La organización industrial es la parte de la economía que estudia cómo se organizan los productores en los mercados. Se ha desarrollado desde las vertientes clásicas, que resaltan el análisis a nivel de la industria, hasta las propuestas neoclásicas y estratégico-empresariales que se fundamentan en el análisis de la firma y sus características.

Fue Bain, en 1968, quien sistematizó los aportes realizados por numerosos autores y estableció el paradigma conocido como Estructura-Conducta-Resultados (E-C-R) como el elemento básico de análisis y evaluación de los mercados. Este es utilizado, además, para investigar las relaciones entre la estructura industrial y los resultados obtenidos por eI subsector correspondiente.

Según el paradigma E-C-R debe partirse del estudio de las variables que conforman la estructura del mercado: número de compradores y vendedores, grado de diferenciación de los productos, barreras a la entrada, tecnología empleada y grado de integración vertical. Estas características estructurales obligan a las empresas presentes en un sector particular a manifestar un comportamiento competitivo concreto que repercute, en última instancia, en su tasa de beneficio.

El análisis del paradigma E-C-R ha sido poco aplicado al sector agropecuario a causa de tratarse de un sector con un gran número de empresas y bajo grado de concentración. Aunque, si ha sido utilizado desde el punto de vista de competencia entre empresas que producen productos sustitutos, analizando principalmente los problemas de competencia horizontal, dedicando poca atención a los problemas de integración vertical.

Este paradigma evolucionó hacia la Nueva Organización Industrial donde se ha afianzado un debate largamente considerado entre dos posicionamientos:

  • El Enfoque de la Eficiencia: según el cual la estructura del mercado se modifica debido a una conducta empresarial que está guiada por la eficiencia. Para justificar este argumento se recurre a la minimización de los costos de producción y de transacción. Las repercusiones sobre la estructura del sector son asumidas, pero desde una óptica puramente mecanicista, suponiendo una conducta de adaptación pasiva por parte de las empresas.
  • Enfoque del Comportamiento Estratégico: centra su punto de referencia en los agentes como decisores activos, que más allá de procurar su adaptación a condiciones de supervivencia, tratan deliberadamente de influir con su comportamiento sobre la estructura del sector, con la finalidad de lograr una imperfección relativa que les permita cierto poder de mercado y beneficios extraordinarios.

En ambos casos se supera la trilogía unidireccional E-C-R reconociendo los efectos que la conducta de las empresas puede tener sobre la estructura del mercado y se considera al paradigma como bidireccional.

La existencia de la empresa ha tenido varias explicaciones de acuerdo a distintos enfoques:

  • Desde un enfoqueorganizativo: por la creciente necesidad de integración ante una economía altamente diferenciada a partir de la división del trabajo.
  • Desde un enfoqueconductista: por la incertidumbre asociada a las actividades económicas supone el surgimiento de una clase especial el empresario, que asume y gestiona el riesgo, proporcionando seguridad al resto, los trabajadores, mediante el pago de un salario determinado.
  • Desde un enfoque tecnológico: por logro de economías de escala a partir de la indivisibilidad de ciertos factores.

La teoría moderna de la firma, a partir del trabajo original de Coase (1937), ha tratado de analizar la razón y forma de existencia de las empresas en una economía de mercado. El enfoque de este autor justifica la presencia de las empresas como mecanismo de asignación de recursos, en lugar de una asignación descentralizada a través del mercado, por la existencia de costos de transacción originados en la imperfección de la información. Es decir que, cuando los costos de transacción en el mercado son altos, resulta menos oneroso coordinar la producción a través de una organización formal que mediante el mercado.

En la Organización Industrial, la dimensión de las empresas es también una variable estructural relacionada a la concentración en el mercado y es frecuente el uso del concepto conocido por escala mínima eficiente (Mínimum Efficient Scale o MES) o escala mínima óptima (Minimum Optimal Scale o MOS).

Se trata de un concepto empírico, que correspondería a la dimensión de la empresa o del establecimiento para el cual los costos medios son mínimos en el caso teórico en que la curva de costos es en forma de U. En el caso de que la curva de costos sea en forma de L, la M.E.S correspondería a un volumen de producción a partir del cual la curva pasa a ser horizontal o, a partir del cual, sucesivos aumentos del volumen de producción darían lugar a pequeñas disminuciones de coste medio unitario.

La determinación de la M.E.S sería relativamente fácil si se conociera la curva de costos, lo cual no es frecuente y además, existen problemas de tipo teórico y de tipo práctico que hacen que el concepto sea en realidad poco preciso. Así si se habla de M.E.S con referencia a un determinado sector productivo, hay que tener en cuenta que en muchos casos está compuesto por empresas no homogéneas con productos sustitutivos pero que pueden tener características muy variadas y con procesos de producción que también pueden diferir: Por lo tanto; puede darse el caso de que existan dos niveles de dimensión óptima en función de la existencia de dos tipos de empresas en la misma industria (empresas familiares y capitalistas).

Varios métodos han sido propuestos para medir la escala mínima eficiente, entre los que se destaca el "Método de la supervivencia". Este es uno de los métodos más atractivos, se basa en el principio de que las dimensiones de establecimientos o de empresas con coste medio mínimo, serán las que sobrevivirán en el mercado a lo largo del tiempo.

Se trata de analizar la importancia de los distintos establecimientos o empresas de una industria o sector, clasificados según su dimensión, en dos o más instantes en el tiempo. La importancia se mide en porcentaje del volumen de ventas/producción de cada clase de empresas respecto al total de la industria. Si una determinada clase ha incrementado su cuota o si determinadas clases contiguas han incrementado su cuota, esta clase o estas clases se encontrarán en el rango de dimensión óptima.

El principal problema de este método deriva de la evolución que puede haber tenido la dimensión óptima en el periodo considerado debido al progreso técnico, evolución de precios, etc. por lo que se están comparando situaciones distintas.

Los trabajos realizados en el área de la organización industrial permiten comprender que hay otros factores, además de las decisiones de maximización de las empresas y la igualación de sus funciones de costos e ingresos; que están influyendo en la elección del tipo de organización y por lo tanto en el desempeño de la rentabilidad de cualquier empresa. Entre estos factores se  deben considerar al mercado, su estructura, su funcionamiento y su evolución además de las características propias de cada sector.

Si se observa lo que ocurre en el sector ovino dentro de la provincia de Río Negro, se puede apreciar que la realidad no concuerda con las hipótesis de competencia perfecta y de dimensión óptima planteadas por la teoría neoclásica. Dentro de la provincia coexisten, de manera permanente, explotaciones con distintas dimensiones produciendo los mismos productos y que pueden ser igualmente eficientes. Se puede observar la convivencia de explotaciones “familiares” que utilizan mano de obra familiar y de empresas “capitalistas” que utilizan mano de obra asalariada; donde estas últimas suelen tener mayor dimensión que las anteriores. A continuación se analizan algunas situaciones puntuales que pueden explicar esta convivencia de explotaciones “pequeñas” y “grandes”



1- Rendimientos a escala constantes

Al observar lo que ocurre en el sector ovino, surge la pregunta de cómo la existencia de amplias economías de escala pueden ser reconciliadas con la aparente competitividad de nuevas y/o pequeñas explotaciones ganaderas que se desarrollan en un mismo sector. Como respuesta a estos planteamientos algunos autores1 han introducido la hipótesis basada en una curva de costo medio de largo plazo constituida por un tramo decreciente seguido de un tramo con costos constantes. En el Gráfico II.3 se observa que en la realidad pueden coexistir distintos tamaños de empresas que producen al mismo CmeLP, donde los subíndices A, B y C estarían indicando distintas dimensiones de empresas.

Gráfico II.3: Tamaño óptimo

tamaño óptimo

Por lo tanto, la curva de CMeLP correspondiente a un mercado abastecido por muchas empresas de diferentes tamaños probablemente adoptará la forma mostrada en el gráfico anterior. La relación entre la estructura del mercado y la forma de la curva de costo medio a largo plazo se deriva del hecho de que la supervivencia en el mercado exige que las empresas tengan los menores costos unitarios posibles con la tecnología de producción existente.

Los análisis y estudios empíricos demuestran que la situación de coexistencia de explotaciones de tamaños diferentes varía notablemente entre sectores y países, y que evoluciona a lo largo del tiempo en función del progreso técnico, de los cambios en precios de productos y medios de producción, de las técnicas de organización de empresas, etc. Es de destacar que en el sector agropecuario es normal que coexistan empresas de dimensiones muy variadas2.

2- Flexibilidad

Otra explicación para la convivencia de empresas de distinto tamaño y compatible con la premisa de costo medio anterior, es la relacionada con la flexibilidad. Cuánto más chata es la curva de costo medio, más flexible es la empresa en términos de costos de producción, es decir que puede cambiar la cantidad producida sin afectar mucho el coste unitario (Gráfico II.4). Si existen fluctuaciones de producción, debido a factores no esperados, las grandes firmas no podrían operar rápidamente con bajos costos. Si esto es así pueden existir los dos tipos de empresas y por consiguiente las pequeñas explotaciones podrían ser más flexibles a las fluctuaciones de la demanda y adaptarse a los cambios técnicos con mayor facilidad.

Gráfico II.4: Flexibilidad de los costos de producción

Flexibilidad de los Costos de Producción

Fuente: IGLESIAS, Daniel,…, op. cit. pág 15

3- Objetivos no económicos

Una explicación adicional utilizada para justificar la existencia de las pequeñas explotaciones, es la presencia dentro de la función de beneficios del productor de diferentes objetivos. Adicionalmente al objetivo de la maximización de beneficios, se pueden encontrar en la función de beneficios otros como tradición familiar, satisfacción del trabajo, objetivos sociales o políticos, etc. Por lo que las economías de escala muchas veces no operan de la forma esperadas.

Britton y Hill (1975)3, trataron de explicar este fenómeno señalando que cada tamaño de explotación agropecuaria se encuentra en su "óptimo" de acuerdo a un determinado conjunto de circunstancias, como por ejemplo restricciones personales, capacidad, etc. Es decir que no todas las explotaciones del mismo tipo, pero de diferente tamaño, estarían en la misma función de producción.

Como se observa  en el Gráfico II.5 cada empresa ubicada en los puntos A, B, o C organizará sus recursos de una forma tan eficiente como sea posible en esas circunstancias, alcanzando la máxima producción dados los recursos disponibles.

Gráfico II.5: Función de producción según tamaño

Función de Producción Según Tamaño

Fuente: IGLESIAS, Daniel,…, op. cit. pág.16

Actualmente en el sector agropecuario la viabilidad de las empresas más pequeñas y menos rentables puede ser complementada por productores "part time", que realizan actividades extraprediales dentro o fuera del mismo sector, como se vio en el Capítulo I. Aplicando un enfoque sistémico, Bocchetto (1978) desde el INTA al hablar de la racionalidad de los productores pampeanos de Argentina, cuando caracteriza la función objetivo de los mismos, no define a priori maximización de beneficios. Cuando añade al análisis de sistemas el enfoque económico neoclásico, sin romper explícitamente con los fundamentos de dicha óptica, sostiene que al no adaptarse sus supuestos básicos a la realidad agropecuaria, se oculta la heterogeneidad del medio rural. La aplicación del modelo analítico neoclásico, "(...) sirvió para enmascarar la realidad del medio rural conformado por distintos tipos de empresas que generan demandas por tecnologías diferentes y que presentan un acceso desigual al mercado respectivo. En consecuencia, se caracterizó al medio rural con cierto grado de homogeneidad en la estructura de la explotación agropecuaria y en el comportamiento económico del productor".

E. Obschatko4 entiende que la toma de decisiones por parte de estos productores no se puede expresar totalmente en forma cuantitativa, dado que sopesan una serie de factores que no siempre pueden plasmarse a nivel de precios: marco legal del accionar del Estado, estilo tecnológico a disposición de los productores, factores culturales, etc. Sin embargo, su conclusión general es que "la respuesta de los productores a las nuevas condiciones tecnológicas demuestra que la maximización de beneficios -definidos como ingresos netos de la explotación- ha sido el determinante principal de su conducta. (...) es una maximización de beneficios compatible con una minimización del riesgo. Precisamente, el intenso proceso de cambio técnico ha operado al mismo tiempo aumentando los beneficios potenciales y la seguridad de la actividad agrícola”.

Algunos autores5 sostienen que para abordar el estudio de una explotación agropecuaria, o de un conjunto de ellas, es necesario ubicar primero a esa unidad en su contexto. No solamente en lo espacial, sino que implica la consideración de la totalidad de la red de relaciones que influyen directa o indirectamente en el desarrollo de las actividades agropecuarias de la explotación. Esas relaciones son tanto económicas (en el sentido más llano: vendedores y compradores de insumos y productos), como políticas, sociales y culturales.

En este contexto intervienen una multitud de actores e instituciones que en mayor o menor medida ejercen una determinada influencia y que pueden asimilarse al "ambiente institucional y organizacional" de la Nueva Economía Institucional.

Un factor que debe ser considerado, además,  dentro del marco de análisis de la problemática de la empresa agropecuaria, es el de la historia personal del productor, denominado "dotación cultural" del productor rural. Este factor implica que no basta con que el productor pueda acceder a las innovaciones tecnológicas o contar con la información más acorde para realizar una óptima gestión; a dichas condiciones (necesarias, pero no suficientes) debe agregársele el desarrollo de su capacidad empresarial.

4- Barreras a la salida:

La permanencia en el sector ovino de pequeños productores puede estar explicada, y relacionada con lo visto en el punto anterior, por la existencia de barreras que impiden o dificultan su salida de la actividad a pesar de  que sus resultados sean negativos o que la misma se encuentre en una situación crítica.

Las barreras de salida constituyen un elevado costo económico considerando que se rompen, de alguna manera, los compromisos, escritos o no, que las empresas tenían con sus proveedores, clientes, trabajadores, instituciones financieras y con la sociedad en general.

Los factores que obstaculizan la salida de una empresa de su sector de actividad pueden ser legales, políticos, económicos, sociales o estratégicos. Las principales fuentes de barreras de salida pueden estar dadas por6:

  • Activos específicos: en el caso de de bienes materiales que tienen aún alguna utilidad para el sector y que poseen un escaso valor liquidativo o de transferencia.
  • Costos fijos de salida: elevados costos financieros por tratarse de empresas intensivas en mano de obra, por ejemplo.
  • Interrelaciones estratégicas: por razones de imagen, de prestigio, de cooperación a veces no es conveniente que una sociedad perteneciente a un grupo empresarial abandone su actividad par no alertar el mercado y evitar toda extrapolación al grupo.
  • Causa emocionales: cuando los trabajadores se identifiquen plenamente con el negocio y sientan la necesidad de intentar salvar la empresa
  • Restricciones legales y sociales: al manifestarse la administración pública para impedir encierre de algunas instalaciones por la supresión de empleo que acarrearía o por los efectos económicos que produciría a nivel regional.

1- FRANK, Robert,…, op. cit. págs. 356/357 y TIROLE, Jean, La teoría de la organización industrial, Barcelona, Ariel, 1990, pág. 41.

2- IGLESIAS, Daniel,…, op. cit. pág. 15.

3- En IGLESIAS, Daniel,…, op. cit. pág. 15.

4- IGLESIAS, Daniel,…, op. cit. pág 17.

5- Ibidem

6- BUENO CAMPOS, Eduardo y MORCILLO ORTEGA, Patricio, Fundamentos de economía y organización industrial, Madrid, Mc Graw Hill, 1994, págs.154/155.

Autor: Marcela Báez - Agosto de 2005