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Los Modelos Económicos Centralista y Descentralizado

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Muchos países latinoamericanos se pasan discutiendo, e identificando que modelo económico están aplicando en sus economías a lo que no hay muchas opciones que discutir, ya que en realidad solo se cuenta con dos modelos económicos: el centralizado o el descentralizado. El modelo centralizado consiste en dejar que un centro, llámese gobierno, buró, partido o dictador sea el que tome las decisiones económicas que permitirán producir bienes y servicios a fin de que la sociedad pueda sobrevivir. Este centro es el que decidirá qué producir, a quién distribuir, cuánto asignar a cada persona y organizará la fuerza de trabajo para colocar a cada hombre en un punto de la maquinaria estatal de producción. El sistema centralizado recibe muchas denominaciones. Ejemplos de sitemas centralizados son: sistema esclavista, feudal, socialista, fascista, nazi, soviético, maoísta, comunista, economía de estado, entre otras.

El sistema descentralizado establece como normas de funcionamiento el respeto a la propiedad de los demás individuos como Jesús nos enseña en la Biblia, así como el respeto a la libre competencia. Este sistema tiene también distintas denominaciones: sistema capitalista, sistema de libre empresa, liberalismo económico, economía de mercado, neoliberalismo, etc. El sistema centralizado requiere la abolición de la propiedad privada y por lo tanto la prohibición del comercio entre los particulares. La producción de zapatos, por ejemplo, no la decide el empresario sino el centro (el gobierno). La norma fundamental de funcionamiento se basa en la disciplina u obediencia absoluta al poder central.

Estos son los dos modelos puros de la economía. Sin embargo, no existe ningún país que lo aplique al pie de la letra. Todo país tiene una mezcla de los dos modelos económicos. Hay sociedades que tienen más mercado que estado, por ejemplo, Hong Kong, Singapur, Taiwan, etc. Otras sociedades tienen mas estado que mercado, por ejemplo, Corea del Norte, Cuba, China, etc.

 ¿Por que hay economías mezcladas? Una explicación radica en que es muy difícil definir el proyecto de estado que desea cada sociedad. Se requiere tener teóricos que comprendan perfectamente los dos grandes paradigmas de la economía. Pero, el pensamiento económico que ha dominado desde principios de este siglo ha sido el que se fundamenta en las ideas de Carlos Marx y John Maynard Keynes. Marx estableció las bases teóricas para la creación de los sistemas centralizados mediante su prédica para la abolición de la propiedad privada y del capitalismo. Keynes estableció la teoría para legitimar la intervención del estado en la economía. En realidad ambos autores empujaban hacia el mismo lado, es decir, hacia el centralismo económico. Por lo tanto unos países se declararon abiertamente socialistas, fascistas o nazis y otros simpatizaron con las ideas Keynesianas de permitir que los gobiernos dirigieran la economía, controlaran los mercados, regularan la producción, y manipularan la moneda. De esta manera, el sistema de mercados libres sufrió un descalabro, se eliminaron las libertades económicas (y por lo tanto, políticas) de los individuos y la burocracia gubernamental tomó el papel estelar de la película.

Hoy en día, parece que hay un despertar en todo el mundo para recuperar aquel sistema que permite aprovechar las capacidades y talento de cada ciudadano, Se empieza a ver las bondades del mercado, la competencia, las motivaciones económicas de los individuos, etc. Es un renacimiento del libe-ralismo económico sintetizado en mentes como las de Adam Smith, León Walras, Carl Menger, Bohm von Bawerk, Ludwig von Mises, Friedrich von Hayek, Israel Kirzner, Milton Friedman, etc. Autores que, por cierto, quedaron proscritos de los programas de economía de muchos países latinoamericanos. Uno de los grandes problemas que enfrentan los países latinos es que hay muy poca gente experta en el pensamiento del liberalismo económico. En contraste hay demasiada gente contaminada por las ideas marxista-keynesianas. De esta forma es muy difícil crear un proyecto de nación que tenga una clara definición hacia el establecimiento de una economía de mercado. Sin embargo, la oleada histórica que estamos viviendo favorece el desarrollo de economías de mercado. Países que antes veneraban la centralización (URSS, Cuba, China, Polonia, etc.) han tomado la decisión de cambiar su modelo de economía estatal para implantar a la economía de mercado. ¿Qué tan exitosa será esta transformación? Depende del clima intelectual que logren en la sociedad. Por ejemplo, en el caso mexicano, se intentó caminar en este plan de transformaciones. Pero la intelectualidad y todo el sistema educativo estaban estructurados en la filosofía de economías estatales. La conciencia de los jóvenes, docentes, periodistas y escritores estaba conquistada por la ideología marxista-keynesiana. Esto dificultó enormemente el establecimiento del nuevo modelo económico. Sin embargo, la discusión de qué modelo tomar sigue tan necesaria ayer como hoy. En la elección del modelo está precisamente la clave para garantizar un mundo de prosperidad o uno de pobreza.

Un Estado centralista del cual nos vivimos quejando los Latinoamericanos de lo dispendioso, ineficiente, paternalista, repartidor de bienes y servicios, no ha generado una cultura más positiva de participación, de empleo y de trabajo productivo. El Estado y la empresa privada han mostrado tradicionalmente poca capacidad para articular políticas económicas y sociales generadoras de bienestar, de estabilidad social y auténtica cultura del trabajo. En las últimas décadas las esperanzas de la población en materia socio-económica no se han traducido en mejores niveles de vida para Latinoamérica.

Es así que la  pérdida de credibilidad en la institucionalidad política, social y jurídica, ha llevado a la tentación constante de salidas fáciles y autoritarias, de lo cual abundan ejemplos en nuestra historia Latinoamericana,  basadas en liderazgos personalistas, a ratos carismáticos y hasta mesiánicos.

El populismo y el clientelismo no han permitido la madurez política en loa gobernantes Latinoamericanos, Nuestro Jesús (El Nazareno), el de vida eterna  y resurrección, en la Biblia; critica la opresión y el despotismo, pero no se opone directamente a las autoridades civiles de su tiempo. La famosa línea sobre el pago de impuestos al César rechaza los esfuerzos del poder temporal de convertirse en absoluto, pero también le concede el debido lugar. Jesús enseña que la autoridad humana, tentada por el deseo de dominar, encuentra «su auténtico y completo significado como servicio» democrática de la gente, que se mueve más por el afecto que por la racionalidad.

Un Aporte de C&C

Saludos

Félix Campoverde
fcampoverde@superban.gov.ec


comentario

El tema de los Modelos Económicos Centralista y Descentralizado es excelente, para tener una visión clara de tema de tanta importancia en el acontecer de las realidades que vive cada nación, donde corrupción o fraude no importa los modelos porque en cualquier modelo económico se pueden sar por el egoismo del ser humano.
saludos