Principales rasgos del desarrollo económico latinoamericano de 1960 a 2001

a) Los países que relativamente han cambiado su estructura de exportación han sido Ecuador (petróleo), México (petróleo e industria), Brasil y Haití (industria). Este último ha desarrollado una industria manufacturera liviana especialmente en la línea de ensamblaje y maquiladoras;

b) Las condiciones de mayor estabilidad durante los sesenta, en términos de las condiciones internacionales, estuvieron asociadas al patrón monetario dólar-oro. Durante ese tiempo la región experimentó un sostenido crecimiento económico;

c) Aún cuando las naciones latinoamericanas tuvieron que enfrentar alguna inflación durante los sesenta, los valores de la misma en esa época fueron significativamente menores que los niveles registrados en los ochenta;

d) Desde 1974 y debido principalmente al efecto del alza de precios del petróleo, y a los regímenes más liberales de la región en cuanto al manejo de las políticas cambiarias, los países enfrentaron mayores problemas para mantener estables sus coeficientes de crecimiento económico;

e) A fin de evitar los procesos de ajuste económico en los países sin capacidad de exportación de petróleo en la región, varias naciones se embarcaron en la generación del problema de la deuda externa, algo que llegaría a hacer crisis durante los ochenta. Por lo tanto, la década de los setenta tuvo un crecimiento económico producto de la incorporación de recursos de acreedores debido a la alta liquidez del sistema financiero internacional;

f) Durante los ochenta, las medidas de ajuste económico fueron inevitables. Estas medidas vigorizaron el papel de las exportaciones como eje de la recuperación económica que se buscaba, más que la aplicación tradicional de las políticas fiscales y monetarias;

g) El factor más evidente para la crisis, dentro de las condiciones domésticas de la región, fue la necesidad del pago de la deuda externa. Entre 1978 y 1981, Latinoamérica cosechó los beneficios de mejores términos de intercambio en el mercado internacional y de un notable y fácil acceso a recursos financieros en el sistema financiero mundial, especialmente de la banca privada;

h) Durante los ochenta, las devaluaciones de monedas que tuvieron lugar en la región fueron unas de las principales causas para que se establecieran los procesos de "importación de inflaciones" en las economías. Esta situación se basa fundamentalmente en la dependencia que la región tiene respecto a importación de insumos de otros países;

i) Los problemas con la inflación fueron particularmente importantes en los casos de Perú, Bolivia, Costa Rica, Argentina y Brasil;

j) Los procesos de ajuste económico hicieron posible reducir los déficit fiscales en 5 ó 6 puntos del PIB en la mayor parte de los países de la región. Con unas pocas excepciones, esta situación, sin embargo, no produjo totalmente los beneficios que se esperaban fundamentalmente cuando se mantuvieron condiciones adversas en la esfera de la economía internacional;

k) Una comparación entre las condiciones existentes entre la segunda parte de los años ochenta y los noventa revela importantes cambios en el ambiente macroeconómico, tales como un moderado aumento de la actividad económica, menor nivel de déficit fiscal en los gobiernos, una menor expansión de las masas monetarias, así como recuperaciones en los niveles de inversión y relativo descenso en los niveles de desempleo;

l) Más aún, las tasas reales de cambio en las monedas se elevaron menos dramáticamente que como lo hicieron durante los procesos de ajuste en los ochenta. Esto fue favorecido por nuevos flujos de recursos financieros que llegaron a la región. En muchos países que basaron sus políticas de estabilización en el uso de recursos externos, se llegó a registrar ciertas apreciaciones en las monedas, algo que ocurrió en algunos casos a mediados de los ochenta, como por ejemplo en Costa Rica y Honduras;

m) Hasta cierto punto, el grado de inequidad en términos de los mercados de trabajo menguó en la década de los noventa en sólo dos países: Colombia y Uruguay. En el resto de la región la inequidad laboral continuó siendo la misma o empeoró;

n) En todos los países el porcentaje de hogares bajo el nivel de pobreza aumentó durante los ochenta, aún cuando al principio de esta década algunos países consiguieron aliviar el problema. Pero muchas economías se estancaron, entraron en recesión o bien no crecieron lo suficiente para disminuir los niveles de pobreza. Durante los noventa, algunas naciones manifestaban al menos estabilización y alguna mejora en la superación de la pobreza, tales los casos de Chile y Uruguay;

o) Las condiciones económicas regionales jugaron un papel significativo para atraer inversiones. De 1991 a 1995, solamente Chile, Costa Rica y El Salvador mantenían niveles de inversión directa que eran cercanos o superiores a los observados en el período 1978-1981. Por el contrario, en el otro extremo, Brasil, Ecuador y Venezuela tenían niveles de inversión menores que los registrados en el período de crisis;

p) Durante los noventa ha sido posible observar un cambio positivo en la inversión bruta como porcentaje del PIB. Este cambio refleja y a su vez ha contribuido a la consolidación de los procesos de estabilización en varios casos. Aún cuando este indicador comenzó en niveles bajos a principios de los noventa, sus índices han tendido a mejorar a lo largo de los diez últimos años, aún con los efectos de la crisis financiera del sur-este asiático de 1997;



q) Especialmente durante los ochenta y hasta cierto punto en los noventa, la liberalización comercial y las reformas en los mercados de trabajo llegaron a tener efecto en el aumento de los niveles de desempleo en la región. Las empresas que fueron incapaces de competir con las firmas extranjeras en los mercados nacionales, incurrieron en despidos de trabajadores a la vez que los gobiernos reducían su propio personal y muchos de los contratos, especialmente aquellos de corto plazo;

r) Respecto al salario mínimo, tanto las reformas a los mercados laborales como las transformaciones fiscales influyeron en la reducción del salario mínimo real. Esta situación agravó las condiciones sociales si se toma en cuenta que, paralelamente, se reforzaba el desempleo, el subempleo y como consecuencia se expandía la economía marginal;

s) A pesar de que los salarios mínimos reales disminuyeron durante la crisis, los mismos, en algunos casos, aumentaron conforme se alcanzó un mayor crecimiento económico, como en el caso de Chile;

t) El impacto de las reformas fiscales, la liberalización del comercio y de los mercados de capitales, además del flujo creciente de capitales foráneos, hizo posible que aumentara la riqueza de los dos deciles de mayor ingreso de la población, es decir de los sectores capitalistas y empresariales en particular;

u) Durante la fase de ajuste económico estructural, el sector informal de la economía ha tendido a expandirse en la medida en que más y más unidades de producción entran a las condiciones de –virtualmente- ninguna regulación. Esta ha sido una característica básicamente observada en la marginalidad de los sectores urbanos.

Interpretaciones sobre el desarrollo latinoamericano (1960-2001)

A continuación se señalan, sucintamente, las principales consideraciones interpretativas sobre el desarrollo económico y social en América Latina producto de las condiciones y resultados del período 1960-2001:

a) Existe en la región un alto nivel de concentración de poder económico y un sistema social de la región basado fundamentalmente en la exclusión. Aún durante la década de los sesenta, cuando la estabilidad y el crecimiento fueron más evidentes, los patrones de alta concentración de la riqueza y exclusión de beneficios operaron en el área. El sistema económico general de América Latina ha demostrado que, a fin de funcionar, concentra beneficios y excluye de oportunidades a los sectores mayoritarios de la sociedad, lo que profundiza su condición de pobreza, de marginalidad y de vulnerabilidad. Estas condiciones debilitan las instituciones de los sistemas democráticos y disminuyen la efectividad de la consecución de estados de derecho basados en legitimidad concreta, más allá de la legalidad de los sistemas jurídicos en que se amparan los gobiernos;

b) América Latina mantiene ante sí el permanente desafío de enfrentar el desempleo y el subempleo. Muchos de los más severos problemas sociales tienen su raíz en esos componentes. El subempleo está caracterizado por la carencia que tienen las personas o grupos sociales de una actividad remunerada permanente. Este fenómeno se manifestaba en la región aún antes de la crisis de los años ochenta. La aplicación de los programas de ajuste estructural, a la vez que mejoraron en cierta forma las cifras macroeconómicas, han tendido a agravar los problemas ocupacionales. Se estima que para fines de 1999 el desempleo en la región llegaba como mínimo al 13 por ciento, mientras el subempleo ascendía a 26 por ciento de la población económicamente activa;

c) Las políticas de ajuste económico implementadas en la región han tenido limitaciones estructurales en términos de la naturaleza de las exportaciones. Los procesos de ajuste macroeconómico favorecieron el estímulo a las exportaciones como medios para activar la economía, más allá de la aplicación tradicional de solamente políticas monetarias y fiscales.[54] No obstante, una de las más significativas limitaciones fue la naturaleza de las exportaciones del área. Las mismas continúan basándose en los mismos productos, con poco valor agregado, y con casi inalteradas estructuras productivas en los países de la región. Esto es particularmente claro en el caso de las economías pequeñas con exportaciones basadas en productos primarios con poco procesamiento, tales los casos de América Central, Bolivia y Paraguay;

d) América Latina como región está enfrentando, más que un fenómeno de globalización basada en la integración, un proceso de marginalización de los sistemas económicos internacionales. En 1960 la región participaba con un 8 por ciento del comercio internacional. Esa participación era de 4 por ciento en 1995. Esto refleja un proceso de globalización segregativo en la esfera económica mundial. Los sectores sociales que no logran integrarse en la nueva dinámica económica, dentro de las naciones, y los países que no logran una mejor inserción en lo internacional, son sujetos de marginalización. Las condiciones de pobreza tanto extrema como no extrema ilustran dramáticamente esta condición en América Latina;

e) La necesidad de estabilización implica también una mejora en las condiciones sociales y económicas de muchos sectores. Esa mejora es vital para la credibilidad y la representatividad de las instituciones sociales. Los grupos sociales que están llamados a apoyar políticamente los regímenes requieren de mejoras en las oportunidades para elevar su calidad de vida. Si esas condiciones están ausentes, los gobiernos pueden mantener la legalidad formal de los sistemas, pero pierden el apoyo social en la aplicación de muchas medidas políticas. En América Latina ha tenido lugar en los últimos veinte años una seria y rica producción teórica acerca de lo autoritario de los regímenes "democráticos", los que fueron requeridos para ejecutar las políticas de ajuste económico. Debido a la carencia de oportunidades de mejora para los sectores mayoritarios de Latinoamérica, se ha establecido una atmósfera de inestabilidad y de inquietud social en muchas naciones del área.

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