You are here

Rol del Dinero

por Luis E. SALMAIN
Autor del libro ""Nuestros gobernantes"

Es el ahorro y no el dinero el que financia y hace posible la producción de más y mejores bienes de capital. Con dichos bienes de capital es posible incrementar la producción de bienes y servicios y desarrollar el verdadero crecimiento económico.

Al ver el optimismo con que se comenta a partir de principios de Junio la baja del dólar, el hecho de que para frenar la caída de su valor el Banco Central continúa inyectando fondos (700 millones en los cinco días de Junio) y la ligereza con que se afirma que dicho proceder no será inflacionario, nos encontramos frente al problema crucial que considero es el que se ignora el verdadero rol del dinero. En los medios se afirma que se emite sin miedo a la inflación debido a: 1) La fuga de capitales (usd 20.000 MM) ya se produjo en 2001 2) Los pequeños ahorristas guardan el dinero en el colchón a) ya no utilizan Uruguay b) para utilizar otros países se requieren cifra muy elevadas c) no pueden ahorrar en dólares en la Argentina y aunque pudieran no lo haría por el antecedente del "corralito" 3) Los importadores no demandan dólares por menor actividad 4) Por la misma razón no hay nuevas inversiones y, por lo tanto, no se importan bienes de capital 5) Las empresas y el estado no demandan dólares al no pagar sus deudas 6) La baja rentabilidad de las empresas extranjeras hace que no demanden dólares para remesar utilidades 7) De signo contrario a los anteriores factores, los exportadores liquidan sus exportaciones. Frente a esta situación el Banco Central, a través una alta fuente, señala que "no vamos a ser restrictivos con la política monetaria, vamos a seguir emitiendo y acumulando reservas". Mitos acerca del dinero De acuerdo a las opiniones "populares" la deflación es una declinación de los precios de bienes y servicios, lo opuesto de la inflación; la inflación estimula la producción y el empleo mientras que la deflación actúa sobre ello en forma negativa. De acuerdo a este concepto popular de economía, la deflación es uno de los peores castigos a los que se puede estar sometido. Esta línea de simplificación origina nociones, teorías e intereses variados que, aunque aparentemente agradables, resultan confusos y, sobre todo, erróneos. Surgen las teorías keynesianas que explican las depresiones como desfasajes entre gasto y producción agregada y que, para evitarlas, promueven programas de mayores gastos gubernamentales y obras públicas. Surgen también las teorías monetaristas que consideran que más dinero elevará el consumo de consumidores y empresarios y que esto reflotará la economía. El influjo de más dinero combatirá la deflación de precios y esto, a su vez, inducirá a la población a no posponer gastos. Para estas teorías la autoridad monetaria deberá emitir cuanto sea necesario hasta que los precios y la actividad económica comiencen a avanzar. Algunos se podrán preguntar cómo se difunden y como adquieren fuerza estos conceptos populares de la economía y la explicación, entre otras, es que: a) existe una amplia población de servidores públicos a quienes esta interpretación les asigna funciones que de otro modo no tendrían; b) empresarios que fomentando la intervención en la economía por parte del gobierno o se ven beneficiados directamente por la intervención o, lo que es lo mismo, ven reducido el efecto de su competencia; c) en general, estas teorías populares agradan a la mayoría porque proponen descripciones optimistas en lugar de plantear explicaciones más difíciles de relaciones causales. Interpretaciones realistas Éstas buscan las verdaderas causas de las subas y bajas de precios y, en consecuencia, saber cómo evitar los verdaderos problemas. Conocen el disparador de la inflación: el incremento de la cantidad de dinero emitido por la autoridad monetaria (Banco Central). El Banco Central establece el curso forzoso, emite y los bancos comerciales aumentan el efecto a través del crédito. Los particulares ofrecen y demandan dinero, afectando su poder adquisitivo en la misma forma que influiría con cualquier otro bien. En resumen, la demanda y oferta determinan su valor de cambio. Mientras la cantidad de dinero se incrementa continuamente a discreción de la autoridad monetaria, la demanda de dinero reacciona con cierta lentitud hacia una de dos situaciones: a) el temor a una mayor inflación puede dar lugar al deseo de desprenderse del dinero, lo cual puede inducir a inflaciones de dos y tres dígitos o b) el temor a la depresión puede inducir a los individuos a aferrarse a su dinero, incrementándose su demanda, elevando su valor y, como contrapartida, disminuyendo el precio de los otros bienes. La creencia de que más dinero puede revivir la economía se basa en la suposición de que el dinero influye en el gasto agregado. Con más dinero en los bolsillos, la gente será capaz de gastar más y el resto vendrá por añadidura. Por lo tanto, bajo este supuesto, el dinero es considerado como medio de pago y acumulador de valor. Sin embargo, el dinero (al ser emitido a discreción, y en realidad "falsificado", como lo es lamentablemente en la actualidad en la mayoría de los países) no es un medio de pago sin un medio o instrumento de cambio. No tiene valor intrínseco; sólo permite a un productor intercambiar su producción por lo producido por otro productor. Los verdaderos medios de pago son siempre bienes y servicios reales. Todo lo que hace el dinero es facilitar los pagos. Por lo anterior, cuando se habla sobre demanda de dinero lo que realmente se quiere significar es demanda sobre el poder adquisitivo del dinero y por lo tanto, los servicios que otorga ese dinero no pueden ser mejorados a través del cambio en su cantidad (Ludwig von Mises). En un mercado libre, como sucede con todos los bienes, el precio del dinero es determinado por la oferta y la demanda. Consecuentemente, a menor cantidad de dinero su valor de cambio se incrementará e inversamente caerá cuando haya mayor oferta. En resumen, en un mercado libre no puede haber tal cosa como "mucho" o "poco" dinero. Por las mismas razones, la idea sobre una tasa ideal de crecimiento de dinero es absurda. En una economía de mercado el propósito de la producción es el consumo. Esto significa que el consumo no puede surgir sin producción mientras que la producción sin consumo no tendría sentido. Todo intento de elevar el consumo por encima de lo producido conduce a un consumo "sin respaldo" que será efectuado a costa y costo de alguien. Lo anterior es precisamente lo que la emisión monetaria provoca. Genera demanda que no es justificada por una correspondiente producción y que terminará minando la formación de ahorro genuino, debilitando la formación de capital y deteriorando la economía en lugar de impulsarla. Es el ahorro y no el dinero el que financia y hace posible la producción de más y mejores bienes de capital. Con dichos bienes de capital es posible incrementar la producción de bienes y servicios y desarrollar el verdadero crecimiento económico. La única razón por la que en algunos casos las políticas monetarias expansionistas parecería que dieron lugar al crecimiento económico, fue debido a que la tasa de generación de ahorro fue lo suficiente fuerte para absorber los incrementos de consumo sin respaldo; una vez que la generación de ahorro desaparece, la economía cae en depresión. "La creencia popular de que un incremento en la cantidad de dinero es social y económicamente beneficiosa y deseable es una de las grandes falacias de nuestro tiempo. Ha subsistido durante centurias abrazada por reyes y presidentes, políticos y empresarios. Ha destruido signos monetarios, inflingido daños enormes y causado desastres sociales y políticos. Sin embargo, resurge una y otra vez, no importa cuán frecuentemente los economistas la refuten" (Hans Sennholz).

REFERENCIAS Ludwig von Mises - Human Action Hans Sennholz, profesor emérito de Economía en el Grove City College, Pennsylvania y colaborador adjunto del Mises Institute. Frank Shostak, colaborador adjunto del Mises Institute. Friedrich Hayek, Denationalisation of Money (London, Institute of Economic Affairs,1990)

Como citar este artículo: 

Federico Anzil (18 de Abr de 2006 - primera publicación: 2006). "Rol del Dinero". [en linea]
Dirección URL: https://www.zonaeconomica.com/roldeldinero (Consultado el 20 de Nov de 2017)




Secciones: 
Temas de Economía: 

Newsletter: Reciba información de Economía en su E-mail

Primary tabs