El Empleo en Chile

La consolidación del ajuste económico iniciado en 1992 se reflejó en un lento crecimiento del empleo a partir de 1994, con una tasa de crecimiento de la ocupación del 0,9% entre 1993 y 1994, lo que significó la generación de 44.300 nuevos empleos a nivel nacional. No obstante, este crecimiento no fue suficiente para impedir que las tasas de desempleo se modificaran a la baja y así, tanto en 1994 como en 1995, se registraron índices del 7,8% y el 7,4% como promedio, respectivamente. Los indicadores de los años siguientes ya evidencian una disminución de la tasa de desocupación, situándose en el 6,5% en 1996 y en el 6,1% en 1997.

Durante el trimestre Noviembre de 1997 - Enero de 1998, la fuerza de trabajo experimentó un incremento del 1,6% respecto a igual período del año anterior, mientras que el número de ocupados presentó un incremento del 1,8%, es decir, 95.720 nuevos puestos de trabajo. Con estos datos, la tasa de desempleo a nivel nacional se situó en un 5,2%, es decir, un 0,2% por debajo del desempleo registrado en el mismo período del año anterior.

En el sector agrícola, de destacada importancia para la economía nacional, la fuerza de trabajo sumaba casi 776.000 personas, es decir, el 14,4% del total de la población del país, con una tasa de desocupación del 2,6% en el trimestre de alta ocupación (Octubre-Diciembre de 1997). Sin embargo, la fuerza laboral ocupada en el sector agrícola ha venido descendiendo desde 1990, cuando representaba el 19,2% del total del país y ésta no superaba los 4,5 millones de trabajadores ( ver anexo 11).

FUERZA DE TRABAJO Y DESEMPLEO TOTAL
En miles de personas.
Años Fuerza de trabajo Desocupados
1991
4.908,5 402,2
1992
5.040,4 336,9
1993
5.322,3 345,8
1994
5.458,8 425,1
1995
5.497,4 405,1
1996
5.521,9 357,9
1997
5.618,4 343,8
Ene-98
5.697,4 299,0
Fuente: Instituto Nacional de Estadística.    

 

La remuneración del trabajador incluye, entre otros salarios, horas extraordinarias, comisiones, participación en beneficios y gratificaciones. No se incluyen las dietas de transporte y de alimentación, ni las indemnizaciones por despido. Las remuneraciones se fijan en función de una unidad de tiempo. El salario mensual no puede ser inferior al salario mínimo establecido por la respectiva ley.

Los trabajadores tienen derecho a participar con un porcentaje de los beneficios anuales de su empresa; dicha participación puede determinarse, a elección del empleador, conforme a alguno de los siguientes procedimientos: o bien el 30% de los beneficios netos, con ciertos ajustes, distribuidos entre los trabajadores en función de sus salarios anuales; o bien el 25% de los salarios anuales, con un máximo de 4,75 salarios mínimos mensuales.

Las remuneraciones de los trabajadores foráneos podrá expresarse en moneda extranjera, previa autorización del Banco Central.

Durante los últimos años de la década de los noventa, la evolución de las remuneraciones nominales también había mostrado los efectos de la política de ajuste del gasto público, aunque de forma más lenta, producto de las extendidas prácticas de indexación sobre la base la inflación pasada existentes en este mercado.

El nuevo índice de remuneraciones por hora desaceleró su ritmo de incremento nominal desde el 18,5% observado en abril de 1994, fecha en que por primera vez fue posible calcular variaciones en doce meses, al 13,5% registrado hacia finales de año, mientras que la variación en doce meses del costo de la mano de obra presentó una leve disminución, desde el 15,6% en abril al 14,4% e diciembre.

El índice de remuneraciones mostró una aceleración puntual en su crecimiento hacia finales de 1994 -aunque menor que la registrada en diciembre de 1993-, motivada por el reajuste anual a los trabajadores del sector público que tuvo lugar en diciembre y que significó un aumento del 12,2% en dicho sector. Aun cuando los salarios públicos no afectan de manera directa a los costos del producción de la economía, sí constituyen una señal importante para las negociaciones salariales del sector privado y afectan de manera significativa al gasto del sector público.

Descontando los efectos de la inflación de precios al consumidor, a diciembre de 1994 el índice de remuneraciones por hora aumentó en un 4,2% en términos reales, mientras que el costo de la mano de obra deflactado por el índice de precios al por mayor aumentó en un 6% en términos reales. Las variaciones reales de ambos índices salariales durante 1994 pueden ser consideradas elevadas en relación con la evolución de la productividad laboral; sin embargo, es preciso aclarar que se trata de un fenómeno transitorio, propio de una desaceleración inflacionaria en un contexto de contratos laborales con mecanismos de indexación sobre la base de la inflación pasada.

Los antecedentes disponibles sobre los contratos de negociación colectiva realizados durante 1994 mostraron una evolución moderada. En efecto, los reajustes iniciales sobre la inflación pasada otorgados en los nuevos contratos muestran una clara trayectoria descendente en relación con los convenidos en 1992 y 1993, la que se estima coherente con la evolución de la productividad laboral y con las metas de inflación futura.

El reajuste promedio convenido sobre la inflación pasada fue del 1,7% durante 1994, en comparación con el 2,3% y el 2,7% en 1992 y 1993, respectivamente.

Al respecto, cabe señalar que la evolución de las remuneraciones convenidas en contratos de negociación colectiva constituye una señal que anticipa la evolución del resto de las remuneraciones, en la medida que ellas representan contratos de reciente vigencia renegociados sobre la base de las actuales condiciones del mercado laboral y a las expectativas de inflación futura, mientras que los índices de remuneraciones y de costo de mano de obra representan un promedio que contiene contratos que continúan reajustándose en base a la inflación pasada. En esta perspectiva, se puede concluir que las remuneraciones nominales se encontraban a finales de 1994 en una trayectoria descendente, de convergencia hacia niveles de equilibrio en relación con el crecimiento de tendencia de la productividad y con las metas de inflación futura.

Por lo que se refiere al ejercicio hacia finales de este período de análisis, durante el año 1997 tanto el índice nominal de remuneraciones por hora como el índice nominal de costo de la mano de obra mostraron una evolución favorable de los costos de producción en pos de la consecución de la meta inflacionaria fijada por el Banco Central. El índice real de remuneraciones anotó un aumento anual del 1,6% mientras que el índice real de costo de la mano de obra acumuló un aumento anual del 2,1%.

El mes de enero de 1998 mostró una menor alza en el nivel de las remuneraciones reales al manifestar éstas un aumento del 1,2% en su variación anual; este incremento se habría generado a partir del alza del 7,9% y el 8,6% registrado en el índice de remuneraciones por hora y en el índice de costo de la mano de obra.

Por otra parte, cabe destacar que el ingreso medio de los chilenos ha venido aumentando de forma considerable en los últimos años; así, si en 1986 el ingreso medio per cápita era de 2.790 dólares, en 1990 fue de 3.005, en 1993 de 4.222, en 1994 de 4.334 y de 4.960 dólares en 1997. Para esta fecha, los organismos internacionales estimaban que para el año 2000 el ingreso per cápita alcanzaría los 5.650 dólares (ver anexo 12)

Ingreso Medio per cápita de los chilenos (1986-1997)
Años Dólares
1989 3.071
1990 3.005
1991 3.360
1992 4.080
1993 4.222
1994 4.334
1995 4.548
1996 4.750
1997 4.960
1998 5.18
1999 (1) 5.41
2000 (1) 5.65
(1) Proyección.

Fuente: Instituto Nacional de Estadística.