En esta sección abordaremos los principales canales que han sido propuestos por los economistas para cuantificar la relación inversa entre los movimientos en los precios del petróleo y la actividad económica agregada. Los canales que examinamos son: El enfoque clásico de una perturbación de la oferta agregada, las transferencias de ingresos de los países importadores de petróleo hacia los países exportadores de petróleo, el efecto de los saldos monetarios reales y el papel de la política monetaria.

Por otra parte, se analiza la respuesta asimétrica de la economía ante cambios en los precios del petróleo y las formas funcionales que han sido propuestas recientemente por los econometristas para explicar de una manera más robusta la relación precios del petróleo – PIB..

  • Enfoque clásico de una perturbación de la oferta agregada:

Al darse un incremento en los precios del petróleo, el crecimiento del PIB se ve disminuido a como también la productividad. Al producirse una disminución en la productividad, disminuyen los salarios reales y se incrementa la tasa natural de desempleo (es decir aquella tasa de desempleo no aceleradora de la inflación).

Si los consumidores esperan que el incremento en los precios del petróleo sea de tipo temporal, es decir si esperan que los efectos a corto plazo sean mayores que los de largo plazo, aumentarán su consumo ahorrando menos o pidiendo prestado más. Lo que producirá un aumento de la tasa de interés real de equilibrio.

Ya que en el corto plazo los salarios son rígidos, la reducción en el crecimiento del PIB conducirá a un incremento en la tasa de desempleo y a una mayor reducción en el crecimiento del PIB1, 2 a menos que la inflación esperada se incremente en un monto mayor que en lo que el crecimiento del PIB disminuye.

  • Transferencias de ingreso y demanda agregada:

La transferencia del poder de compra de  los países importadores de petróleo hacia los países exportadores de petróleo reduce la demanda del consumidor en los países importadores e incrementa la demanda del consumidor en los países exportadores, sin embargo el incremento en la demanda del consumidor en los países exportadores es menor que la reducción de la demanda del consumidor en los países importadores.

A nivel global, la demanda mundial de bienes producidos en los países importadores de petróleo se reduce y la oferta mundial de ahorros se incrementa.

  • Efecto de los saldos monetarios reales:

El efecto de los saldos monetarios reales fue la primera explicación de cómo un shock en los precios del petróleo afecta la actividad económica agregada3. Es una consecuencia directa del enfoque clásico de una perturbación de la oferta que se mencionó anteriormente. Un incremento en los precios del petróleo conducirá a un incremento en la demanda de dinero4, lo que tendrá como consecuencia directa un incremento en las tasas de interés y un retardo en el crecimiento económico.



La demanda de dinero se ve incrementada por el hecho de que una perturbación de la oferta tiene efectos estanflacionarios (inflación y recesión de manera simultánea) y para hacer frente al incremento que se da en el nivel general de precios los agentes económicos demandan más dinero para realizar sus transacciones.

  • El papel de la política monetaria:

Históricamente, la formulación de una política efectiva para responder a los shocks en los precios del petróleo ha sido muy difícil. La política monetaria (o fiscal) expansionista incrementa la demanda agregada y por lo tanto la presión inflacionaria. Normalmente en las recesiones, la política fiscal y monetaria puede seguramente llegar a ser expansionista sin desencadenar un incremento significativo en la inflación debido a que la caída en la demanda agregada reduce la presión inflacionaria. Sin embargo, en los shocks petroleros, los formuladores de políticas (policymakers) tienen que tratar simultáneamente con la caída de la actividad económica y con el aumento en el nivel general de precios5.

Otra razón por la cual la política económica ha sido incapaz de prevenir los shocks petroleros que conducen históricamente hacia las recesiones es porque los cambios en la política económica son entorpecidos por rezagos en el reconocimiento de dicha política por parte de los agentes económicos, en su implementación y su efectividad. Debido a que los shocks petroleros son normalmente eventos impredecibles, la política económica no puede adelantarse para prevenir una recesión.

Aunque la política monetaria fue prominente en las explicaciones iniciales de cómo los shocks en los precios del petróleo afectan la actividad económica real, fue sustituida gradualmente por la teoría de los ciclos económicos reales6.

No obstante, un cambio estructural en la relación entre los precios del petróleo y la economía (del cual hablaremos más adelante) que se dio durante las décadas de los 80 y los 90 condujo a los investigadores a cuestionar a los modelos basados en el enfoque clásico de una perturbación de la oferta y probaron otros canales por medio de los cuales el petróleo afecta la economía. Los cambios inducidos en la política monetaria fue uno de dichos canales.

A manera de ejemplo, podemos citar las siguientes actuaciones de la autoridad monetaria a la hora de formular sus políticas para encarar un shock petrolero7:

Si las autoridades monetarias actúan para mantener el crecimiento del PIB nominal constante, la tasa de inflación se acelerará a la misma tasa a la cual el crecimiento del PIB real disminuye. A tal punto que hay una ilusión monetaria (u otras imperfecciones del mercado), una política monetaria acomodaticia (restrictiva) compensará (intensificará) la baja en el PIB real mientras incrementa (reduce) la presión inflacionaria. Sin embargo, en ausencia de una ilusión monetaria (o de otras imperfecciones del mercado), la política monetaria alimentará directamente a los cambios en la inflación sin efectos reales.

Si los shocks en los precios del petróleo aumentan la tasas reales de interés (a como se ha venido mencionando), la velocidad del dinero se incrementará, y las autoridades monetarias tendrán que reducir la tasa de crecimiento de los agregados monetarios a través de mayores incrementos en las tasas de interés a fin de mantener la tasa de crecimiento del PIB nominal constante. Ahora bien, si las autoridades monetarias mantienen constante la tasa de crecimiento de los agregados monetarios mientras su velocidad incrementa, el crecimiento del PIB nominal se acelerará y la inflación se elevará en un monto mayor a lo que el crecimiento del PIB se retarda. Otro curso de acción sería que la autoridad monetaria actuara para mantener las tasas de interés constantes, entonces el crecimiento de los agregados monetarios se aceleraría, y la tasa de inflación se vería nuevamente incrementada. Si la autoridad monetaria actúa para mantener constante la tasa de interés real, se acelerará el crecimiento de los agregados monetarios al igual que la tasa de interés.



Autores como Bernanke, Gertler y Watson (1997)8 muestran que la economía estadounidense responde de una forma diferente a los shocks petroleros cuando la tasa de los fondos de la FED está restringida a ser constante que en el caso de una política monetaria irrestricta. En el caso irrestricto, u incremento positivo en los precios del petróleo conduce a un aumento en la tasa de los fondos de la FED y a un descenso en el PIB real. En el caso restringido (cuando la tasa de los fondos de la FED es constante), una disminución en los precios del petróleo conduce a un incremento en el PIB real.

Si se define la política monetaria neutral como el caso restringido, estos autores argumentan que la política monetaria no ha sido neutral en respuesta a los precios del petróleo.

 

  • Asimetría en la respuesta de la economía y nuevas formas funcionales propuestas para explicar la relación entre el petróleo y la economía:

Durante las décadas de los 80 y los 90, la actividad económica agregada estadounidense respondió asimétricamente a los shocks petroleros. En otras palabras, los incrementos en los precios del petróleo  retardaron en un mayor monto la actividad económica agregada que una caída en ellos. Este fenómeno significó un cambio estructural entre la relación existente entre el petróleo y la economía, lo que motivó a los investigadores a reestablecer tal relación mediante diversas especificaciones9.

Entre las nuevas especificaciones que se utilizan actualmente en el trabajo aplicado se mencionan las siguientes:

Mork (1989) propuso una especificación asimétrica que consiste en separar la tasa de cambio positiva de la tasa de cambio negativa de los precios del petróleo:

                          

                          

Lee, Ni y Ratti (1995) formulan una medida de asimetría que incorpora la incertidumbre. A su enfoque le denominan “Incrementos escalados en los precios del petróleo (SOPI)” en el caso de los decrementos la medida se denomina “Decrementos escalados en los precios del petróleo (SOPD)”:

La tercera especificación asimétrica se debe a Hamilton (1996 y 1999) quien propone un enfoque denominado “Incrementos netos en los precios del petróleo”:

Este enfoque se inspira en la evidencia reciente que los decrementos en los precios del petróleo no han jugado un papel significativo en los ciclos económicos reales de Estados Unidos10.

Al especificar estas nuevas formas funcionales, los investigadores le han dado importancia a otros canales a través de los cuales los precios del petróleo pueden afectar la economía. Entre los nuevos canales que han sido propuestos están: la política monetaria, el ajuste de costos y la respuesta asimétrica de los precios de los derivados del petróleo. Mencionamos a continuación de una forma breve dichos canales:

a. La política monetaria:

Muchos autores han documentado la evidencia empírica de que la política monetaria es un factor que contribuye a la asimetría en la respuesta de la economía ante los shocks petroleros.

Si suponemos que se da rigidez en los salarios nominales y los precios del petróleo experimentan un incremento, los salarios disminuirán y por consiguiente se agravará la pérdida en el PIB si la autoridad monetaria falla en mantener el PIB nominal constante a través de la inflación esperada. En cambio, cuando los precios del petróleo caen, los salarios reales se elevan para vaciar los mercados.

b. Ajuste de costos: Los incrementos en los precios del petróleo retardan la actividad económica de forma directa y una caída en dichos precios la estimula también de forma directa. Sin embargo, los costos de ajuste ante los cambios en los precios del petróleo (ya sean positivos o negativos), también retardan la actividad económica11.

Lilien (1982) y Hamilton (1988) examinaron cómo los cambios en los precios del petróleo crean desbalances sectoriales cambiando la relación de equilibrio intersectorial. A manera de ejemplo, incrementos (caídas) en los precios del petróleo conducen a una contracción (expansión) en los sectores que son intensivos en el uso de energía y una expansión (contracción) en aquellos sectores que son eficientes en el uso de la energía

Otro factor que puede mencionarse dentro del ajuste de costos es la incertidumbre sobre los precios futuros del petróleo. Dicha incertidumbre reduce la actividad económica reduciendo la demanda de inversión. Bernanke (1983) en un excelente trabajo demuestra que las empresas encontrarán más deseable posponer decisiones irreversibles de inversión cuando ellos tienen una mayor incertidumbre sobre el futuro de los precios del petróleo. No obstante, la incertidumbre sobre el futuro de los precios siempre se da tanto si los precios del petróleo aumentan o si disminuyen.

c. Precios de los derivados del petróleo:

Los precios de los productos derivados del petróleo pueden contribuir también a la relación asimétrica entre el petróleo y la economía. Las investigaciones proveen un soporte econométrico sobre el reclamo popular de que los precios de la gasolina se incrementan más rápidamente cuando los precios del petróleo están aumentando que cuando estos mismos caen.

Entre los estudios que podemos mencionar están los de Bacon (1991) que encuentra asimetría en el mercado de la gasolina en el Reino Unido. En los mercados de gasolina estadounidenses autores como: Borenstein, Cameron y Gilbert (1997); y más recientemente Balke, Brown y Yücel (1999) han documentado también tal asimetría.

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