Los economistas distinguen varias clases de inversión. Ejemplo, si una máquina nueva sustituye a otra vieja se habla de inversión de renovación. Si la nueva máquina no sustituye a ninguna vieja, sino que se suma a otras ya existentes, se habla de inversión de ampliación. Si la máquina nueva sustituye o disminuye la utilización de mano de obra más cara, se llama inversión de racionalización o de productividad, etc.

Algunos autores han establecido una clasificación más detallada, que nos permite analizar el riesgo de la inversión según la motivación de la misma.

Renovación de equipos antiguos. Sustituciones o reemplazos, bien por agotamiento de los viejos, bien porque existan otros más modernos que interesen más por requerimientos de calidad, disminución de costes, etc.

Aumento de capacidad de producción y almacenamiento. Implantación de nuevas líneas de producción o incremento de las actuales, eliminación de cuellos de botella mediante inversiones adicionales para aprovechar mejor las posibilidades de los equipos e instalaciones existentes, etc. Aumento de la capacidad de los almacenes (Productos terminados y Materias Primas), medios de transporte (externos e internos), sistemas de expedición de mercancías, etc.

Mejoras de productividad. Entendiendo como tales las inversiones destinadas a reducir o mantener los costes de producción dentro de unos determinados límites considerados como aceptables, o de incrementar la producción con los medios actuales, lo que equivale también a una reducción de costes unitarios. Son ejemplos, la introducción de la robótica, la informática industrial, el uso de las tecnologías de la información, etc.

Estrategia de empresa. Inversiones motivadas por la defensa o seguridad de la empresa frente al mercado: fabricación de nuevos productos, entrada de la empresa en nuevos mercados, integración vertical ascendente (para facilitar la accesibilidad de las materias primas, por ejemplo), o integración vertical descendiente (dominio de los canales de distribución), etc.

Parece obvio que todas estas inversiones no implican el mismo riesgo para la empresa. Una inversión de renovación, que sustituye una máquina antigua, para seguir produciendo con la nueva un producto que la empresa coloca en el mercado sin ninguna dificultad a una clientela ya consolidada, no parece que implique un riesgo alto, bien al contrario, el riesgo existirá si no se afronta dicha inversión.

Sin embargo, una inversión estratégica, conlleva generalmente una apuesta de alto riesgo. Este tipo de inversiones es especialmente delicado, y deberán tomarse todas las precauciones posibles. Pero ¡cuidado! : estas son las inversiones que aseguran el futuro de la empresa, “ya que la empresa que no invierta en su futuro probablemente carezca de dicho futuro”.




© Luis Garrido Martos - 2006 - Todos los derechos reservados

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