Trump y la Guerra Comercial

Trump y la Guerra Comercial

Es difícil que la imaginación proporcione un cuadro más plagado de ineptitudes y de disonantes, irrazonables estridencias como las que brotan de la Casa Blanca en la actualidad. Ahora surgen las amenazas de colocar aranceles al acero y al aluminio. Los destinos afectados pueden ser Europa o China o México o Brasil.

No se sabe con certeza. No se tiene clara una determinación final, dado que el mandamás desde Washington tendría hasta mediados de abril para concretar dicha determinación. La justificación de la medida la proporcionó mediante las redes sociales puntualizando que “No debemos seguir permitiendo que se tome ventaja de nuestro país, de nuestras compañías y de nuestros trabajadores. Queremos un comercio libre, justo e inteligente (sic)”.

¿Será que Trump está desafiando el planteamiento de las ventajas comparativas de David Ricardo (1772-1823)? ¿O los postulados de la teoría de las ventajas competitivas de Michael Porter (1947 -)? Dificil decir qué entiende el mandatario estadounidense por comercio inteligente. Muy difícil. Es posible que estemos ante el planteamiento de una cuestión iluminadora, de una idea calibre Nobel.

Esta es la posición de Estados Unidos ahora. Esta es la posición que podría ser generalizada de los países más desarrollados cuando, mediante una globalización que ellos mismos promovieron, ahora se ven enfrentados a una notable competitividad de los países emergentes. Los más desarrollados no compiten, se comprueba de nuevo, en donde resultan perdedores.

No entiende Trump que las modernas cadenas productivas se forjan entre varios países. Que precisamente la economía de Estados Unidos necesita de los eslabones de producción de otros países entre ellos México. Que ese es uno de los sentidos actuales, estructurales, de la globalización.

Una tendencia que se forjó por el mismo Estados Unidos y Europa y que ahora Washington se niega a liderar. Ante ello, cuidado, es China la que se está haciendo de la batuta, con todas las consecuencias que ello implica, tanto en lo productivo mundial, en la demanda de materia prima, en procesos de industrialización del gigante asiático y de la contaminación del planeta; la verdad sea dicha.

Frenar los intercambios, el ensamble de los eslabones de la cadena productiva mundial resultará muy probablemente en daños para la mismísima economía estadounidense. Son los países y empresas más competitivos, los que generan valores agregados, los que aumentan la demanda de sus mercados internos y los que mejor pueden situarse, estratégicamente, en los mercados internacionales los que al final ganan.

Ante todo ello, algunos datos que esclarecen en algo todo este bullicio. Con estos aranceles, Trump protegerá a productores y no a consumidores, como le gusta recalcar. Véase esto: Estados Unidos produce cerca del 70 por ciento del acero que consume –es un mercado más bien endógeno. Sólo un 3 por ciento de ese acero se destina a fines militares. El empleo en esta industria es marginal, pero los consumidores –que serán las víctimas de la amenazas de Trump- superan los 6.5 millones de personas.-

Autor:

Giovanni E. Reyes, Ph.D.
University of Pittsburgh/Harvard

Como citar este artículo: 

Giovanni E. Reyes "Trump y la Guerra Comercial" [en linea]
Dirección URL: https://www.zonaeconomica.com/trump-guerra-comercial-estados-unidos (Consultado el 18 de Dic de 2018)



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