El problema del valor y la distribución del excedente

A través de la resolución del modelo planteado anteriormente, Sraffa busca determinar las tasas de cambio que regirán el intercambio entre las diferentes mercancías en la economía y la distribución del ingreso. Para ello se adoptará aquí, siguiendo una vez más a Monza (1985), el tercero (“iii”) de los cierres anteriormente propuestos; es decir, el que expresa la totalidad del sistema en cantidades de un bien numerario determinado. De esta forma, en la nueva reexpresión, el sistema queda conformado por un total de N ecuaciones con N+1 variables endógenas: “N-1” precios relativos o valores de cambio; una suerte de salario real “w (para el caso en que el único bien de consumo asalariado sea el elegido como numerario); y la tasa media de beneficio “r”. El nuevo sistema lucirá de la siguiente forma:

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donde las únicas diferencias respecto del planteado inicialmente en (1) vienen dadas por las variables “pri“ (i = 2,3, ..., N), que representa los precios relativos de cada una de las mercancías en términos de la mercancía número uno; y la variable “w”, definida anteriormente.

Si bien se ha suprimido una variable de determinación endógena por el sistema (1), existe aún un grado de libertad que debe ser eliminado también para lograr la determinación completa del sistema. La variable de cierre aquí empleada será w. De esta forma, para cara nivel de salario real quedarán determinados los N+1 precios relativos y la tasa de beneficio r (distribución del ingreso). Queda plasmado de este modo la interdependencia existente entre las cuestiones distributivas y las correspondientes a los valores de cambio.

Para una tecnología específica, es decir, para una matriz de insumo-producto determinada, y fijando adicionalmente la tasa de beneficios en un nivel igual a cero (r = 0), se puede proceder a resolver el sistema. Se obtienen de este modo los valores de cambio para las mercancías que integran el sistema y el máximo nivel de salario real compatible con dicha tecnología. De esta forma, en ausencia de una clase capitalista, la totalidad del excedente (producto neto) generado por la economía se asigna a retribuir a la fuerza laboral por encima de su remuneración de subsistencia. Este exceso retributivo es lo que se denomina “remuneración variable”, siendo esta la componente salarial que entrará en disputa, como se verá posteriormente, con los beneficios en la lucha por apoderarse del excedente neto de producción. El trabajo es así la única forma de ingreso. Se debe recordar que la posición aquí adoptada es la de considerar que dicha remuneración de subsistencia se encuentra incluida en los coeficientes técnicos aji, en concepto de insumos necesarios de aquellos bienes de consumo asalariado utilizados para retribuir al trabajo requerido en la producción (“remuneración constante”). En este caso particular, todos los costos de insumo se reducen en última instancia a costos de trabajo. El valor de cada producto será igual a la suma de sus insumos a costos equivalentes al valor trabajo. Esto implica que la relación de precios será igual al cociente de cantidad de trabajo incorporado en la producción de cada mercancía, ya sea directamente en su producción o indirectamente a través de la que hayan sido utilizadas en la producción de sus insumos y de los insumos de sus insumos, y así sucesivamente.

Para el caso opuesto en el que el nivel de salario real es nulo (w = 0), es decir que se retribuye al trabajo a su nivel de subsistencia (la remuneración variable es igual a cero), todo el producto neto estará disponible para ser asignado en concepto de beneficios. De esta forma, los precios serán aquellos que permitan a los capitalistas restituir el valor de los insumos y también les permita obtener beneficios sobre el valor de dichos insumos a la misma tasa en todas las industrias (supuesto de capitalismo competitivo).

De este modo, partiendo de uno de los extremos planteados anteriormente, en donde se obtenían, de acuerdo con la tecnología dada, o niveles máximos de salarios con tasa de beneficio nula, o tasa de beneficio máxima con salarios nulos, puede procederse a resolver el sistema para la misma tecnología disminuyendo gradualmente el valor de una de dicha variables. De las dos variables, la que finalmente se seleccione para ser determinada exógenamente constituirá la variable de cierre. Se obtendrá así, un nuevo nivel de precios relativos y una nueva distribución del excedente de la economía, que ahora se repartirá entre los sectores asalariado y capitalista simultáneamente; es decir, dichos sectores coexistirán en el sistema, a diferencia de los que sucedía en los casos anteriores en los que sólo uno de ellos operaba en la economía según el caso. De este modo, al ir transitando progresivamente de un extremo al otro, se van a ir determinado distintas situaciones de equilibrio, donde cada uno de ellos, como ya fue mencionado, vendrá caracterizado por un determinado nivel de precios relativos y por la distribución del ingreso consistente con dichos precios. Graficando los niveles de w y r de equilibrio se determina una relación monótonamente decreciente entre el nivel de salario real y la tasa media de beneficio (ver gráfico 1). La curva resultante de dicha operación se conoce bajo la denominación de “frontera de salario” o “curva de precios de factores”, la cual se define como el lugar geométrico de los pares (w, r) que corresponden a los distintos equilibrios alternativos de largo plazo, ya que por construcción, a cada nivel de salario se le ha asociado la tasa máxima de beneficio alcanzable con la tecnología vigente.

Gráfico 1: Frontera de Salario