Manifiesto por un debate en la enseñanza de la economía

Francia, Julio 2000

Esta petición trata los siguientes problemas:

1. La marginación de toda teoría que no sea neoclásica,
2. La falta de relación entre la economía que se enseña en las aulas y la realidad económica,
3. El uso de las matemáticas como un fin en sí mismo, en lugar de ser un instrumento,
4. Los métodos docentes que excluyen o prohíben el pensamiento crítico,
5. La necesidad de una pluralidad de enfoques que se adapten a la complejidad de la realidad económica estudiada.

En las ciencias reales, las explicaciones se basan en los fenómenos actuales. La validez o la relevancia de una teoría sólo puede ser demostrada mediante la confrontación de ésta con los hechos. Esto es por lo que nosotros, junto con muchos estudiantes, deploramos la dinámica de una enseñanza de la economía que se basa en teorías, creando y manipulando modelos, sin tener en cuenta su carácter empírico. Este tipo de docencia resalta la construcción del modelo, mientras que ignora las relaciones de éste con la realidad económica. Esto es cientificismo. Por otro lado, desde un punto de vista científico, el principal interés es demostrar la eficiencia del modelo cuando se compara con datos empíricos. Esta debería ser la finalidad de un economista. No es un asunto matemático.

Sin embargo, el camino que nos lleve de vuelta a los hechos no es obvio. Todas las ciencias se sostienen en hechos que han sido recogidos previamente y más tarde conceptualizados. De esta manera surgen distintos paradigmas, cada uno de los cuales constituyen diferentes familias de representación y modalidades de interpretación o reconstrucción de la realidad.

Reconocer la existencia y el papel de los paradigmas no debe servir como justificación para elevar murallas entre unos y otros, incuestionables desde fuera. Las ideas se deben confrontar y discutir. Pero no se puede hacer sobre la base de una representación "natural" o inmediata. No podemos, ni debemos, evitar el uso de las herramientas estadísticas y econométricas. Pero la evaluación crítica de un modelo no debe abordarse desde una base exclusivamente cuantitativa. Toda "Ley Económica" o teorema debe ser siempre evaluada por si relevancia y validez en el contexto en el que se aplica, sin importar cuan rigurosa sea desde el punto de vista formal o elevado su ajuste estadístico. También se deben tener en cuenta las instituciones, la historia, las realidades ambientales y geopolíticas, las estrategias de los actores y de los grupos, las dimensiones sociológicas, incluyendo las relaciones de género, así como un mayor número de asuntos epistemológicos. Sin embargo, estas dimensiones de la economía son cruelmente omitidas en la educación de nuestros estudiantes.

La situación se podría mejorar introduciendo cursos especializados. Pero no es tanto un problema de añadir nuevas asignaturas, sino unir las diferentes áreas de conocimiento en un mismo programa educativo.

Esto nos lleva al problema del pluralismo. Pluralismo no es sólo un asunto de ideología, esto es, de diferentes prejuicios o posturas con las que uno está ligado y defiende. Por el contrario la existencia de diferentes teorías se explica también por la propia naturaleza de las hipótesis asumidas; por las cuestiones planteadas; por la elección de un determinado espectro temporal; por las barreras de los problemas estudiados y, no menos importante, por el contexto histórico e institucional.

El pluralismo debe ser parte de la cultura básica del economista. Los investigadores deben ser libres de desarrollar la dirección y la forma de pensar a la que sus convicciones les llevan. En un mundo cada vez más envolvente y complejo, es imposible y peligroso evitar las representaciones alternativas.

Esto nos lleva a la cuestión de la teoría neoclásica. El espacio predominante que ocupa es, por supuesto, incompatible con el pluralismo. Pero en este asunto hay un punto aun más importante. El supuesto de un individuo representativo racional en la teoría neoclásica, la confianza en el concepto de equilibrio y la insistencia en que son los precios los que constituyen el principal determinante (si no el único) del comportamiento de los mercados, está en confrontación con nuestra postura. Nuestra concepción de la economía está basada en principios de comportamiento de otro tipo. Estos incluyen especialmente la existencia de subjetividad entre los agentes, la racionalidad limitada de éstos, su heterogeneidad y la importancia de los comportamientos económicos no basados en factores de mercado. Las estructuras de poder, incluyendo las organizaciones, y los contextos culturales y sociales no deberían ser a priori excluidas.

El hecho de que en la mayoría de los casos la enseñanza que se oferta esté limitada a las tesis neoclásicas es cuestionable también desde el punto de vista ético. De esta manera los estudiantes tienden a mantener, no sólo la falsa creencia de que la teoría neoclásica es la única corriente científica, sino también que "ciencia" es sólo un problema de axiomas y/o de modelización formalizada.

Junto con los estudiantes, denunciamos la unión naive y abusiva que habitualmente se hace entre ciencia y el uso de las matemáticas. El debate sobre el estatus científico de las matemáticas no puede estar limitado al uso de las matemáticas. De hecho, limitar el debate a esos términos implica diluir a las personas y, prácticamente, evita que se planteen los problemas reales y los asuntos de gran importancia. Éstos incluyen cuestionar el objeto y la naturaleza de la modelización en sí misma y reconsiderar cómo la economía se puede redirigir hacia una exploración de la realidad y alejarse de su objetivo actual basado en la resolución de problemas imaginarios.

Dos puntos fundamentales en la educación universitaria deberían ser la diversidad de la licenciatura y la formación crítica del estudiante. Pero bajo el régimen neoclásico ninguno de los dos es posible, y a menudo el segundo punto es rechazado explícitamente. La insistencia en el formalismo matemático implica que la mayoría de los fenómenos económicos se encuentren fuera de los límites tanto para la investigación como para el currículo en economía. La indefendibilidad de estas restricciones significa que la existencia de pensamiento crítico entre los estudiantes se considera una grave amenaza. En las sociedades libres como la nuestra, esto es inaceptable.

NOSOTROS, Profesores de Economía expresamos nuestro total apoyo a las reivindicaciones de los estudiantes. Estamos especialmente implicados con las iniciativas que se tomen en el ámbito local para ayudar a responder a sus expectativas. También esperamos que este movimiento llegue a todos los estudiantes de economía en las universidades de todo el mundo. Para facilitar esto estamos dispuestos a iniciar un diálogo con los estudiantes y a apoyar la realización de conferencias que permitan abrir un debate público que nos concierne a todos.

fuente: http://www.sindominio.net
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