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Historia del Pensamiento Económico

Obras y Contribuciones de Sraffa

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Piero SraffaEl presente trabajo presenta sucintamente las principales contribuciones a la teoría económica del economista italiano Piero Sraffa. Su aporte se estructura aquí en dos ramas centrales: por un lado, sus criticas al realismo de los modelos neoclásicos que analizan el comportamiento de la firma en competencia perfecta o monopolio; y por otro, a partir del modelo desarrollado en su “Producción de Mercancías por Medio de Mercancías”, se tratarán los problemas del valor y distribución del excedente y el fenómeno de reversión del capital.

Adam Smith

ADAM SMITH: EL PADRE DE LA ECONOMÍA POLÍTICA

Más allá de las críticas que han recibido sus postulados económicos, nadie puede discutir la enorme influencia de su obra dentro de la ciencia económica moderna.

Autor: Sebastián Laza
economista
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ww.conexionfinanciera.com.ar

Con Adam Smith nace el liberalismo económico. Influido intelectualmente entre otros por Quesnay y David Hume, Smith escribe uno de sus principales libros “Acerca de la Naturaleza y Causa de la Riqueza de las Naciones”, considerado “la Biblia” de la Economía Política. Smith venía observando el gran incremento de la producción de bienes que vivía Inglaterra en la segunda mitad del siglo XVIII, en plena revolución industrial. Su pregunta no difería mucho de la de fisiócratas y mercantilistas: ¿de dónde sale la riqueza de una nación? Dos conceptos aparecen como respuesta, a partir de los cuales se construye todo un programa político que ha tenido repercusiones hasta nuestros días:

• la división del trabajo como fuente de productividad y
• el papel del mercado

Escuelas económicas

Secciones: 

Desde el mercantilismo y la fisiocracia hasta nuestros días.

Autor: Sebastián Laza *
economista
[email protected]

Mercantilistas

Las ideas mercantilistas se desarrollaron durante los siglos XV y XVI y alcanzaron su apogeo en el siglo XVII. Los mercantilistas no estaban interesados principalmente en obtener una reflexión sistemática sobre el funcionamiento económico, su eje era encontrar la política económica capaz de permitirle al Estado ser más rico y más poderoso. Sus ideas expresaban sobre todo los intereses y las ambiciones de los mercaderes, que formaban parte de una nueva clase social en ascenso: la burguesía. La preocupación de los mercantilistas giraba alrededor de la acumulación de metales preciosos, fundamentalmente oro.

Los Estados obtenían este oro mediante tres vías:

• extrayéndolo de las colonias, como era el caso de España con respecto a América,
• por medio del comercio exterior, o sea vendiendo productos locales en el extranjero -exportaciones- y prohibiendo o restringiendo la compra de producción extranjera -importaciones-
• gracias a la guerra y la piratería.

Mercantilismo y Fisiocracia

Tanto el Mercantilismo como la Fisiocracia, a pesar de haber cometido gruesos errores de análisis económico, tienen el mérito de haber sido los primeros protagonistas de un debate que ha recorrido los siglos y que sigue abierto en la sociedad contemporánea: librecambio versus proteccionismo. Ambas escuelas de pensamiento, con algunos pequeños logros en materia de análisis económico, tuvieron importante predicamento hasta antes del auge económico que trajo aparejada la Revolución Industrial, época donde surgen los clásicos –Adam Smith, David Ricardo, J.S.

Crítica a Roger Backhouse

Backhouse, en su libro Historia del análisis económico moderno, página 157, dice lo siguiente: “Los defectos de la teoría del valor-trabajo que llevaron a Jevons a reaccionar en contra de Ricardo también están presentes en la obra de Marx. Parece plausible que la principal explicación del compromiso de Marx con la teoría del valor-trabajo resida en sus implicaciones ideológicas. Marx no se limitó a medir el valor por el tiempo de trabajo, pues la plusvalía entrañaba la implicación ética de que los beneficios constituían los frutos de la explotación”.

Forma Total, Forma General y Forma Dinero

Por un lado, uno de los grandes defectos de la economía convencional estriba en considerar el dinero sólo en forma de objeto, como algo dado, como consecuencia de que un día los hombres se pusieron de acuerdo y dijeron: vamos a inventar el dinero. Pero como hemos visto en la lección de Marx, el dinero no es más que el resultado de un proceso de evolución, donde el valor experimenta una serie de cambios de forma. Y por otro lado, el gran defecto de los marxistas estriba en concebir el valor sólo en su forma natural, como trabajo humano abstracto, como sustancia inmanente a las mercancías. Cuando la clave de El Capital estriba en el estudio de las distintas formas del valor. Así que no estará de más hacer un recuento de las distintas formas del valor, para observar su riqueza, y comprobar así cuánto se ha ocultado el verdadero pensamiento de Marx.

Forma desarrolada del Valor

En la forma desarrollada del valor no vemos ya el intercambio fortuito y ocasional entre una mercancía individual y otra mercancía individual, sino lo que vemos es que cada mercancía se cambia con una serie de otras mercancías. Esta forma del valor corresponde históricamente a un estadio donde en el mercado hay un intercambio habitual y regular de distintas especies de mercancías. Representado por medio de ecuaciones tenemos: 1 metro de tela = 2 kilos de trigo, o 1 metro de tela = 20 gramos de oro, o 1 metro de tela = 4 kilos de café, etcétera.

Forma simple o individual del Valor

1 metro de tela = 2 kilos de trigo. Esta ecuación, con la que representamos la relación de cambio entre esas dos mercancías, puede transformarse en una pregunta y en una respuesta.

La Forma del Valor

Partimos del valor de cambio y llegamos a la conclusión de que era un modo de expresión o forma fenoménica. Surgió entonces la necesidad de descubrir cuál era el contenido de ese modo de expresión, y llegamos a la conclusión de que era el valor. Después analizamos el valor. Ahora tenemos que retornar a la forma del valor, esto es, al valor de cambio . El valor concebido como la cantidad de trabajo socialmente necesario para producir una mercancía es el valor en su forma natural. Tenemos que representárnoslo como una propiedad inmanente a la mercancía. Y como es inmanente, esto es, no  trascendente, carece de forma objetiva. En palabras de Marx: “De ahí que se le puedan dar las vueltas que se quiera a una mercancía, mas como cosa de valor permanece inasequible”. Las mercancías sólo poseen objetividad del valor en tanto son expresión de la misma unidad social, del trabajo humano. Por lo tanto, su objetividad de valor es puramente social. De manera que la objetividad del valor sólo pueda presentarse en la relación de cambio de una mercancía con otra. Todo el mundo sabe que las todas las mercancías tienen una forma de valor que contrasta con sus multicolores formas naturales, y que es común a todas: el dinero. Así se hace en economía: el valor de todos los bienes y servicios se expresa en dinero. Se trata, según Marx, de demostrar la génesis del dinero, esto es, de seguir el desarrollo de la forma del valor desde su figura más simple hasta la deslumbrante forma del dinero. Podemos también expresar esta tarea en términos hegelianos: se trata de que el valor, que existe de forma inmanente y unido al valor de uso, se independice del valor de uso, se objetive y se sustantive frente a él.

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