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Monografias

Monografías de Economía

Inequidad Salarial

Centros Urbanos de América Latina 1997,2006: Disparidades Salariales Según Género y Crecimiento Económico

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Giovanni E. Reyes

Uno de los rasgos de inequidad directa de género que mantienen muchos países, es el conjunto de disparidades salariales entre hombres y mujeres. El argumento central de este estudio es que las desigualdades salariales entre países tenderán a mejorar en aquellos que tienen economías más pequeñas, respecto a los de economías de grandes mercados relativos. Se hace aquí una comparación entre la inequidad salarial en países latinoamericanos en 1997 y en 2006. A este rasgo de inequidad directa se debe agregar la inequidad indirecta, pero no menos significativa, que se tiene con las mujeres, con medidas muy influenciadas por las matrices culturales prevalecientes, tales como la tendencia aún presente de que las mujeres estudian menos, ciertas carreras vinculadas con la innovación y las tecnologías. La inequidad salarial tiende a mejorar en Latinoamérica, pero aún es necesario persistir en las mejoras. Países como Perú, Brasil y Bolivia aparecen como los de mayor inequidad salarial respecto a género.

Palabras clave: inequidades de género, ingresos, empleo, economía urbanas en Latinoamérica.

Clasificación JEL: J01, J16, R13.

Copyright © all rights reserved, todos los derechos reservados, Giovanni E. Reyes, 2010.

Sobre el autor

Ph.D. en Economía para el Desarrollo y Relaciones Internacionales de la Universidad de Pittsburgh, con certificados de post-grado de las Universidades de Pennsylvania y Harvard. Ha sido Director del Sistema Económico Latinoamericano –SELA- y representante ante la Organización Internacional del Café con sede en Londres; ha trabajado para la Organización de Naciones Unidas / Nueva York, Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, UNICEF, y el Vienna International Center. Ha sido Coordinador del Informe del Desarrollo Humano en Venezuela, es Decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Católica de Colombia. El contenido de este documento es de entera responsabilidad del autor y por ello no compromete a entidad o institución alguna.

Propuesta de Modelo Financiero para Crecimiento Corporativo Sostenible

Autores:

Giovanni E. Reyes *

Andrea Briceño M **

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Aspectos como la capacidad técnica y económica en la producción de bienes y servicios, la gestión administrativa y financiera, y las políticas de comercialización ó mercadeo, son determinantes para el crecimiento sostenible de las organizaciones, entendido, como un proceso dinámico que tiene efecto en la creación de valor de las mismas. El objetivo fundamental de este trabajo consiste en definir un modelo que contenga, los aspectos particulares que afectan una política de crecimiento corporativo sostenible, a partir de la cuantificación de componentes financieros. Para la realización de este documento se tuvieron en cuenta diversos estudios e investigaciones que exponen conceptos y enfoques que tratan de identificar factores de crecimiento corporativo, tales como planificación, control, dirección, manejo de recursos financieros y humanos, monitoreo y evaluación, entre otros1. Sin embargo el presente documento se limitará a analizar componentes relacionados con la gestión financiera.

Palabras clave: componentes financieros, crecimiento corporativo sostenible, gestión financiera

Clasificación JEL: D02, G14, G29.

Sobre los autores

* Ph.D. en Economía para el Desarrollo y Relaciones Internacionales de la Universidad de Pittsburgh, con certificados de post-grado de las Universidades de Pennsylvania y Harvard. Ha sido Fulbright y World Bank Scholar, Director del Sistema Económico Latinoamericano y representante ante la Organización Internacional del Café con sede en Londres; ha trabajado para la Organización de Naciones Unidas / Nueva York, PNUD, UNICEF, y el Vienna International Center. Ha sido Coordinador del Informe de Desarrollo Humano de Naciones Unidas en Venezuela; Decano de la Facultad de Economía de la Universidad Católica de Colombia.

** Magister Gobierno y Políticas Públicas de la Universidad Externado de Colombia en convenio con Columbia University, Economista Universidad Nacional de Colombia, ha sido Jefe de Investigaciones Universidad Empresarial de la Cámara de Comercio de Bogotá y es Directora de Investigaciones de la Facultad de Economía, Universidad Católica de Colombia.

3 Entre las obras consultadas para este estudio se encuentran principalmente: Floyd, Steven & Wooldridge, Hill (1992) Foundations of Effective Implementation of Strategic Models (New York: McGraw-Hill); Yip, George (2002) Total Global Strategy: Managing for Worldwide Competitive Advantage (Englewood Cliffs, New Jersey: Wiley company); Einsenstat, Russell et.al. (2008) “The Uncompromising Leader” en Harvard Business Review Julio-Agosto, p. 51-60; Strickland, Thompson (2001) Administración Estratégica: Conceptos y Casos (México, D.F.: McGraw-Hill) especialmente el Capítulo IX: Puesta en Práctica de la Estrategia, págs. 287-328.

Diferentes Índices de Pobreza: lo que realmente se está midiendo

Autor: Magister Guido Vignoli Octubre de 2016

Este boletín del CENFEM presenta un estudio del magister Guido Vignoli, profesor de Economía de la Empresa en el MBA, quien analiza las diferentes maneras de medir la pobreza.

El trabajo ilustra sobre los diferentes índices que existen a los efectos de contabilizar la pobreza. No es meramente un ejercicio académico, ya que las decisiones de política económica y ayuda a la población en situación de pobreza deberían ser distintas en cuanto a su intensidad y alcance de acuerdo con el modo en que se mida la pobreza.

En cuanto a su medida, un índice completo de pobreza debe ser capaz de responder las siguientes preguntas:

• ¿Hay más o menos pobres? ¿Cuántos son? El tema de la cantidad de pobres.

• ¿Los pobres son más o menos pobres? El tema de la magnitud o intensidad de la pobreza.

• ¿Hay más o menos desigualdad entre los pobres? El tema de la distribución de ingresos entre los pobres.El índice tradicional de pobreza sólo contesta la primera pregunta. Normalmente, se cuenta la cantidad de individuos con un ingreso por debajo de lo que se define como línea de pobreza y esta cantidad es la de pobres. Pero esta medida no es informativa acerca de cuán próximos o lejanos están los individuos de la línea de pobreza.

Si la mayor parte de los pobres están ligeramente por debajo de la línea de pobreza, entonces la magnitud o intensidad de la pobreza es menor que si la mayor parte de los pobres se encuentran muy por debajo de esa línea. En el primer caso, las políticas públicas para sacar a la población de la pobreza serán de un costo sensiblemente menor que en el segundo caso. Esto es medido por el índice de brecha de pobreza.

Finalmente, el índice de Sen y el de Sen-Shorrocks-Thon toman en cuenta los tres factores. Si hay más pobres, estos índices aumentan; si la magnitud o la intensidad de la pobreza son mayores, también aumentan, y hacen lo propio con un aumento en la desigualdad entre los pobres.

En la práctica, estos índices implican una exigencia mayor en cuanto a su cálculo y a la información estadística con que se debe contar.

Doctor Marcelo Dabós - Director del Centro de Estudios en Negocios, Finanzas, Economía y Marketing Universidad de Belgrano

El presente trabajo fue publicado en el boletín del CENFEM nro. 6 CENFEM Centro de Estudios en Negocios, Finanzas, Economía y Marketing Universidad de Belgrano www.ub.edu.ar Zabala 1837, CABA, Argentina

Prospectiva del Riesgo País en México

Gabriela Alejandra Sánchez Zapata

RESUMEN.

Durante los últimos 2 o 3 años hemos escuchado hablar acerca del riesgo país, cosas tanto positivas como negativas, que han llevado a que cada día más personas se interesen en el tema, sobre todo en el ámbito financiero, a partir del nerviosismo que surgió de la recesión económica y de la posible incapacidad de los gobiernos para cumplir con sus obligaciones financieras; todo esto permitió que la tasa de riesgo país se convirtiera en un indicador de análisis observado no solo por los expertos, sino también por todas las personas mediante el EMBI (Emerging Markets Bonds Index o Indicador de Bonos de Mercados Emergentes) expedido por JP Morgan.

En el transcurso de los años México ha tenido diversas variaciones en cuanto al puntaje base conforme a la información JP Morgan, los cuales se han reflejado en la economía del país.

Palabras Clave: Riesgo país, EMBI, Economía, JP Morgan.

ABSTRACT.

During the last 2 or 3 years we have heard about country risk, both positive and negative things that have led to more and more people interested in the subject, especially in the financial sector, from nervousness that emerged from economic recession and the possible inability of governments to meet their financial obligations; this allowed the country risk became a analysis indicator observed not only by experts but also by all persons using the EMBI (Emerging Markets Index or Indicator Bonds Emerging Markets Bonds) issued by JP Morgan. .

Over the years, Mexico has had several variations in the base score according to the information JP Morgan, which have been reflected in the country's economy.

Key words: Country risk, EMBI, Economy, JP Morgan.

El riesgo país es un tema que debe importar a todas las personas ya sea que forme parte del ámbito financiero o no, puesto que las distintas variaciones que existen en cuanto a su medición afectan directamente la economía del país, debido a que cuando el riesgo país aumenta hay una mayor percepción de riesgo sobre la economía en su conjunto; esto puede reflejarse en el aumento de la tasa de interés provocando que los créditos hipotecarios, créditos para comprar un carro, créditos para negocios, entre otros se vean encarecidos, o en el peor de los casos la devaluación de la moneda como causa del aumento del riesgo país.

Para entender la importancia del riesgo país y cómo este ha interferido en la economía de nuestro país a lo largo de los años, es necesario comprender el concepto de riesgo país, algunos autores lo definen de la siguiente manera:

Riesgo que asume las entidades financieras, las empresas o el Estado, por el posible impago por operaciones comerciales o préstamos que realizan con el sector público o privado de otro país Castro, 2009

El riesgo país es un índice que intenta medir el grado de riesgo que entraña un país para las inversiones extranjeras Anzil, 2001

Hace referencia a la probabilidad de que un país, emisor de deuda, sea incapaz responder a sus compromisos de pago de deuda, en capital e intereses, en los términos acordados. En tal sentido se pueden mencionar tres fuentes de las que proviene el riesgo de incumplimiento de una obligación: Riesgo Soberano, Riesgo de Transferencia y Riesgo Genérico.Montilla, 2007

De todas las definiciones se puede concluir que el riesgo país es una medida de la probabilidad de que un país incumpla las obligaciones financieras correspondientes a su deuda externa.

El riesgo de incumplimiento de las obligaciones, tiene tres estamentos de generación:

Riesgo Soberano. Lo poseen los acreedores de títulos de estatales.

Riesgo de Transferencia. Imposibilidad de pagar el capital, los intereses y los dividendos.

Riesgo Genérico. Éxito o fracaso del sector empresarial debido a inestabilidad política, social y económica.

México es uno de los países con mejores puntajes de Riesgo País dentro de las naciones emergentes en América Latina a lo largo de los ultimos 10 años; como se puede observar en la siguiente gráfica, en donde se compara con Argentina, Brazil y Colombia.

indice embi latinoamerica paises

2 J.P. Morgan

En el 2004 México mejoro su evaluación internacional de "riesgo paí¬s" debido a su política económica, su estructura económica y su liquidez, según el analista Robert Wood de The Economist Intelligence Unit (Unidad de Inteligencia Económica).

"México mejoro por cuestión de acumulación de reservas internacionales, por el crecimiento de las exportaciones y la revisión al alza del crecimiento económico de 2004 de 3.5 a 4 por ciento", dijo Wood en entrevista.

A partir del segundo semestre 2007, el riesgo país aumentó en general pero por primera vez México obtuvo el más bajo de Latinoamérica, debajo de Chile. En 2008 el alza iniciada por la crisis hipotecaria de los Estados Unidos se recrudeció por la crisis financiera y el crack de la las Bolsas de Valores del mundo entero.

En el 2009 el riesgo país de México inicio el 2 de enero en 376 puntos base, cuatro puntos base por arriba del nivel reportado el mes de diciembre de 2008, con lo que inicio el año con su primera alza luego de haber tenido tres semanas consecutivas a la baja.

En 2010 el riesgo país de México, se ubicó diciembre en 142 puntos base, 14 unidades por debajo del nivel previo, con lo que revirtió en parte la fuerte alza que había sufrido en semanas pasadas.

Por su parte, el riesgo país de Argentina y Brasil se redujo 43 y 20 puntos base durante el lapso referido, al ubicarse en 490 y 179 unidades, de acuerdo con datos divulgados por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Por otra parte el riesgo país se ubicó en diciembre de 2011 en 188 puntos base, 44 puntos base superior al nivel reportado al cierre de 2010.

Mientras que desde que inició el año 2012, se mantuvo en una consistente reducción que acumulo una baja de 50 puntos base respecto del nivel en el que cerró en año anterior, de acuerdo con información de JP Morgan.

Y pese a la incertidumbre que vivieron los mercados en junio de 2013, la prima de riesgo de México (EMBI de JP Morgan) se mantuvo en 196 puntos base, que es el nivel más bajo entre las principales economías emergentes de América Latina, incluso al extender el comparativo con Rusia, Indonesia, Turquía y Sudáfrica.

Actualmente ha tenido variaciones pero se encuentra a la baja, en la siguiente tabla se muestran las variaciones que ha tenido en los últimos días que han transcurrido en este año.

tabla riesgo pais

3 Tabla Riesgo País 2014.

MEXICO - Riesgo País (EMBI elaborado por JP Morgan) Tabla Riesgo País 2014.

evolucion riesgo pais mexico

4- Gráfica Riesgo país 2014

Gráfica Riesgo país 2014 (EMBI elaborado por JP Morgan).

Cabe mencionar que el nivel mínimo histórico del riesgo país de México es de 71 puntos, visto el 1 de junio de 2007, y su nivel máximo es de 624 puntos base, alcanzados el 24 de octubre de 2008.

Conclusiones

El riesgo país nos servirá como un “Medidor” que nos permitirá conocer la percepción que los inversionistas tienen respecto al país y como un índice que ayudará y permitirá tomar decisiones eficientes en cuanto a inversión.

Es por ello que es importante mantener un nivel de Riesgo País que no afecte a la economía de la nación.

El Riesgo País dentro de los mercados emergentes como ya había mencionado antes se encuentra altamente relacionado con las decisiones de inversión, las cuales descansan, por lo general, en valoraciones cualitativas y consensuadas de analistas. Éstas se basan en expectativas que tratan de anticiparse a la concreción de hechos y en factores vinculados con la: credibilidad de las políticas económicas y de sus hacedores; información económica confiable y oportuna; experiencia crediticia del país; emulación competitiva; estructura de incentivos de los gerentes de portafolio; y, la percepción sobre la estabilidad política del país, entre otros aspectos.

México ha pasado por niveles altos y bajos en cuanto a riesgo país, que han repercutido en la economía mexicana, pero aún así se ha mantenido dentro de los países con mejores puntajes en Latino América.

Bibliografía

Anzil, F. (12 de agosto de 2001). Econlink.com. Recuperado el 20 de septiembre de 2014, de Econlink.com: http://www.econlink.com.ar/definicion/riesgopais.shtml

Castro, A. M. (15 de abril de 2009). Biblioteca UNAM. Recuperado el 20 de septiembre de 2014, de Biblioteca UNAM: http://fcasua.contad.unam.mx/2006/1237/docs/1.pdf

Montilla, F. (octubre de 2007). Zona Econimíca. Recuperado el 20 de septiembre de 2014, de Zona Econimíca: http://www.zonaeconomica.com/riesgo-pais

http://www.ambito.com/economia/mercados/riesgo-pais/info/?id=10

https://datamarket.com/data/set/1dme/jp-morgan-emerging-markets-bond-index-embi#!ds=1dme!x88=7.k.9.4&display=line&s=9ky

La Influencia del Índice de Riesgo País en las Inversiones Extranjeras Directas en Venezuela desde el Año 2003 hasta el Año 2008

Autor: Br. Anthony Jaimes R.

Caracas, Abril de 2009

Las condiciones económicas, políticas y sociales de un país tienen consecuencias en los niveles de riesgo de una inversión, dado que dicho riesgo obliga al inversionista a prestar más atención sobre la dirección de su capital, para ello se torna importante estudiar el riesgo de un país. Por lo tanto esta investigación permitirá estudiar la influencia del índice de riesgo en las Inversiones Extranjeras Directas en Venezuela desde el año 2003 hasta el año 2008.

Por otra parte, los factores determinantes de la inversión extranjera ayudan a definir el lugar de destino de la misma, ya que el índice de Riesgo País por si solo no incide en la decisión final.

El riesgo que tiene una inversión, genera dudas por parte de los inversionistas, es por esta causa que se toman medidas para facilitar la toma de decisiones, que permitan brindar mayores niveles de confianza en la inversión. El método más usado para el cálculo del Riesgo País consiste en un método tradicional, que es el diferencial entre el rendimiento de los bonos del tesoro americano y el redimiendo de los bonos soberanos de Venezuela, con un periodo similar de vencimiento. Este índice permite conocer desde un punto de vista de mercado, la prima adicional de riesgo que tendrían que pagar los inversionistas para poder obtener la ganancia esperada en el país receptor. Sin embargo, existen polémicas respecto a este índice, debido a que en ocasiones los factores considerados como determinantes del riesgo no son cónsonos con los resultados obtenidos. Es por este motivo que nace la inquietud de conocer objetivamente la veracidad de este método.

Por lo tanto, el presente trabajo especial de grado está constituido por el CAPITULO I, que consta del planteamiento del problema, objetivo general y objetivos específicos y justificación del trabajo. El CAPITULO II, está compuesto por los antecedentes y el marco teórico, los cuales son la base para comprender el tema de estudio de la presenta investigación. En el CAPITULO III, se presentan la metodología empleada para cumplir con los objetivos; esta metodología es de tipo documental, ya que depende de fuentes primarias y secundarias principalmente, y a su vez es descriptiva porque su característica primordial es presentar una interpretación correcta de los hechos. Seguidamente en el CAPITULO IV, son mostrados los cálculos realizados, así como la presentación de resultados, el cual corresponden a los gráficos y sus respectivos análisis. Finalmente el CAPITULO V que abarca las conclusiones, recomendaciones y referencias bibliográficas.

Trabajo presentado a la Universidad Nacional Experimental Politécnica De la Fuerza Armada Nacional por Anthony Edwar Jaimes Rico como requisito para optar al título de Lic. En Economía Social

Caracas, Abril 2009

Tutor de Contenido

Econ. Carlos Martínez

Tutor Metodológico

Lic. Odarlin Pinzón

Economia y Desarrollo

El desarrollo economico, en mi opinion, tiene que ver con la capacidad productiva de cualquier agente economico: con agente economico me refiero a toda la poblacion y a las organizaciones que emanan de la interaccion social cotidiana. La capacidad para crear soluciones que nos permitan seguir adelante como individuos y como sociedad es la medida de nuestro desarrollo. El consumo percapita como medida del desarrollo de una sociedad no es una medida exenta de defectos pero si es importante notar que el que una persona pueda comprarse un auto implica que lo logro realizar porque tiene un empleo, lo cual implica que hay personas en un territorio que han sido capaces de asociarse para producir un auto que cuente con las caracteristicas tecnologicas necesarias que permitan a las personas trasladarse de un lugar a otro con la garantia de una marca donde normas de calidad y seguridad minimas han sido cumplidas.

Sabemos que la organizacion principal y nuclear de la sociedad es la familia, hay otras organizaciones como las empresas privadas, las organizaciones gubernamentales y las no gubernamentales. Todos las personas, me dijo un amigo hace pocos dias, somos vendedores, y yo agregue que somos tambien productores. Tenemos como seres racionales la capacidad de crear soluciones en base a nuestras experiencias y en base a la informacion con la que contamos. Las soluciones que creamos tienen implicaciones diversas, sabemos que vivimos en sociedad y que cuando interactuamos con otros podemos tomarlos en cuenta mientras tomamos decisiones y muchos filosofos han sugerido que esto lo hacemos por conveniencia propia y es claro para mi que el amor es conveniente para mi y para todos.

Si queremos crear un modelo de toma de decisiones tenemos que entender que el principal tema es nuestro bienestar, es decir el mio como individuo y el de las personas que me rodean. Un modelo tipicamente toma ciertas variables y describe su comportamiento y tambien describe la forma en que las variables interactuan y como se afectan entre si.

Contruyamos un modelo de pensamiento. Si la variable de estudio es el bienestar entonces incorporare al modelo las variables que pienso que tengan una relacion con el fenomeno que quiere comprender. Me parece que el Bienestar es un tema muy importante para todos pero tengo la sospecha de que el tema es complejo debido a que la naturaleza humana es compleja.

Si en mi modelo para estudiar el Bienestar yo tengo tengo un modelo de Bienestar es mi bienestar y puedo darle un numero a mi bienestar...

A veces pensamos que cuando hacemos algo por alguien tenemos un merito que se nos tomara en cuenta para el futuro pero sucede que nuestro comportamiento presente puede tener ciertos efectos en otros y esas personas cuando ven que me comporto de una manera que les molesta trataran de influir en mi para que las complazca. En este punto yo tengo dos simples opciones: las complazco o me complazco o encontramos un arreglo en el que ambos estemos complacidos.

En la teoria microeconomica moderna hay dos subtemas interrelacionados que son la teoria del productor y la teoria del consumidor, y cada una de estas teorias habla de las variables principales de decision para los agentes economicos.

Como productores tenemos una capacidad productiva determinada por nuestros factores de la produccion: el capital y el trabajo, como capital me refiero a las herramientas, maquinas y conocimientos que utilizamos para producir, el trabajo son las actividades manuales o intelectuales que dinamizan al capital, sabemos que en un proceso productivo requerimos combustible, maquinaria, manos, mentes, espacio fisico y voluntad para que se lleve a cabo el proyecto. Las actividades administrativas para realizar el proyecto son valiosas, la planeacion, la organizacion, el control y la direccion permiten tener exito.

Los seres humanos organizados en grupos o individualmente somos capaces de producir bienes pero tambien males. Los bienes causan bienestar y los males lo contrario.

El modelo cluster como estrategia para el desarrollo regional una economía global

colegio frontera norteJosé Ángel Bejarano Cortez- Tijuana, B. C., 10 de junio de 2013

En este ensayo se analiza la importancia de los cluster para las empresas pequeñas o medianas, (pymes) en su recorrido hacia las economías globalizadas y basadas en el conocimiento, así como la importancia de las características de las regiones como detonantes de la competitividad

Hoy en día la globalización se ha generalizado en todas la economías del mundo, un país, cuya actividad económica está limitada a la producción local minimizando las exportaciones y no fomentando las importaciones, está condenado a la crisis.

Al hacerse presente el fenómeno de la globalización en las regiones, estas experimentaron cambios profundos para modificar sus estados operativos y adecuarse a los avances tecnológicos y las nuevas estrategias de fraccionar los procesos de producción que han modificado la competitividad de las empresas en las regiones de un país. Estas transformaciones han conducido a nuevas formas de organización económica y empresarial para enfrentar la competencia mundial, lo cual desencadeno la formación de redes empresariales mejor conocidas como clusters.

En el contexto de la globalización el espacio físico, es decir el territorio y la región, se pierde importancia a este elemento debido a la dimensión de los procesos que caracterizan su concepción, que desborda fronteras nacionales e impone su patrón de actividades que comprenden la vida financiera, económica, tecnológica y cultural.

El desarrollo regional actual afronta una serie de cambios dado la importancia del espacio geográfico, que cada día pierde relevancia dado sus variables y características. Ciertamente pareciera que, la globalización y la región son conceptos totalmente contrarios; mientras la globalización es esa dinámica económica, financiera, tecnológica, cultural, etcétera, que no conoce fronteras, la región le impone elementos y características particulares a estas variables para acelerarlas o retardar sus ciclos reproductivos.

Las maneras organizativas de los actores regionales hacen que las regiones sean más o menos dinámicas. De esta forma, en esta época de creciente globalización, por región se entiende a ese conjunto de relaciones entre empresas y agentes económicos que generan un espacio específico, económico y social.

En la realidad económica actual, es fácil observar como las empresas tanto grandes y pequeñas, nacionales o extranjeras convergen en un mismo espacio, quizás no con la misma capacidad financiera, tecnológica o comercial, pero entre ellas se realizan prácticas de interacción constante para poder acceder a los mercados de todos lugares de posible interés de negocio.

Una reflexión conceptual acerca del Precio Justo

precioPor María Paz Valdebenito G.

El sentido del concepto de Justicia en Aristóteles, apunta hacia la superación de las inequivalencias derivadas del intercambio de bienes cuyas cualidades y productores directos difieren entre sí. De dicho concepto deviene el de Precio Justo (justiprecio)1, el cual es tomado por los escolásticos aristotélicos con el fin de resolver el problema de la fijación del valor justo de toda cosa en cuanto mercancía.

1 - El pensamiento económico comienza con Aristóteles, con la idea “del Justiprecio”, pretendiéndose con aquélla indicar el valor de las diversas mercancías. Tradicionalmente los comentaristas medievales consideraban el Libro Quinto (Capítulo V y VIII) de la Ética a Nicómaco como un análisis y exposición detallada del problema referente a la fijación del valor justo de las cosas intercambiables. He ahí que se pueda considerar que la noción del valor justo o “precio justo” halle su punto de arranque en dicho texto.

2 -  Véase Aristóteles, “Ética a Nicómaco”, Libro Quinto, capitulo V.

El fin de las Ciencias Políticas, a saber, lo bueno y lo justo, referido al bien para los Hombres, encierra en sí el fin de todas las demás ciencias prácticas. Mas, dada la diversidad de opiniones en cuanto a estas definiciones, se piensa que aquéllas no existen por naturaleza, sino por convenio, convenio que responde a la ciencia moral, la cual tiende al hecho y no al conocimiento. De tal manera, la ciencia política, en la cual todas las facultades se hallan dentro de su esfera, determina lo debido y lo no debido en cuanto al hacer de los Hombres, esto es, sus actos, tendiendo aquélla al más excelente de todos los bienes asequibles mediante la acción: la felicidad (Bien Supremo de los hombres).

3- La economía surge como desprendimiento de la moral y la ética, es por ello que las primeras reflexiones sobre temas económicos estaban orientadas a darle respuesta a las siguientes preguntas: ¿Cuál es el Precio Justo de una cosa? ¿Es justo el cobro de un determinado interés por la otorgación de créditos? ¿Es lícito el comercio?

El bien, actividad del alma de acuerdo a la razón, es conforme a la virtud, la cual admite grados en conformidad a la mejor y más perfecta de las virtudes: la justicia. Ésta consiste en el hábito según el cual las personas se hallan en disposición de efectuar lo justo (principio abstracto): Llamamos justas a las cosas que tienden a producir y conservar la felicidad y sus componentes para la sociedad cívica “Aristóteles, “Ética y Poética”, océano grupo editorial, España, primera edición 2001, p.83. , por tanto, todos los actos legítimos serán justos. La justicia es la mayor de las virtudes, porque el que la posee puede practicar su virtud no sólo para consigo mismo, sino también con referencia al Otro, al prójimo (justicia coextensiva).

Ahora bien, la justicia reposa en dos campos de aplicación. El primero de ellos guarda relación con la Justicia Total, la cual comprende todas las relaciones que toman lugar dentro de la comunidad. Su sentido es normativo. Mientras que el segundo de los campos corresponde al de la Justicia Particular, la cual corresponde a aquellas acciones cuyo objeto particular es la distribución o intercambio de bienes. Su sentido es la igualdad. Ahora bien, con respecto al segundo tipo de justicia, vale decir, a la particular, Aristóteles asienta dos aspectos en torno a lo justo. El primer aspecto refiere a la justicia distributiva, la cual guarda relación con la proporción. Bajo aquélla, la igualdad es tratada como media: Lo justo, pues, debe ser tanto intermedio como igual, y esto con relación a ciertas personas. Y como intermedio debe estar entre ciertas cosas (que son respectivamente mayores y menores) (…) la misma igualdad existirá entre las personas y entre las cosas de que se trate Ídem, p.88. En el marco de esta equivalencia, la concesión de lo igual responde al mérito, dado que lo que se distribuye justamente debe serlo según el mérito en alguno de sus sentidos. La proporción bajo este género de justicia es entonces igual de razones, ya que la proporción no consiste solamente en una propiedad del número en abstracto, sino del número en general. Por tanto, lo justo en tanto que justicia distributiva es lo proporcional, siendo lo injusto aquello capaz de violar tal proporción; porque el hombre que obra injustamente tiene demasiado de lo bueno, el que es injustamente tratado, poquísimo Ídem, p.90 . El segundo aspecto de la justicia respecta a la justicia conmutativa (correctiva), la cual surge de las transacciones, tanto voluntarias como involuntarias. Este género de justicia guarda relación con la desigualdad aritmética: [L]o justo en cuanto a las transacciones entre los hombres, es una especie de igualdad y lo injusto es una especie de desigualdad; no según ese género de proporción, sino el de la proporción aritmética Ídem, p.91 . La ley considera el carácter distintivo de las cosas en cuanto a lo visible (medible) y, por ello, distinguible. Al igual que la justicia distributiva, la igualdad responde también a una media, pero la diferencia reside en que este intermedio entre lo mayor y lo menor es a base de los términos provecho y daño, ambos son respectivamente mayores y menores de manera contraria. Estos términos brotan del cambio voluntario, siendo el provecho aquello adicional que se logra tener y que antes no se tenía; y el daño el resultado de una tenencia menor. El tener más y el tener menos ocurren en la compra y venta, y en todas las demás transacciones garantizadas por la ley: cuando no se tiene ni más ni menos sino exactamente lo que se tenía, la gente dice que se tiene lo suyo, y que ni se obtiene provecho ni se sufre daño Ídem, p.93.

Así como el juez se considera la personificación de lo justo en relación a lo jurídico, la personificación de lo justo en cuanto al intercambio corresponde al justiprecio, éste intenta igualar las desigualdades que emanan de las relaciones injustas que se dan entre los hombres que participan en el intercambio de bienes disponibles. En aras de aquello, y según las definiciones establecidas por Aristóteles, lo justo en la esfera de la justicia conmutativa, en consecuencia, no es más que el intermedio entre el provecho y el daño proporcionado, considerándose que lo justo consiste en tener después de la transacción lo mismo que se tenía antes de la misma Ídem.

Ahora bien, existe un tercer tipo de justicia que los modernos comentadores de Aristóteles separan estrictamente de las dos categorías anteriores. Se trata de la reciprocidad como una forma de justicia conforme a las relaciones de intercambio. Según Aristóteles, ésta no conviene ni a la justicia distributiva ni a la conmutativa, ya que no guarda relación con una igualdad dada por naturaleza. Los hombres, según el intercambio de bienes, no procuran devolver mal por mal ni bien por bien, ya que la solución no es devolver, bajo la misma magnitud, el mal o el bien recibido. La reciprocidad, por ello, de acuerdo con una proporción no a base de beneficio igual precisamente, se alcanza mediante la mutua concurrencia.

Las funciones de la reciprocidad se pueden entender bajo una situación en la que dos o más hombres, enfrentados a oficios diferentes, deciden cambiar el resultado de sus oficios, de por sí desemejantes. Lo que hay primeramente en ese intercambio es una proporcionada igualdad de géneros (la igualdad entre oficios debe darse antes de que se efectúe el cambio), y luego una acción recíproca. Aquella igualdad entraña una correspondencia de acuerdo a las cantidades y cualidades de lo que resulta entre aquel que produce y aquel que consume. Dicha correspondencia se debe a que todo lo que se cambia debe ser comparable de alguna manera. Ahora bien, la medida en cuanto forma que equivale a la igualdad, es la moneda, intermedio correspondiente (y que sirve) a la medida de todas las cosas y, por tanto, al exceso y defecto de las mismas, esto es, cuánto de x equivale a tanto de y. Bajo esta medida se da el intercambio, esto es, aquélla se instituye como la base según la cual se asientan todas las relaciones económicas existentes y por haber.

Todas las mercancías deben ser medidas a través de algo en términos de unidad. Ese algo consiste en la demanda (función en términos de cantidad), dado que ésta reúne a los hombres en [las] transacciones formando una sola unidad Ídem, p.96. Ésta es fundada a partir de un convenio: la moneda, la cual actúa como su representante.

La moneda, su existencia, se debe a la ley (nómos), no a la naturaleza. Es por ello que la reciprocidad se da una vez que los términos de las cosas necesarias han sido igualados, de modo que un hombre X concuerda que los resultados de su oficio (cierta cantidad de x) son a los resultados del oficio (cierta cantidad de y) de un hombre distinto a él (Y). Según ello, resulta necesario que los oficios sean llevados, cuando han de intercambiarse, a su forma convenida de proporción, debido a que de esa manera, cuando cada cual tiene lo suyo, las cosas se vuelven iguales y, en consecuencia, éstas corresponden al resultado de un negocio, al resultado de una asociación entre las partes.

Ahora bien, para que las mercancías se hagan más estables de acuerdo al cambio, debe emanar de las mismas la expresión de su valor, vale decir, deben estar sujetas a un determinado precio. Sólo de esa manera habrá siempre cambio, y de ser así, existirá el trato comercial. La moneda en cuanto medida y expresión de un convenio, de la ley -he ahí el nombre de la misma: nómisma (moneda)-, hace que las mercancías sean mensurables e iguales. Según la conmensurabilidad existe igualdad, según la igualdad existe cambio, y según éste comercio. Este último responde a un ejercicio conforme a leyes particulares.

Para Aristóteles son dos las modalidades de ley existentes Ver “Retórica” de Aristóteles., a saber: (i) ley particular, la que el pueblo se señala para sí mismo, y (ii) ley común, conforme a la naturaleza. Esta última se funda en la razón universal y no cobra su origen en ninguna convención. La expresión “ley natural” aparece en el siglo IV a.c, en oposición al planteamiento sofista respecto a ley y a la naturaleza como contrarios. La expresión acuñada por Aristóteles indica universalmente lo que es justo o injusto por naturaleza, aunque no haya ninguna mutua comunidad en acuerdo. Este concepto fue fundamental para los planteamientos económicos de Santo Tomás de Aquino (1224), ya que el pensamiento económico fundado por aquél es inseparable de la comprensión de ley natural. Ésta es definida por Tomás como la participación del hombre en la ley eterna, aquella en virtud de la cual todas las cosas se hallan perfectamente ordenadas Ver Suma de Teología de Santo Tomás, parte I-II, cuestión 91, “de las distintas clases de leyes”.. La ley natural no es distinta a la ley eterna, sino que comprende una parte de ésta y basta para ordenar todas las acciones humanas en vistas de un fin. Las transacciones económicas deben ser consideradas dentro de ese marco, puesto que éstas son un intento humano de adquirir materias proveídas por la naturaleza para lograr ciertos fines.

Para Santo Tomás, el derecho civil es el producto de una reflexión sobre la ley natural, en la medida en que el Estado tiene autoridad para asegurar el marco legal que permite y posibilita la vida comercial, haciendo cumplir la ley, prohibiendo el robo, la violencia y el fraude, vale decir, modelando la conducta del comerciante. Bajo estas funcionalidades de la ley, la propiedad privada Santo Tomás de Aquino, al igual que Aristóteles, consideraba que la propiedad privada es la mejor garantía para una sociedad pacífica y ordenada, debido a que ésta provee los máximos incentivos para el uso responsable de la propiedad. no es contraria a la ley natural, sino un añadido creado por la razón humana.

En vistas de lo anterior, los escolásticos recurren a la moral cristiana para reflexionar sobre el precio de las cosas, tomando como base el modelo de justicia de los intercambios desarrollado por Aristóteles en torno a la generación de precios justos. Sin embargo, Santo Tomás no logró establecer un método para asignar el precio justo de las cosas, mas pudo, a partir de su pensamiento aristotélico–agustiniano, establecer que el precio justo era aquél determinado por la estimación común de la sociedad en torno a la utilidad reportada por los bienes y no en torno a la naturaleza (propiedades) de los mismos.

Las afirmaciones de Santo Tomás, en torno al precio justo de las cosas, entran en contradicción, ya que por una parte, Tomás define al precio justo como aquello que compensa el trabajo y el costo de las partes que se intercambian, mientras que por otra parte, plantea el problema de que el intercambio entre dos personas no se lleva a cabo si las indigencias (necesidades) no se encuentran igualadas: “Las personas intercambian cuando cada uno valora más lo que recibe que lo que entrega. Inclusive, podemos ir más allá y afirmar que cuanto mayor sea la diferencia entre el valor de lo que se entrega y el de lo que se recibe, tanto mejor (o justo) va a ser el intercambio, porque ambas partes están recibiendo algo que valoran mucho a cambio de algo que valoran poco. Santo Tomás entró en una contradicción de la que no pudo salir”. Juan C. Cachanosky, Historias de las Teorías del valor y del precio, Parte I, Revista Libertas 20, Mayo 1994, Instituto Universitario ESEADE, pág. 12

Ahora bien, para un mismo tipo de producto hay tantos precios como transacciones. Si la contratación es voluntaria, el precio pactado libremente siempre es justo, porque una transacción voluntaria se realiza sólo si cada una de las partes valora más lo que recibe que lo que entrega. Si la cosa se vende más cara o más barata, se está incurriendo en un acto injusto (su precio es injusto), ya que (…) el valor de una cosa destinada al uso del hombre se mide por el precio a ella asignado, a cuyo fin se ha inventado la moneda, como Aristóteles señala. Por consiguiente, si el precio excede el valor de la cosa, o, por el contrario, la cosa excede el valor del precio, no existirá ya igualdad de justicia. Por tanto, vender una cosa más cara o comprarla más barata de lo que realmente vale es en sí mismo injusto o ilícito.  Santo Tomás de Aquino, “Suma Teológica” [1323], Biblioteca de Autores Católicos, 1956, tomo 8, p. 666.

Con el desarrollo del comercio, y a pesar de que sus bases seguían siendo la justicia conmutativa, el concepto del precio justo comenzó a perder parte de su significado primigenio al tener que adaptarse a las exigencias de la ley de la oferta y la demanda (mediado de siglo XVI). El pensamiento analítico de la doctrina del justiprecio bajo este escenario, prosiguió el pensamiento de Santo Tomás de Aquino, siéndoseles incorporados al concepto ciertos elementos propios de las dinámicas presentadas por los mercados. He aquí dos pensadores importantes en torno a la reflexión de un precio justo en relación a las características añadidas por el mercado, a saber: Juan de Matienzo (1520-1579) y Luis de Molina (1535-1600). El primero de ellos sigue fielmente el pensamiento de Santo Tomás, y en conformidad con sus enseñanzas reformula una de las reglas del derecho romano quedando ésta definida, luego de su intervención, de la siguiente manera: una cosa vale tanto cuanto, sin fraude ni injusticia, se la puede vender en concordancia con la estimación común, a quien conozca sus condiciones.

4- La estimación común es el principio aceptado por los juristas y los teólogos como base y medida del precio justo.

5- Ver “Commentaria”, obra en la que Juan de Matienzo desarrolla la doctrina del precio justo, mediante aspectos jurídicos y aspectos empíricos (económicos). Juan de Matienzo, figura entre los primeros pensadores hispanoamericanos que desarrolló de forma sistemática y profunda ladoctrina del justo precio.

Juan de Matienzo, al igual que los jurisconsultos romanos y los teólogos escolásticos, tomó como normativa para sus reflexiones económicas de Commentaria, la doctrina del Justo Precio, desde una triple óptica, a saber: (i) la doctrina del justo precio en tanto que filosofía económica, (ii) la doctrina del justo precio en tanto que instrumento del ordenamiento del mercado, (iii) la doctrina del justo precio en tanto que fundamento analítico de la teoría del valor, de la teoría de los precios, y del valor del dinero.

El precio justo, considerado como el instrumento del ordenamiento del mercado, es lo que se instituye como la doctrina del precio justo para Matienzo. El principio fundamental aceptado por los juristas y teólogos como base y medida del precio justo, es la estimación común (estimación social) derivada de las personas, según determinados bienes, que concurren y se establecen en el mercado.

Ahora bien, Matienzo hace una distinción entre dos clases de precio justo, distinción que remonta a Santo Tomás e incluso a Aristóteles. Ésta consiste en un precio legal por una parte, y en un precio natural por otra. El precio justo legal es aquel determinado por una ley erigida por el Soberano o por -y de- la misma Sociedad Civil, la cual es capaz de captar la idea del precio justo o injusto social, y el sentimiento de estimación social o común. El precio natural en cambio, corresponde al precio justo espontáneo o libre, pues no hay ley alguna capaz de coartarlo. Matienzo sostiene que mientras el precio justo legal es uno solo e inalterable (consiste en lo indivisible), el precio natural goza de cierta latitud, oscilando entre un extremo rígido y otro laxo; pasando, sin embargo, por un punto medio moderado.

Matienzo opta por el lado de los que se inclinan por la doctrina del precio justo legal, arguyendo que la responsabilidad de tasar este precio, y asimismo, el valor de las mercancías, recae en los gobernadores de las provincias y en los administradores de la República. Acepta que ésta es una política no siempre muy factible, señalando, tras ello, que sería prudente hacer todo lo posible para lograr su concretud y realización. Añadiendo, al mismo tiempo, que si no se logra tasar el precio de todas las cosas en cuanto mercancías, habría que intentar tasar al menos lo que mayor se pueda de ellas.

El pensamiento analítico correspondiente a la doctrina del justo precio bajo este escenario, versa sobre tres grupos de problemas estrechamente interconectados entre sí: la teoría del valor, la teoría de los precios y la teoría del valor-dinero. Matienzo rechaza la primera de estas teorías, fundada sobre los costos de producción, no ignorando el papel que desempeñan dichos costos en el proceso económico, ni negando que todo producto, por tratarse de un producto (resultado de la alteración de la naturaleza), envuelve en sí esfuerzos humanos, costos instrumentales y materiales, mas sí considerando a esta teoría falaz  Oreste Popescu, Aspectos Analíticos en la Doctrina del Justo Precio de Juan de Matienzo (1520- 1579), cuadernos, Nº 25, 1993, p.82, ya que para él los costos de producción no tienen que ver con el verdadero y propio valor de las cosas, dado que el valor para Matienzo, reside en la subjetividad de aquel que dichas cosas adquiere, y no en la objetividad de éstas (precios productivos). Matienzo insiste en la negación del valor objetivo de las mercancías mediante la elaboración de una teoría del valor subjetiva, en la cual se distinguen dos modalidades de valorización de las cosas; una, por su naturaleza (por su cualidad intrínseca); y otra, por la importancia que el hombre le asigna a las cosas desde afuera.

En los contratos de compra-venta, las cosas no se valoran según su naturaleza, sino según la estimación común que de ellas los Hombres tienen, por más vana y desacertada ésta sea o haya sido.

Lo anterior contradice expresamente los postulados principales de la teoría del valor de uso objetivo, esto es, (i) la utilidad como cualidad intrínseca (utilitas) de la cosa, y (ii) el concepto de escasez (raritas) relacionado a la cosa misma. La contradicción se asienta, debido a que bajo la teoría propuesta por el pensamiento económico subjetivista del valor, el precio justo natural no versa sobre los costos de una mercancía, expresión de sus cualidades, las cuales han de determinarla como cosa útil (valor de uso), sino que la causa del valor radica únicamente en la estima que las personas le otorgan a las cosas en razón de su indigentia (necesidad), ya que en el momento en que éstas se hallan orientadas a cubrir una necesidad o a satisfacer un placer propio (San Agustín) sienten la escasez de las cosas bajo su forma mercancía. Por consiguiente, bajo la teoría del valor subjetivo 6, propuesta por gran parte de los escolásticos7, la indigencia es una medida particular, causa eficiente del valor de todos los objetos humanos en cuanto mercancías, debido a que dicha indigencia es considerada la estimabilidad subjetiva afectada por la escasez y/o abundancia de n mercancías8.

6 - Este criterio Matienzo lo recoge de San Agustín, de su obra La ciudad de Dios, libro XI, capítulo XVI: “En los seres que tienen algo de ser y no son lo que Dios, su autor, son superiores los vivientes a los no vivientes, como los que tienen fuerza generativa o apetitiva a los que carecen de esta virtualidad. Y entre los vivientes son superiores los que sienten a los que no sienten, como los animales a los árboles. Entre los que sienten son superiores los que tienen inteligencia a los que carecen de ella, como los hombres a las bestias (…) Esta degradación parte del orden de la naturaleza. Sin embargo, existe otro modo de estimación, partiendo del uso de cada cosa –cuiusque usu aestimationis modus. Según este modo, anteponemos algunos seres que carecen de sentido a algunos que sienten, de tal manera que, si pudiéramos, los apartaríamos de la naturaleza de las cosas –naturam rerum-, bien sea porque ignoramos el lugar que ocupan en ella o bien porque, si lo sabemos, los valoramos menos que a nuestra propia conveniencia. ¿Quién hay que no quiera más tener pan en su casa que ratones; o dinero más que moscas? Pero ¿qué maravilla, pues por la estimación que se asigna a los mismos hombres, cuya naturaleza es ciertamente de suprema dignidad, por la mayor parte se compra más caro un caballo que un esclavo; o una piedra preciosa más cara que una esclava? Así que donde hay semejante libertad en el juzgar, hay una gran diferencia entre la razón que considera –ratio considerantis- y entre la necesidad del que lo ha menester –necessitate indigentis-, o el placer del que ansía su posesión –voluptate cupientis-; supuesto que la razón estima qué es lo que en sí vale cada cosa según la gradación de la naturaleza, y la necesidad –necessitas- qué es lo que vale para el fin que desea; buscando la razón qué es lo que juzga por verdad la luz del entendimiento, y el placer –voluptas- qué es lo agradable a los sentidos del cuerpo”.

Los enunciados de Matienzo traen consigo un cambio técnico en la antinomia cosas animadas versus cosas inanimadas (San Agustín), por cosas útiles versus cosas inútiles (Matienzo). El argumento técnico-económico fundado en la antinomia de Matienzo facilitó ampliar la potencia de la naturaleza de la cosa.

7- Entre ellos se encuentran: John Duns Scoto (1265 – 1308), Johannes Buridanus (1300 -1358), San Bernardino de Siena (1380-1444), Francisco de Vitoria (1483-1546), Martín de Azpilcueta (1493- 1586), Tomás de Mercado (1500 – 1575), Luis Saravia de la Calle (1544 -), Domingo de Soto (1495 – 1546). Luis de Molina y Juan de Matienzo son los analizados en este apartado, dado que alcanzaron un estudio profundo acerca del precio justo, dándole, a partir de esté, un giro relevante al pensamiento económico, tras la introducción del concepto de ley de oferta y demanda.

8 - Para Aristóteles la indigencia se instituye como la causa y medida de los intercambios, ya que ésta consiste en la necesidad que los unos tienen de los otros, sostiene la vida social, ya que sin necesidad, y sin necesidades semejantes, no cabría la posibilidad del intercambio. En Aristóteles la palabra necesidad tiene significado de utilidad, de uso común, en lengua chreía vertida al latín.

Con todo, se evidencia un proceso de adelanto sustantivo en la vía de la subjetivación referido al fenómeno de la escasez, ya que el concepto indigencia humana, en cuanto criterio de valor para los autores de la edad media, es considerado un concepto constituyente del pensamiento neoclásico, cuyos preceptos son la “utilidad” y la “escasez, comprendidos como parte de un fenómeno subjetivo validado por la itinerante, y por ello, infinita necesidad.

Por otra parte, las definiciones presentadas por Matienzo son también sostenidas por Luis de Molina, teólogo escolástico, en su obra “La teoría del Precio Justo”. Para este teólogo, como para los demás escolásticos de la Escuela de Salamanca, el criterio diferenciador de los precios justos e injustos, no es otro que la equivalencia de las contraprestaciones vinculadas a la transacción (compraventa). Debido a ello, la doctrina del precio justo sostenida por los escolásticos, se instituye como el resultado o consecuencia lógica de aquella doctrina que conviene a la justicia conmutativa y, en definitiva, al postulado de la equivalencia. Ahora bien, esta equivalencia guarda relación con la teoría de los precios, en la medida que éstos responden a la estimación común (social) de las cosas, lo que implica, por consiguiente, que hayan de comportarse como meros precios de mercado (precios de venta). El precio de mercado, consiste en un valor que no es determinado por las condiciones individuales de producción, sino por las socialmente necesarias, es decir, por las condiciones de producción según las cuales se elaboran determinadas masas de mercancías sujetas a cada rama productiva, y según las cuales se establece la competencia entre productores dentro de cada rama de producción. En consecuencia, es la teoría de los precios la que contribuye a la formación de la ley de oferta y demanda9.

9- Luis de Molina se lleva el mérito de haber formulado esta ley, aunque anteriormente Matienzo fue quien había contribuido a la formulación de ésta mediante la incorporación del concepto de concurrencia, descubierto en la obra de Molina al final del S.XVI. Este concepto trae de la mano un nuevo concepto para la ciencia económica: el de la competencia en el mercado con claro sentido de rivalidad entre los integrantes de los grupos participantes. Cabe mencionar que el modelo de oferta y demanda es generalmente atribuido a Alfred Marshall (1842-1924), debido a que éste es quien formalizó, analizó y extendió su aplicación. Sin dudas, el origen del concepto es anterior.

Para Molina, las causas de un precio justo surgen de la estima común del uso de bienes que se transan en los mercados (objetos-mercancías), y las cuales responden a las circunstancias experimentadas en éstos: concurrencia mayor de compradores en relación a la concurrencia de vendedores, viceversa, por ejemplo. Según Molina, debe observarse, en primer lugar, que el precio se considera justo o injusto no en base a la naturaleza de las cosas consideradas en sí mismas —lo que llevaría a valorarlas por su nobleza o perfección—, sino en cuanto sirven a la utilidad humana; pues en esa medida las estiman los hombres y tienen un precio en el comercio y bajo el intercambio. Más aún, con este fin las entregó Dios a los hombres y con el mismo fin dividieron los hombres entre sí el dominio de las mismas, a pesar de que, en el momento de su creación, todas fueron comunes. En segundo lugar, el precio justo de las cosas tampoco se fija atendiendo sólo a las cosas mismas en cuanto son de utilidad al hombre, como si, “ceteris paribus”, fuera la naturaleza y la necesidad del empleo que se les da, lo que de forma absoluta determina la cuantía del precio; sino que esa cuantía depende, principalmente de la mayor o menor estima en que los hombres deseen tenerles para su uso. Así se explica que el precio justo de la perla, que sólo sirve para adornar, sea mayor que el precio justo de una gran cantidad de grano, vino, carne, o caballos, a pesar de que el uso de estas cosas, por su misma naturaleza, sea más conveniente y superior al de la perla. Por eso podemos afirmar que el precio justo de la perla depende de que los hombres quisieron estimarla a ese valor como objeto de adorno. Por eso, también el precio justo del azor es para el cazador mayor que el precio de otros bienes que le superan en utilidad”.

10- Luis de Molina, La Teoría del Justo Precio, versión online: http://www.eumed.net/cursecon/economistas/tetos/molina_justo_precio.htm

El respaldo subjetivista, comienza a tener un sentido lato en el transcurso de su uso, establecido de acuerdo a los argumentos de la doctrina liberal. A partir del siglo XVII, la actitud liberal adquiere actitud doctrinaria. Sin embargo, el término liberalismo, su uso, aparece en 1812, aunque su origen está dado en el quiebre de la unidad cristiana en la primera mitad del siglo XVI. La actitud liberal, trae consigo un cambio de valoración moral, de la cual deriva la inclinación a satisfacer prioritariamente lo más inmediato y sensible: la posesión de bienes materiales, la legitimación de la propiedad privada como base para la creación de riqueza.

El liberalismo, se vuelca como la afirmación de la autonomía del hombre, como la afirmación de la independencia del individuo con respecto a sus actos interiores. La única ley en cuanto a la autonomía del hombre y a su bien máximo (la libertad) es la que emana de su propia subjetividad, independizada ya de todo vínculo obligatorio extrínseco. La esfera propia de la libertad es el ámbito privado de la persona. Esta privacidad se da, desde luego, en la relación del sujeto para con los bienes materiales que constituyen propiedad suya. Todo lo interior e íntimo del sujeto, vale decir, sus hábitos, actos intelectivos, volitivos, etc., responden también a su propia privacidad. Todo lo que pertenezca al orden de los objetos de la inteligencia y de la voluntad, principales facultades constituyentes de la intimidad, se reducen al plano de la subjetividad excluyente, y ésta es el fundamento de la concepción liberal.

Mediante esta concepción de libertad, la subjetividad se impone objetiva y universalmente, a fin de validarse, ya que La Verdad pasa a ser algo relativo, debido a que las cosas carecen de determinada realidad. Éstas son, para uno o para otro, lo que subjetivamente cada cual se representa de ellas. Por tanto, la esencia (quid) de las cosas se limita a la mera subjetividad de las personas, no existe valor objetivo según principios universales, pues, el único principio es el de no conducirse de modo que se pueda violentar la libertad de otro11. En este plano, los valores morales son subjetivos, y el principal de ellos es el de la autonomía de la conciencia. He ahí que la virtud deje de ser virtud moral, dándose paso a nueva ciencia de lo económico. Esta nueva ciencia, proclamada por Adam Smith (1723 – 1790)12, hace de la economía un fenómeno independiente, que cuenta con métodos propios, cuyo principio de la conducta humana, problema esencial de la filosofía moral, es el de la simpatía en cuanto subjetivación del orden moral: las acciones humanas son calificadas como buenas o malas según las impresiones que han de causarle a la subjetividad de cada individuo. La conducta actúa como algo fuera de sí, el hombre es espectador de su propia acción, en la medida en que el bien moral es objeto de simpatía general, siendo ésta y su contrario, la antipatía, la única visión objetiva posible acerca del propio mérito moral y sus causas. Bajo esta nueva ciencia de lo económico, sólo puede juzgarse a la economía por sus resultados físicos, quedando la virtud moral, cuyo objeto es el bien real debido al otro, incluido el bien material o económico, reducida únicamente a los intereses personales. Es por ello que los criterios morales en cuanto a la conducta económica, son anti-naturales, mientras que la subjetivación completa del orden moral es la única causa de la emancipación del orden económico. Es así como lo justo, dentro de este escenario, pierde su sentido de ir ordenando las acciones de los individuos hacia el Bien Real de los mismos, en pos de validar la subjetiva estimación, acerca de lo que es bueno o malo, justo o injusto, tomándose a ésta como única fuente del valor referente al comportamiento humano sobre el cual versa el intercambio.

11- El liberalismo económico y social, alcanza su validación y emancipación con el protestantismo, impulsado por el liberalismo religioso, ya que éste consiste en la exaltación de la subjetividad como ámbito exclusivo en el cual se determina el destino del cristiano: implica la exclusión de toda autoridad externa en la definición del objeto de la fe. La subjetivación de la fe permite que el sentimiento religioso alcance tantas formas sean posibles. Esto da pie al absolutismo económico, ya que al ser reducidos todos los valores y normas morales a la subjetividad, lo único que se personifica como medida objetiva para regular las relaciones concretas entre los hombres es lo atingente al intercambio de bienes. He ahí que los únicos vínculos reales (concretos) sean los que se dan en el tejido económico. Es por ello que el intercambio se constituye como el único ámbito en común, ya que encierra los mismos patrones para todos. Este ámbito, su imparcialidad, debe responder a la ley de oferta y demanda, la cual, bajo este escenario, se conforma como la ley natural de la economía, la cual es la única capaz de determinar las relaciones económicas (crematísticas) que se dan entre los agentes económicos.

12- Se puede decir que con The Wealth of Nations (1776) se instituye la separación entre la vida económica y la ciencia moral. Es por ello que se piensa a Adam Smith como el “padre” de la Economía Política. Para mayores detalles véase: Juan C. Cachanosky, Historias de las Teorías del valor y del precio, Parte I, Revista Libertas 20, Mayo 1994, Instituto Universitario ESEADE, pág. 1

Ahora bien, el pensamiento liberal considera que la medida de la justicia concorde al intercambio, se debe a la reciprocidad proporcional (postulado aristotélico) del valor real, físico del cambio, y no al valor subjetivo que resulte de éste. La reciprocidad proporcional, responde a la estimación común, a la justicia conmutativa que hermana de los actores económicos. Si la contratación es voluntaria, el precio pactado libremente siempre es justo. Los fundadores y seguidores de la teoría del valor trabajo en cambio, no consideran al convenio como fundamento del precio natural de las mercancías. Estos pensadores intentaron atribuirle a las cosas un valor objetivo, fundado en el trabajo (medida real de las cosas).

La teoría del valor trabajo nace con la economía moderna, con Adam Smith, luego es ampliada por David Ricardo 13 y tomada luego, con un punto de vista crítico y con un sentido lato en torno al trabajo en cuanto contenido del valor, por Marx (fundador de la teoría del plusvalor). Los pensadores inclinados por la teoría objetiva del valor no mencionaron expresamente el término precio justo. Sin embargo, se empeñaron en determinar lo elemental del precio natural de las mercancías en tanto valor de cambio de las mismas, no tomando como objeto de ello a la estimación común, sino principalmente al trabajo encarnado (causa eficiente) en las cosas que se generan e intercambian.

13- Ricardo amplía la Teoría del valor trabajo, llevándola al terreno comercial abierto (comercio internacional), bajo el concepto de ventajas relativas o comparativas, concepto que difiere con el de Smith –ventajas absolutas- desplegado en el campo internacional de intercambio. Smith, había incursionado en temas vinculados a las ventajas sostenidas por los países en cuando a valor incorporado, pero la teoría presentada por Ricardo evidencia los límites de los enunciados smithianos. Las ventajas relativas se instituyen como el principio básico del comercio internacional. A partir de éste surge el concepto de Comercio Justo, el cual aboga, de alguna manera, a la definición de precios justos en cuanto a los costos que implica la producción bajo el nivel comparativo de desarrollo tecnológico. Para mayor detalle véase Joseph Stigltz, “Cómo hacer que la globalización funcione”, capítulo 3: Cómo hacer que el Comercio sea Justo.

Las diferencias entre las posturas subjetivas del valor y las objetivas, se pre-establecen como un problema importante a la hora de analizar los elementos que determinan el precio justo de los bienes. Mas, entre ambas posturas ha de existir cierta concordancia en cuando a la definición de lo que es un precio justo, no así concordancia en relación a sus causas y despliegues. El precio justo es el que expresa fielmente el valor de cambio, sin defecto ni exceso. La teoría subjetiva del valor, establece como elemento de defecto o exceso la apreciación que un individuo guarda acerca de un bien en cuanto a su necesidad, deseo, escasez, entre otras variables. Mientras que la teoría del valor objetivo considera como elemento de exceso o defecto al trabajo. En cuanto a lo que el precio justo es, se puede decir que éste es el precio que un individuo, en tanto que comprador, está obligado a pagar, y el precio que un individuo en tanto que vendedor está obligado a cobrar: Su atributo de justo no se refiere, por tanto, al resultado de la conjunción de factores externos en juego, al “ajuste” circunstancial de éstos, sino a que es objeto de la virtud de la justicia. Se refiere a una ley moral de la economía – y por esto obliga en conciencia- y no a una ley cuasi-física como lo es la de oferta y demanda (…) el problema de cómo saber, en concreto, cuál es el precio justo que hay que cobrar o pagar por una cosa es, pues, el mismo implicado en el reconocimiento del valor de cambio. Consiste, literalmente, en la apreciación de este valor, en un juicio sobre éste expresado cuantitativamente en moneda. Este juicio tiene como objeto lo que realmente vale la cosa.Antonio Widow, “El hombre, animal político: El orden social, principios e ideologías”, Buenos Aires, Ediciones Nueva Hispanidad, 2007, 2da. Edición, p. 151.

Con respecto a la legislación, supuestamente la autoridad deberá intervenir en las relaciones económicas cuando éstas presenten distorsiones, cuando la equidad (equivalencia de valores entre las partes) esté dándose a partir de causas distorsionadas en cuanto a los principales elementos del cambio. La autoridad debe velar por la vigencia de precios justos, sobre todo cuando se trata de bienes imprescindibles frente a los cuales no cabe la elección de comprarlos o no. Esto último acoge las definiciones mencionadas previamente, en torno al precio legal de las cosas (Matienzo y Molina). Las medidas tomadas frente a la determinación (y a la exigencia) de precios justos, deben ser objeto de las políticas definidas por los gobiernos, los cuales tienen potestad pública sobre los bienes materiales de primera necesidad para el Hombre, en pos del Bien para el mismo, y no en pos de su perjuicio y continuo sufrimiento.

El Cambio Tecnológico y Organizacional en la Agricultura - Exclusión-Inclusión Laboral -(Uruguay)

El Cambio Tecnológico y Organizacional en la Agricultura de Secano y sus Repercusiones sobre la Evolución de los Procesos de Exclusión-Inclusión Laboral - El Caso del Litoral Oeste (Uruguay)

El Cambio Tecnológico y Organizacional en la Agricultura de Secano y sus Repercusiones sobre la Evolución de los Procesos de Exclusión-Inclusión Laboral - El Caso del Litoral Oeste (Uruguay)

Objetivo y alcance del trabajo

El objetivo del trabajo es analizar los cambios experimentados en la agricultura de secano en los últimos años y sus repercusiones sobre los procesos de exclusión-inclusión laboral, realizándose además una aproximación a los procesos de exclusión-inclusión social.

Los cambios registrados en la agricultura de secano desde la década de los 90, se profundizaron durante los últimos años. Estas transformaciones, se vinculan con una nueva lógica de producción que implica un proceso de cambio tecnológico (como por ejemplo la siembra directa y el uso de semillas transgénicas) y un nuevo modo de gestión del negocio agrícola (que incluye por ejemplo la planificación de la producción y la diversificación de riesgos). Para resumir dichas transformaciones, se utiliza el concepto de cambio tecnológico y organizacional (CTO).

Dadas las características del CTO en la agricultura, las repercusiones del mismo se miden sobre la población ocupada en la actividad agrícola y en las principales actividades conexas a ella; dichos ocupados se definen como Población Objetivo (PO).

El enfoque fue seleccionado para lograr una aproximación sobre las repercusiones del CTO en el mercado de trabajo es el de exclusión-inclusión laboral. Dicho enfoque de naturaleza económica, refiere a los procesos de exclusión-inclusión que se originan en el propio mercado de trabajo. Los procesos de exclusión se reflejan en el desempleo abierto, la creación de empleos de baja productividad, mal remunerados y de mala calidad, con bajas barreras a la entrada. Los procesos de inclusión se reflejan en la creación de empleos de buena calidad, que valoran principalmente el capital humano, con elevada productividad. El concepto de exclusión laboral se encuentra incluido dentro de un concepto más amplio de exclusión social entendido como un debilitamiento o quiebre de los vínculos que unen al individuo con la sociedad.

El análisis se enmarca en la tradicional zona agrícola del litoral oeste De aquí en más se hará referencia a la zona únicamente como litoral del país que comprende los departamentos de: Soriano, Río Negro, Paysandú y Colonia. Aunque se reconoce que el CTO en la agricultura se presenta a nivel nacional, la elección de la zona se fundamenta en la intención de que al seleccionar a la PO se logre recoger mayoritariamente a los ocupados más directamente vinculados con la agricultura de secano. directamente vinculados con la agricultura de secano.

Respecto a la elección del litoral se destacan dos aspectos. En primer lugar se trata de una zona típicamente agrícola donde se acumula un alto porcentaje de la agricultura que se realiza en el país. En segundo lugar, las grandes empresas que lideran el proceso de CTO se encuentran presentes en esta zona, desarrollando parte o la totalidad de su negocio.

Si bien el período temporal más adecuado para estudiar el CTO y los procesos de exclusión-inclusión es el comprendido entre los años 2000 y 2009, la falta de datos sobre la PO en los años previos al 2006 determina que los indicadores utilizados para medir la existencia de exclusión-inclusión correspondan a los años 2006 y 2009, período en el que se dio un proceso de intensa profundización del CTO. Hay que destacar que el periodo de profundización del CTO coincide con un periodo de importante crecimiento económico global, por lo cual todos los indicadores deben ser interpretados en ese contexto y controlados con respecto a lo sucedido en otros grupos de ocupados.

Justificación

La importancia de este trabajo radica principalmente en dos aspectos. En primer lugar, la histórica relevancia económica del sector agropecuario hace que el análisis de sus procesos de transformación y el impacto de los mismos, tenga interés académico y contribuya a la toma de decisiones de los distintos actores, entre ellos el propio Estado.

En segundo lugar, los antecedentes revisados y las entrevistas realizadas desde el la etapa exploratoria de este trabajo, muestran que el CTO sucedido en el agro implica una transformación productiva con diversas repercusiones, a saber: sobre variables macro (aumento del PIB, generación de divisas), sobre el ambiente (degradación de los suelos, contaminación de los cursos de agua) y sobre variables socio-económicas (empleo, pobreza, distribución del ingreso).

En Uruguay, la relativa escasez de estudios que relacionan las transformaciones productivas experimentadas por el agro en los últimos años con cambios socio-laborales puede ser explicada por tratarse de un proceso relativamente reciente y por la carencia de información secundaria que facilite la construcción de indicadores socio-económicos de las actividades primarias y/o realizar estudios a nivel departamental e incluso regional.

Organización del trabajo

En primer lugar, se describe de forma breve la evolución del sector agropecuario, así como de la agricultura en general y de la agricultura de secano en particular (capítulo 2). En segundo lugar, se identifican los principales factores que explican el dinamismo actual de la agricultura (capítulo 3). En tercer lugar, se brinda un panorama general sobre la agricultura en el litoral y una caracterización socio-económica de la zona (capítulo 4). En cuarto lugar, se presentan los antecedentes del trabajo (capítulo 5) y posteriormente el marco teórico utilizado (capítulo 6). A continuación, se describen las principales especificidades del empleo agropecuario que permiten adaptar los indicadores del marco teórico (capítulo 7). Luego, se presenta la hipótesis orientadora y la estrategia empírica utilizada (capítulo 8). Los resultados se presentan en dos grandes partes, en primer lugar, los vinculados al CTO y en segundo lugar los vinculados a los procesos de exclusión-inclusión tanto laboral como social (capítulo 9). Finalmente, se presentan las conclusiones (capítulo 10).

Autores: María Eugenia Cedrés y María Fernanda Maillot

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