Aprendizaje de experiencias: ¿Qué elementos pueden rescatarse para el caso mexicano?

El fenómeno de la globalización económica permea cada uno de los segmentos de la sociedad y del mercado. Los sujetos empleados en el sector informal de la economía son afectados directa o indirectamente por lo que acontezca a un nivel macroeconómico. En ese sentido, los cambios en la economía afectan de manera diferencial a cada tipo de trabajador de acuerdo al sector donde se desempeña, la región geográfica donde habita y los recursos con los que cuenta. Por ejemplo, en Asia se ha se ha producido un crecimiento económico sostenido determinado por la exportación de bienes y servicios, mediante el cual se creó una gran cantidad de puestos de trabajo en actividades que exigen una alta intensidad de mano de obra. El caso más atrayente es el de Bangladesh: mientras que en 1978 había en ese país cuatro fábricas de prendas de vestir para 1995 había 2.400 fábricas que daban empleo a 1,2 millones de trabajadores en el sector informal. Esta situación se repite en la China, Tailandia e Indonesia (OIT, 2002).

Al analizar el por qué del crecimiento de las unidades empresariales manufactureras del sector informal en China e Indonesia, encontramos que estas se orientan a actividades que generan un alto componente de valor agregado, como lo son los microchips, la industria textilera, los servicios a la industria de auto partes y de electrodomésticos. Por el contrario, en México el grueso de las actividades informales se dedica al comercio y los servicios personales y/o comunales (verse OIT, 2002).

No obstante, hay que anotar que los empleos informales generados en la región asiática no gozan, al igual que en México, de ningún tipo de protección social. Ello ha llevado a los gobiernos de estos países a generar estrategias alternativas que buscan integrar al sector informal en el conjunto de la economía. Básicamente su propuesta podría resumirse en los siguientes aspectos: 

​​

Derechos Laborales: A pesar de que los países asiáticos se han visto profundamente afectados en los últimos años por los ciclos inherentes al sistema capitalista, los cuales han contribuido a diezmar muchos de los derechos adquiridos por los trabajadores pobres. El florecimiento de la democracia y la libertad en todo el continente asiático ha permitido avances en la ratificación de los convenios de derechos relativos al trabajo por parte de los gobiernos nacionales. Tal  es el caso de  la India, que ratifica los derechos de los vendedores ambulantes a un trabajo con protección social, lo cual ha influenciado la percepción  que adoptan estos vendedores respecto de las autoridades locales de la región (Amin, 2002).

Desarrollo empresarial: Desde hace varias décadas  se vienen implementando numerosos proyectos y programas piloto para el “mejoramiento de barrios muy pobres” y la promoción de “industrias pequeñas y familiares”, en los cuales se combina el acceso a microcréditos con la innovación tecnológica en sectores punta como instrumento clave para el desarrollo empresarial. (Ibid, Pag. 16)

Formación: Se toma como referente que la educación es el elemento esencial para generar movilidad ascendente en todos los segmentos de la población. Partiendo de ello, las investigaciones realizadas en Asia han encontrado que si bien los trabajadores en el sector informal valoran los programas orientados a su capacitación, ven con mejores ojos la oportunidad de que sus hijos puedan acceder a una formación de óptima calidad. Con esto se rompería el círculo vicioso de la pobreza en el que los hijos de los trabajadores informales de hoy, se desempeñaran mañana en actividades igualmente informales. La tarea que los gobiernos de esa región se han impuesto ahora, es la de liberar a los niños empleados actualmente en el sector informal para que puedan ir a estudiar, y así romper el circulo que los ata a la informalidad (Ibíd, Pág. 19)

Crédito: Asia ha adquirido una valiosa experiencia en cuanto a la oferta de crédito. Por ejemplo, las formaciones de grupos solidarios que sirven como garantía en los créditos es una  innovación que funciona, por ahora, en las áreas rurales y puede llegar a millones de personas tal como lo muestra la experiencia del Grameen Bank en la India.

Igualmente, ONG´S como Proshikha y el BRAC en Bangladesh también se han dedicado a la cuestión del microcrédito para los trabajadores pobres en zonas urbanas, adoptando la filosofía de crédito solidario de Graneen Bank, lo cual ha resuelto una buena parte de  las necesidades de crédito de la población pobre ocupada en el sector informal (Ibíd., Pag. 17).

Seguridad social: En cuanto a seguridad social, en el caso de algunos países asiáticos se nota claramente la pertinencia de establecer una sinergia entre el Estado y la sociedad, como lo es el caso del seguro de trabajo, la atención médica y los servicios de cuidado de niños ofrecidos por la Asociación de Mujeres Trabajadoras por Cuenta Propia (SEWA), en cooperación con el gobierno indonés y Chino que hoy cubren a un 40 por ciento de los ocupados en el sector informal.

Igualmente se resaltan los planes de seguridad social de Corea del Sur, Tailandia e  Indonesia enfocados a mitigar los efectos de la crisis económica en los pobres, a partir de los siguientes objetivos: a) garantizar el acceso de los grupos vulnerables a los servicios sociales esenciales, especialmente la educación y la salud, b) mantener la calidad de los servicios sociales prestados a los pobres,  c) iniciar reformas de políticas sostenibles relativas a la prestación de los servicios sociales básicos, que en la actualidad cubren a un 60 por ciento de la población en situación de pobreza (OIT, 2002)

Riesgos ocupacionales: En Asia se vienen implementando diversos proyectos regionales, en los que los gobiernos locales cooperan conjuntamente con las organizaciones civiles y entidades como la OIT  para brindar condiciones seguras de trabajo, tal es el caso de los programas Mejora del Trabajo en las Pequeñas Empresas (WISE) y Mejore su Negocio (IYB) en Filipinas y Malasia. Estos brindan recursos económicos y formativos para que las empresas del sector informal adecuen su estructura, de tal suerte que se reduzcan los riesgo laborales al mínimo posible la actividad productiva (OIT, 2002). 

A los anteriores aspectos, se ha sumado una estrategia de tipo macroeconómico en la que el estado juega un papel fundamental en el curso de la economía. Así, en las naciones del sudeste asiático los gobiernos se han preocupado por irrigar de liquidez permanente a la economía mediante una regulación mesurada de la tasa de interés y el mercado de capitales. En ese sentido, países como China y Corea han implementado, en su momento, impuestos a las salidas de capital como mecanismo de freno a la fuga de recursos. Ello no ha repercutido para nada en un decremento de la inversión extranjera, como bien suelen manifestar los economistas clásicos, sino que por el contrario ésta ha crecido a ritmos sostenidos en los últimos años (Stiglitz, 2002).

De otra parte, la definición de sectores punta, le ha permitido a los gobiernos de China, Corea y Malasia impulsar industrias generadoras de alto valor agregado, lo cual ha hecho que una buena parte de sus empresas se trasladen a estos sectores, dadas las garantías que les brinda el gobierno a través de créditos y ampliación de sus mercados (Perkins, 2001).

Finalmente, los mecanismos de participación y control ciudadano aunados a incrementos en las tasas del ahorro doméstico del 40% en la China, y del 30% en Singapur y Taiwan, vía liberación de ingresos en los hogares por bajos costos en seguridad social, educación, mejoras en la vivienda y otros servicios sociales, les ha permitido a estas naciones reducir considerablemente sus niveles de pobreza y crecer a ritmos sostenibles por largos periodos de tiempo (Stiglitz y Yusuf, 2001). Ello demuestra la efectividad de que el Estado asuma las riendas de la dirección económica, y regule la actuación de los demás sujetos en el mercado sin afectar el buen cuso de la economía de una nación.

En síntesis la experiencia asiática deja varias lecciones que aprender y otras que corregir: Por una parte,  puede decirse que los esfuerzos y programas implementados para resolver el problema de la economía informal, si bien se encuentran enfocados hacia el sector empresarial con objetivos claros en el mejoramiento de las condiciones productivas. Aún les queda por resolver el problema de la gran mayoría de sujetos informales que migran del campo a la ciudad y se desempeñan en actividades de pura subsistencia (Amin, 2002). Asimismo, la integración física de las unidades del sector informal con el resto de la economía en los países asiáticos requiere de mayores esfuerzos. Los espacios físicos ocupados por los trabajadores informales no deberían sean de carácter transitorio y sin ningún tipo de condiciones mínimas de sanidad, por el contrario, se debe podría formalizarlos brindándoles a sus propietarios un mejor contexto físico laboral.

De otra parte, en cuanto a políticas macroeconómicas se refiere, los países del Asia han aprendido que el Estado juega un papel central en la economía, y que su intervención como arbitro, regulador y promotor de las jugadas entre empresarios y empleados, se hace evidente a través de su intervención en el mercado de capitales, la definición de sectores prioritarios y la prestación de servicios sociales a las comunidades de mas bajos recursos.

Como citar este artículo: 

León Darío Parra Bernal "Aprendizaje de experiencias: ¿Qué elementos pueden rescatarse para el caso mexicano?" [en linea]
Dirección URL: https://www.zonaeconomica.com/node/1351 (Consultado el 19 de Abr de 2019)



No te pierdas esto: