Conclusiones
En el presente ensayo se pretendió reflexionar en torno al papel de Estado en el mercado laboral y en la regulación de la informalidad ocupacional. Se retomaron algunos de los conceptos y planteamientos de los principales enfoques que han estudiado el problema viendo los pros y los contras de cada uno de ellos al momento de ser puestos en práctica.
Se trato la cuestión del papel de estado en la construcción de los derechos laborales, discutiendo que si bien no debe jugar una posición de intervención directa en la economía que obstruya el buen funcionamiento del mercado, si ha de hacerlo de manera indirecta, de tal suerte que le garantice los derechos sociales a todos los ciudadanos, entre ellos el de tener un trabajo decente que le permita realizarse como persona.
Por otro lado, se discutió que a pesar de que el estado tiene una función en la defensa del interés común, al llevarse a la práctica se topa con una multiplicidad de factores que le impiden al gobierno anteponer el interés común al particular, dado que existen grupos de coacción los cuales defienden sus propios intereses en procura de maximizar su nivel de bienestar. En este escenario, el gobierno podría establecer los mecanismos para controlar la influencia de dichos grupos en sus decisiones, y maximizar tanto el beneficio común como el suyo propio.
En cuanto a las propuestas que en materia de política pública se han realizado para contrarrestar el problemas de la informalidad ocupacional identificamos tres grandes enfoques: 1) aquel que propone una intervención mínima del estado orientada hacia la regulación de los derechos de propiedad, 2) al que plantea enfocar los esfuerzos a la promoción de los sectores transables como mecanismo de crecimiento y superación del problema y 3) la propuesta de la sinergia estado – sociedad, que aparte de incluir las dos anteriores, se basa en la premisa de la participación ciudadana como instrumento del desarrollo económico y la superación de la pobreza. Este último enfoque es el que a nuestro juicio más se ajusta a una salida viable para la informalidad ocupacional.
En ese orden, se profundizo un poco más sobre la última propuesta, llegando a colegir que ésta para nada se encuentra en desacuerdo con las otras que se han estructurado en la materia, sino que más bien, lo que busca es abrir un espacio de dialogo en el que se contemplen a todos los actores con el fin de que las políticas públicas que se implementen consideren al constituyente primario – el pueblo- y sean sostenibles en el largo plazo.
Finalmente, se trajo a colación las experiencias que pueden rescatarse del caso del continente asiático, con el fin de ver qué tipo de políticas se han implementado allí como mecanismo para controlar el crecimiento del sector informal. De ello concluimos que la intervención del estado en la economía vía regulación del mercado de capitales y la definición de sectores punta y programas de apoyo al sector micro empresarial pueden contribuir a la generación de un crecimiento económico sostenido, mediante el cual se pueda superar el problema de la informalidad. Asimismo, se hace necesaria la participación permanente de la ciudadana y del sector social de la economía (ONG´S, Fondos de cooperación) en las decisiones que tome el Estado y los programas que se implementen a mediano y largo plazo.
Se espera que las actuales reflexiones sirvan como aporte en el estudio de la informalidad ocupacional dando algunas luces de lo que se puede hacer en materia de política pública. Los aspectos claves de las diferentes corrientes del pensamiento económico, y los elementos positivos que dejan las experiencias de las naciones asiáticas pueden ayudar también en tal aspecto. De lo que se trata en si, no es de restar sino de sumar esfuerzos y aprender para aplicar, beneficiando así a los millones de personas que en éste momento se encuentran ocupados en la informalidad, y ven socavados más de uno de sus derechos fundamentales.
