la población de forma exponencial supuso que la segunda condición se viera en peligro, pues o no hay suficiente oro como para acuñar moneda de forma práctica para miles de millones de personas, o bien no interesa a quienes poseen grandes stocks de oro su reparto y perder así su influencia económica, como es el caso de los estados y los bancos. La solución a este dilema fue el uso masivo de papel moneda y similares, con un valor equivalente en oro teórico, pero que en la práctica no se corresponde con la realidad. Para los estados el imprimir moneda es como crear lingotes de oro de forma mágica, y en un principio tuvo buenos efectos dinamizando enormemente el comercio a nivel mundial, pero se cayó en el peligro de la inflación. Al existir demasiado papel moneda, y al cambiarse el nuevo valor de referencia del oro al Dólar, este comenzó a perder su posición debido a su abusiva impresión produciéndose inflación fiduciaria, además de estar ligada su posición a un país en concreto.

Hoy en día se pretende sustituir al Dólar por otro valor de referencia, como puede ser una moneda internacional, o bien regresar al patrón del oro, al fin de proporcionar a los mercados y a las economías la estabilidad que tanto necesitan. En este momento de decisión debemos observar tres aspectos si no queremos caer en los mismos errores del pasado:

-Primero, los mercados van a estar escarmentados del fracaso del Dólar de papel como valor de referencia, que además fue manipulado por parte de los "jugadores" a su antojo durante mucho tiempo. Esto da a suponer que los nuevos "gestores" de una posible moneda común volverán a hacer lo mismo, resultando perjudicados el resto de jugadores del juego convenido. El nuevo valor no puede ser volátil ni variar con la acción de ninguna de las partes.

-Segundo, con siete mil millones de personas en el planeta es muy difícil usar oro físico como valor de referencia. Los propietarios actuales de los stocks no van a distribuirlos de forma masiva entre la población para su uso como moneda, pues perderían su influencia financiera. Eso sí, el oro puede ser un valor paralelo de intercambio muy sólido y útil.

-Tercero, el mundo ha cambiado en los últimos tiempos, y la forma que hemos tenido en el último siglo y medio de entender el comercio y la industria nos ha llevado a dañar los ecosistemas de forma grave, y esa no es una experiencia que nos podamos seguir permitiendo. El nuevo sistema que se instaure debe de proteger al planeta y a sus habitantes, y esta no es una condición negociable. Conseguir resultados económicos no puede ser equivalente a explotar recursos sin control y a contaminar.

En este punto ya se puede definir como debe de ser el nuevo valor de referencia: de valor conocido e igual para todos a nivel internacional y que no pueda ser manipulado, de acceso fácil y manejo práctico, y que fomente el uso racional de los recursos a nivel mundial y por parte de todos. A la luz de nuestra realidad sólo existe un elemento conocido en todos los rincones de la tierra que es accesible y que se usa cada vez de forma más cuidadosa, pues es un bien valioso, y que además el hecho de usarlo de forma comedida y sin malgasto supone cuidar el medio ambiente. Estamos hablando de la energía.

La energía es lo que se necesita para hacerlo todo, tanto para extraer recursos como para procesarlos y posteriormente consumirlos y devolverlos al sistema. Un kWh de energía es el mismo en el ecuador que en el polo, independientemente de cualquier variable política o social que impere, y además su valor no puede ser modificado ni falsificado. Por ello cumple la primera premisa antes descrita. Además a su nivel, todo el mundo tiene acceso y maneja energía, cumpliendo con ello la segunda premisa. Es necesario meditar si la energía cumple la tercera premisa sobre el cuidado del medio ambiente. La energía es caprichosa, en el sentido de que si se usa de forma descuidada se pierde, y por ello es necesario usar las mejores técnicas para su uso, lo que supone generar menos energía y por tanto contaminar menos. Además el hecho de usar técnicas cada vez más sofisticadas y eficientes ayuda a aumentar la calidad de los procesos y de los productos elaborados. Simultáneamente, cuando usamos mejores tecnologías y menos energía reducimos el coste de nuestros productos por lo que somos más competitivos comercialmente. El reciclar supone un gran ahorro energético a la hora de conseguir recursos, por lo que hacerlo nos hace más eficientes económicamente. Podemos por tanto afirmar que el uso de la energía como valor de referencia monetario cumple con la premisa de ayudar a cuidar el entorno.

Otras cualidades que reúne la energía como medio de pago son: ser transportable, divisible, duradera y homogénea gracias al uso de sistemas informáticos; su demanda existe de forma previa, constante y futura, lo cual significa que no puede ser devaluada nunca; finalmente, su escasez relativa es alta y su precio aumenta constantemente, pues solo puede ser generada la que va a ser usada, perdiéndose la que sobra, lo cual refuerza su carácter indevaluable. La energía como moneda evita los peligros de la inflación, pues en un mercado competitivo los productos más baratos cobran ventaja, y cuanto más eficiente es un fabricante más vende sus productos. De esta forma la tendencia de los precios a escala global pasa de un aumento continuo inflacionista a un descenso continuo denominado deflación sana, hasta un mínimo posible que supone la excelencia del uso energético. Con el uso de las modernas tecnologías informáticas es posible contabilizar los valores de energía "acumulados" por cada ciudadano en su uso cotidiano, de la misma manera que hoy en día lo realizan las entidades bancarias con la moneda convencional, y también se pueden imprimir billetes con equivalencia energética si son garantizados por las empresas generadoras de energía. Obviamente la energía no puede ser almacenada de forma eficiente para su uso como moneda física, pero tampoco interesa hacerlo, pues es mejor generarla cuando sea necesario por razones de uso físico, y simplemente registrar sus valores para su uso económico. En realidad esta es una práctica habitual para muchos tipos de valores y mercancías a nivel mundial, y no supone ya ningún reto.

En cuanto a los aspectos de durabilidad y atesorabilidad, esto es el mantener su valor entre su compra o ahorro y su venta, sólo basta con darse cuenta de que el hecho de acumular cualquier material perdurable, equivale a acumular energía, la energía que se usó en su extracción y manipulación. Si ese material es oro el valor de lo ahorrado es doblemente sólido, pues a la equivalencia energética como materia prima se suma la solidez del oro como valor históricamente respetado por su escasez y demás propiedades monetarias. En todo caso usando un doble sistema oro-energía carente de inflación es perfectamente válida la emisión de papel moneda con equivalencia en oro o energía, de forma conjunta o simultánea, para su uso como medio de ahorro y pago, pues los valores están garantizados no solo por las reservas de oro que puedan existir, sino también por todo un entramado de generación energética imprescindible para la sociedad.

Es muy beneficioso el uso de la energía como método de ahorro para el desarrollo económico de la sociedad. Por un lado ofrece una gran seguridad en cuanto a que su valor no se devalúa con el tiempo y ello da seguridad al ahorrador. Incluso puede verse beneficiado por un ligero incremento de valor a largo plazo, pues con la mejora de los sistemas de producción en el tiempo, la misma cantidad de energía permite fabricar más bienes, y por tanto comprar más. En cuanto al medio ambiente, el ahorro permite no emitir contaminación innecesariamente, y llegado el momento de producir, las técnicas habrán mejorado ligeramente gracias a la competencia entre fabricantes y la contaminación será menor. Por otro lado, el ahorro aunque da seguridad, no ofrece una gran rentabilidad a corto plazo, por lo cual la energía no es un bien especulativo por naturaleza. Al no ser así, no se almacenarán grandes cantidades de energía, que en realidad representa una cierta capacidad productiva, si no que se pondrán en el mercado donde generarán riqueza real en forma de bienes y servicios. Este factor ayuda de forma definitiva a reducir los niveles de desempleo en la sociedad que adopte la energía como moneda.

A efectos prácticos la medida de energía, en julios o kWh, es lo que recibe el trabajador como salario por su esfuerzo y por su aportación energética al puesto de trabajo, tanto en concepto de esfuerzo físico, mental y de aportación de conocimientos, así como de su transporte diario y otros gastos implícitos, en consonancia con las leyes del mercado; es con ese salario percibido con lo que pagará los productos que consuma, cuyo precio será la suma de las energías necesarias para su creación y obtención de materias primas, mano de obra, y también la misma energía necesaria en sus diversas formas, sin olvidar los márgenes de beneficios del fabricante. El transporte es un gasto adicional de energía, por lo que la tendencia será a vivir y consumir productos en áreas próximas, reduciéndose así las emisiones contaminantes. Este sencillo efecto puede solucionar uno de los grandes problemas de los estados actualmente como es el enfrentarse al cambio climático, y de paso reducir la dependencia del crudo importado. Además, el hecho de importar energía, por ejemplo en forma de petróleo o carbón, será antieconómico, pues hay que contar con el transporte como gasto adicional. Sería ridículo pagar 120 kWh por un combustible que nos rendirá 100 kWh, por eso se estimularía enormemente de forma natural la producción de energía a nivel local, sumándose así otro ahorro importante en las emisiones contaminantes y en el descenso de los precios finales de un producto. Esto no significa que el crudo pierda su valor, si no que será más apreciado como fuente de materias primas que como combustible.

A nivel financiero se pueden aplicar muchas fórmulas actuales a la negociación con energía como valor económico, por lo que los bancos y compañías energéticas tienen asegurado su futuro en el sector del crédito, si bien, con el transcurrir del tiempo los márgenes de las operaciones serán más claros y los intereses tenderán a reducirse, al tiempo que el número de operadores podría aumentar. En cualquier caso, todos los sectores, personas y organismos tendrán que someterse a las leyes del mercado al igual que sucede hoy en día, resultando de ello un proceso de equivalencia de los productos en energía tanto en razón de su coste energético real como en razón de su demanda en el mercado.

El proceso de instauración de un valor de referencia energético es perfectamente compatible con los actuales sistemas económicos. No es necesario crear nuevas infraestructuras de ningún tipo. Solo es necesaria la iniciativa de las empresas energéticas y que los ciudadanos acepten el valor de energía como valor de intercambio. Los ciudadanos aceptarán este nuevo valor energético si las compañías generadoras se comprometen a respaldarlo, pues es un gasto corriente universal y ampliamente conocido. Además el hecho de aceptar pagos en forma de energía implica una revalorización automática en relación a las monedas convencionales, pues el precio de la energía sube constantemente. Las posibilidades de éxito de una iniciativa en este sentido son muy altas, pues todas las partes ganan, y quienes tarden en sumarse a la iniciativa serán conscientes de los sobrecostes de su decisión de forma evidente si sólo siguen operando con el sistema tradicional lastrado por la inflación.

José Ramón Varela Fernández

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España

El Oro

El libro del Oro

Autora: Econ. Josefina Koch Tovar

Año 2009

Recursos Renovables

Se denomina recursos al conjunto de capacidades y elementos (tanto naturales como producidos por el hombre), que se pueden utilizar para producir bienes o servicios o tienen un valor intrínseco sin la necesidad de ser modificados, y que son escasos en relación a su demanda actual o potencial.

Los recursos renovables son aquellos recursos cuya existencia no se agota con su utilización, debido a que vuelven a su estado original o se regeneran a una tasa mayor a la tasa con que los recursos renovables son disminuidos mediante su utilización. Esto significa que ciertos recursos renovables pueden dejar de serlo si su tasa de utilización es tan alta que evite su renovación. Dentro de esta categoría de recursos renovables encontramos al agua y a la biomasa. Algunos recursos renovables se clasifican como recursos perpetuos, debido a que por mas intensa que sea su utilización, no es posible su agotamiento. Dentro de esta categoría de recursos renovables se encuentran la energía hidroeléctrica, la radiación solar, el viento y las olas.

Lista de recursos renovables importantes

- Biomasa: bosques y madera, productos de la agricultura: pueden ser un recurso renovable si la tasa y forma de explotación es sustentable. Si la utilización no es sustentable, la biomasa no es un recurso renovable.

- Agua: siempre que la utilización sea menor a la tasa de renovación y que no se contamine el stock o la fuente de agua.

- Energía hidráulica (puede ser hidroeléctrica).

- Radiación solar

- Viento

- Olas

- Energía Geotermal

- Peces: de forma similar a la biomasa, puede ser un recurso renovable o no renovable de acuerdo a la forma de explotación.

Energía y Recursos Renovables

Con respecto a la energía, además de la producción de electricidad utilizando directamente la radiación solar, gran parte de los recursos renovables con capacidad de brindar energía proviene de la energía solar (el 99,9% de la energía en la tierra proviene de la energía solar). Por ejemplo, la energía hidráulica existe gracias a que el calor del sol y los vientos llevan agua desde zonas bajas a altas , la biomasa que se puede usar como biocombustible existe debido al proceso de fotosíntesis que es una forma eficiente de utilizar la energía solar, la energía proveniente del viento también existe debido a que la energía proveniente del sol calienta las regiones de modo diferente.

Si bien la energía total disponible es enorme, el desafío es transformar la energía disponible en energía utilizable por el hombre. La a transformación de un tipo de energía en otro, por ejemplo la transformación de energía hidráulica en energía eléctrica, o la utilización de la energía sin transformarla, por ejemplo calentar agua con luz solar, será mas o menos eficiente dependiendo de la tecnología disponible. Nuevos avances científicos y tecnológicos hacen que la pérdida por la transformación de un tipo de energía en otro sea cada vez menor.

Pasemos a continuación a ver cada una de estas posibles fuentes de energía renovables: energía hidráulica, energía solar, energía eólica y energía proveniente de la biomasa.

La energía hidráulica es energía mecánica proveniente principalmente del agua que baja desde zonas altas a zonas bajas atraída por la fuerza de gravedad. La energía mecánica contenida en el movimiento del agua ha sido aprovechada por los hombres desde tiempos remotos mediante los molinos de agua, que utilizaban directamente la energía mecánica. Actualmente se puede aprovechar esta energía renovable construyendo represas y centrales hidroeléctricas para transformar esta energía en energía eléctrica. La energía hidráulica es un recurso renovables debido a que luego de ser utilizada, el agua vuelve hacia las zonas altas (ciclo del agua).

energia solar: recurso renovable La radiación solar contiene energía, que se puede transformar en calor (energía calórica) o en energía eléctrica. La energía solar primaria es un recurso renovable.

energia eólica La energía eólica se puede transformar en energía eléctrica mediante turbinas eólicas

La biomasa contiene energía debido a que la fotosíntesis fue acumulando energía solar en la misma. Mediante la combustión, la energía contenida en la biomasa se puede transformar en energía calórica, en energía eléctrica o puede ser procesada para su transformación en biocombustible capaz de ser utilizado en automóviles u otros medios de transporte. La biomasa es un recurso renovable si su tasa de utilización es menor o igual a su tasa de regeneración.

El reciente crecimiento de los biocombustibles colaboró a la suba en el precio de los alimentos en todo el mundo, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria de muchos países, en particular aquellos países de bajos recursos que son importadores netos de alimentos.

El agua como recurso renovable

agua: recurso renovableEl agua dulce y limpia es un recurso renovable debido al ciclo del agua, pero esto no significa que sea un recurso ilimitado. El crecimiento de la población y la contaminación o destrucción de fuentes naturales de agua limpia pueden poner en peligro la provisión de agua.

Por ejemplo, si se extrae agua de un acuífero a una tasa mayor a su tasa de renovación, el agua de ese acuífero deja de ser un recurso renovable. Lo mismo sucedería si la agricultura en una zona elevada no permite que el agua ingrese a las napas subterráneas.

Los productos de la agricultura como recursos renovables

biocombustible: recurso renovable Debido a que los vegetales tienen la capacidad de crecer sin agotar el suelo, son recursos renovables siempre que su utilización cumpla con este requisito, es decir, que su tasa de consumo no impida su regeneración futura. Un concepto mas estricto tiene en cuenta todo el proceso de producción, por lo que los productos de la agricultura (comida, biocombustible, materias primas, químicos, etc.) son considerados renovables si además de su cultivo, su recolección, logística, procesamiento y distribución puede ser considerada "sustentable".

Productos obtenidos de bosques como madera, químicos y papel también pueden ser recursos renovables si son producidos mediante técnicas sustentables.

Autor: Federico Anzil - Julio de 2008

© zonaeconomica.com

imágenes con licencia cc pertenecientes a Schwarzerkater (solar), Mike Babcock (viento), Jule_Berlin (agua), y TheFriendlyFriend (biocombustible).

Economía y Ecología

economía y ecología

Autor: Christian Stange Marcus

Y la activa protección del Medio Ambiente.

La actual Economía, ha impulsado cada día mas a hacer un consciente uso de los recursos naturales que no provee el medio ambiente. Es por este motivo que tanto la economía como la ecología, deben ser vistos como sistemas relativamente similares.

La economía y la ecología van relacionadas al uso de recursos, haciendo la diferencia solo en el manipulador de aquellos recursos; que en el caso de la economía es el hombre, mientras que en la ecología es la naturaleza misma.

Es así como la economía con el pasar de los años ha querido autosustentarse; tal como lo hace la ecología. Por ende debe auto exigirse algunos pequeños esfuerzo que para la economía empírica son despreciables pero para la economía practica, actual y futura son o deberían ser obligatorios.

economía y ecología

Es aquí donde interfiere el problema ético y moral de cada sociedad.

Pero sin duda alguna el hombre se ha percatado del valor de la naturaleza, y por ello a comenzado con la activa Protección del Medio Ambiente (Environmental Protection o Umweltschutz).

Esta Protección debe ser ejecutada en forma conjunta por la Sociedad y el Estado. Ya que las Empresas deber ser obligadas por el estado a cumplir debidas normas arbitrarias de Proteccion al Medio Ambiente, además de atender las sugerencias no obligatorias pero si recomendables en un alto grado por parte de la Sociedad.

Principalmente son estos dos factores los que regulan actualmente la protección medio ambiental, teniendo un rol mas importante el estado por sobre la sociedad; ya que es este último quien dicta las normas a cumplir. Por ende luego de que cada gobierno a impuesto un numero de leyes en este tema, estas afectaran a todas las empresas que tratan directamente con el medio ambiente.

Por ejemplo una empresa pesquera deberá tener en cuenta que los peces no son un bien totalmente gratis para ellos, ya que estos se acaban y cada vez su precio debería ser mayor. Por eso es de vital importancia, saber que tan rápido se reproducen estos peces, y como mantener este sistema de forma sustentable a través del tiempo. Entonces el estado debe declarar un máximo número de peces a pescar por un determinado período de tiempo. Lo que implicara la activa protección del medio ambiente.

La política económica a seguir, deber verse reflejada en un modelo matemático; ya que el problema que tienen estas empresas, es que su fuente de materias primas son limitadas.

Por eso se debe tener en cuenta el impacto ambiental que generará la empresa sobre el medio ambiente.

Actualmente la mayoría ignora que al iniciar alguna actividad económica, aunque no tenga que ver con el medio ambiente, debería ser consciente de que todo estamos en un mismo planeta y que con ayuda de procesos como la globalización. Somos mas susceptibles a ser afectados por hechos que, aun que no nos incumben directamente; deben ser tomados en cuenta. Pues de una u otra manera afectaran a mi empresa.

En el gráfico de costos versus daños existe un óptimo, el cual debe ser imperativo alcanzar o estar cerca de el. Es en este punto en donde el daño producido por mi empresa paga un costo justo por el daño provocado en el medio ambiente. Sobre ese óptimo los costos disminuyen, pero el daño aumenta llegando a ser irreparable a futuro. Pero bajo el óptimo, los costos aumentan; y el costo del daño disminuyen, llevando a la empresa probablemente a no ser viable.

By Christian Stange Marcus

Fuentes.

Steven M. "Produktion und Umweltschutz" beiträge zur betriebswirtschaftlichen forschung

Wiesbaden, Gabler; 1994.

Johannes K. "Umweltorientiertes Produktions-Controlling"

Wiesbaden, Gabler; 1993.

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