A lo largo del tiempo ha existido un amplio debate, que todavía está abierto, sobre las características, las ventajas e inconvenientes o la evolución de los dos tipos básicos de explotación agropecuaria, es decir, explotación "familiar" versus explotación "capitalista" o, en otras palabras, explotación pequeña versus explotación grande.

Algunos autores indican que los progresos técnicos tales como mejora genética de reproductores, mejora de los conocimientos biológicos, etc., podrían ser aprovechados tanto por la pequeña como por la gran explotación. En cambio los progresos técnicos posteriores (mecanización, razas superiores, ganadería intensiva, etc.) , así como las políticas proteccionistas favorecen principalmente a las grandes explotaciones. Esta sería una causa que determinaría una evolución de la actividad hacia grandes explotaciones, pero gran parte de los establecimientos familiares se resisten a desaparecer y continúan operando, generando ingresos que les permite alcanzar un nivel de subsistencia para el productor y su familia, aunque no consiga una rentabilidad adecuada para su trabajo y su capital.

Los productores agropecuarios desarrollan su vida de diferentes formas, las que se tipificarán en el presente trabajo bajo la denominación de "tipos sociales de productores".
Un tipo social es el conjunto de productores que comparte ciertas características sociales, económicas y culturales. Como toda tipificación es simplemente una esquematización de la realidad que se realiza para su mejor comprensión. El supuesto es que tales características van a definir, de algún modo, ciertos comportamientos semejantes en lo que hace a la forma de organizar la producción. En este marco de análisis es importante, también, no dejar de lado el hecho que si bien hay importantes componentes socioculturales que distinguen un tipo de otro, las distinciones también se basan en las diferentes posibilidades estructurales que tiene un grupo u otro de acceder a los distintos recursos (naturales, económicos, políticos, de gestión, etc.).

En esta sección se realiza, además, una aproximación entre la clasificación tradicional económica y la clasificación social de los productores.

Tipos sociales familiares

En este tipo de explotaciones el jefe de la unidad productiva es quien formalmente conduce el proceso productivo, toma las decisiones económicas de qué, cómo y cuándo producir. También decide como comercializar la producción, elige los canales de crédito y financiación del grupo doméstico, así como también delimita que parte del producto se destinará al consumo y que parte se destinará a la producción. Él es el encargado de distribuir las tareas entre los distintos miembros de la familia.

Este tipo incluye a todos los pobladores y miembros de las comunidades indígenas, a los productores trashumantes y a la mayor parte de los "fiscaleros".

La característica principal de este tipo es que el proceso productivo está basado, principalmente, en el trabajo personal de los miembros de la familia. En su vida productiva este tipo social combina estrechamente la producción con la vida familiar es por ello que su lógica de producción impulsa, en realidad, un hogar y no un negocio agropecuario. Esto se puede esquematizar diciendo que parten de la posesión de un bien (lana, carne o pelo de caprino) que es utilizado en el mercado para obtener dinero con el cual acceden a los bienes que necesitan para continuar con la vida familiar y social. Se tiende entonces, a asegurar la continuidad del sistema satisfaciendo las necesidades diarias tratando de no correr ningún riesgo, capitalizando cuando es posible o restringiendo el consumo cuando las circunstancias son adversas. En esta racionalidad, la producción de lana se inscribe solo como un elemento más de un conjunto de actividades (trabajo extrapredial, crianza de caprinos o yeguarizos, huerta y otros) que conforman las estrategias de sobrevivencia de la unidad.

En su seno se verifica el mayor dinamismo organizativo del sector con la aparición de importantes organizaciones cooperativas y gremiales. Dado que su acceso al recurso tierra ha estado estructuralmente limitado, esta es la principal demanda de las organizaciones sectoriales de este grupo. En los niveles más capitalizados de este tipo aparecen organizaciones menos reivindicativas y más vinculadas a aspectos técnicos y comerciales de la producción.

Este esquema no es estático, dado que toda familia intenta reproducir su vida en una escala de bienestar creciente, por lo cual tiende a maximizar el ingreso reforzando continuamente los lazos sociales familiares a través de la distribución y participación en el trabajo. El grado en que esos objetivos se logren con la actividad del predio, es lo que permite distinguir varias situaciones:

a) Tipo familiar de subsistencia: estos productores no superan la posesión de 400 cabezas de ganado ovino. Este grupo se inscribe, junto con los trabajadores rurales sin tierra, entre los de menor nivel de satisfacción de necesidades básicas. Por ello es muy común que intenten usar la fuerza de trabajo excedente de la unidad para obtener ingresos extraprediales y en los casos donde ello no es posible (ancianos, mujeres con niños, discapacitados, etc.), deben recurrir a planes asistenciales o solidaridad vecinal. En términos de un análisis económico, este grupo se correspondería con el que se puede caracterizar como minifundista chico.

b) Tipo familiar minifundista: respecto al anterior, se estima que el límite superior se encuentra, en general, alrededor de las 1.000 cabezas de ovinos. En términos de un análisis económico este grupo se correspondería con el minifundista mediano.

c) "Empresa" familiar: es aquella que es dirigida y trabajada por los miembros de una o más familias. Estos miembros influyen en la dirección a través de los roles de gestión y propiedad. Se trata de un productor directo, que potencia su trabajo mediante el empleo de maquinaria, pero que el trabajo asalariado que emplea no es significativo. En cuanto a la escala de la majada y a los fines del presente trabajo se consideran en este grupo a los productores que posean hasta 2.000 ovinos. Aunque, se debe aclarar que en la realidad en muy raras oportunidades puede superar las 2.000 cabezas cuando tiene oportunidad y recursos. En este grupo hay ampliación de la escala de producción y esta aparece, en general, como ampliación del rebaño y cuando es posible, la adquisición de vacunos.

Tipos sociales empresariales

La característica predominante de este tipo de organización de la explotación es el empleo de mano de obra contratada para llevar adelante el proceso productivo. En esta situación la participación del propietario en el proceso puede variar desde la participación directa en determinadas tareas, hasta la ausencia total. En general, los productores empresariales son propietarios de la tierra y consideran a los establecimientos sólo una opción de inversión cuyo objetivo es multiplicar el capital.

Este grupo, dadas sus mayores posibilidades y mayor manejo de recursos, resuelve sus problemas productivos y comerciales de una manera más individual. Sus organizaciones gremiales, en general, centran su atención en la discusión respecto del manejo de distintos recursos financieros tales como créditos, subsidios, quitas, impuestos, etc.
Con la definición básica de este tipo se abarca un grupo de productores muy heterogéneo y por ello, a riesgo de caer en extremas simplificaciones, es necesario hacer algunas distinciones.

a) Empresario local chico: dependiendo de la magnitud de la explotación, el sitio de residencia, si el campo es su actividad principal y su posición cultural, se puede encontrar productores cuyos comportamientos y racionalidad se pueden asemejar a un tipo familiar. En los niveles de menor cantidad de cabezas, pueden llegar a confundirse entre sí con los tipos familiares lo cual es una señal de la dinámica social y económica de la región. En general, residen en un pueblo o ciudad cercana de la región, muy pocos lo hacen directamente en su campo. En cuanto a las dimensiones productivas de sus unidades se hallan entre 2.000 y 4.000 animales. Económicamente, este tipo social involucraría desde la empresa familiar a la pequeña empresa. Con la reactivación de la actividad ovina han aparecido establecimientos de este tipo pero con características muy diferentes en cuanto a su dinámica económica y productiva a los establecimientos tradicionales. En muchos casos son productores recientes que provienen de otros sectores de la economía buscando en la producción ovina y en Patagonia nuevas oportunidades de inversión.

b) Empresario local grande: tal como en todos los casos, los bordes de este tipo social se mezclan y confunden en su racionalidad con los tipos vecinos. Puede ser también que el campo sea su única actividad o que tenga otras actividades además de las agropecuarias. Por ello, su residencia habitual es, sin duda, fuera del establecimiento. Pueden ser comerciantes, profesionales o empleados estatales. Este tipo es común en todas las provincias. Sus dimensiones productivas oscilan en el amplio rango que va desde las 4.000 a no más de 20.000 cabezas. Económicamente puede incluir a medianas y grandes empresas agropecuarias.



Estos dos tipos sociales empresariales son los que conforman el grupo mayoritario de los productores patagónicos empresariales.

c) Empresas de conglomerado: este tipo está conformado por grandes unidades empresariales donde la explotación agropecuaria patagónica es un renglón entre diversas inversiones que pueden ser o no dentro del sector. Su capacidad económica les permite contratar para su administración y gestión personal más capacitado y acceder con mayor facilidad a las tecnologías disponibles. Tal vez el ejemplo más claro de este tipo es el conformado por el grupo Benetton. Las dimensiones productivas de estas empresas son variadas, pero en general tienden a tener, si están en actividad, más de 20.000 animales.
La empresa "familiar" se distingue de la de empresa "empresaria", por el hecho de que esta última supedita su proyecto familiar al proyecto empresario. La explotación de tipo familiar sin dejar de ser racional en sus decisiones económicas, en cambio, tiende a equilibrar y atiende tanto a uno como a otro, desarrollando la empresa y cuidando la familia. Por lo tanto, independientemente del tipo de organización lo que el productor ovino busca es maximizar los beneficios de su actividad. En la realidad existen formas intermedias entre ambos sistemas donde se mezclan normas o pautas de la familia (con sus tradiciones, usos y costumbres) con las de la empresa.

Debido a la importancia que reviste la organización del tipo "familiar" dentro de la estructura productiva del sector ovino, a continuación se resumen sus fortalezas y debilidades.

Entre las fortalezas se encuentran:

- El apellido, que es sinónimo de garantía del modo de hacer las cosas, de pagar las deudas contraídas, etc.
- La perseverancia, más allá de los resultados coyunturales o de la rentabilidad.
- Adaptabilidad a cualquier situación, por menor burocracia y mayor agilidad en la toma de decisiones.
- Los valores que se trasmiten de generación en generación.
Entre sus debilidades se pueden mencionar las siguientes:
- Tendencia al estancamiento, no al cambio.
- Todos participan en todas las actividades.
- Tratar lo empresario fuera del lugar y del tiempo pertinente.
- Familiarización, estar por el solo hecho de pertenecer a la familia y no por ser capaz.

Autor: Marcela Báez
Mendoza, Agosto de 2005
Universidad Nacional de Cuyo
Facultad de Ciencias Económicas