blog de liborio orejuela

LA SUSTANCIA

TROCANDO CON LA TEORIA

No. 6

LA SUSTANCIA

Trabajar, trabajar y trabajar! Es el lema que gobierna. Y pareciera que solamente fuera válida la premisa bíblica, «comerás tu pan con el sudor de tu frente». Sin embargo la realidad dictada por el fundamentalismo del mercado es categórica: «no comerás porque tu sudor es superfluo, invendible o mal remunerado». Que estos límites hubiesen sido alcanzados en ese futuro de tinte neoclásico, ya no nos ha de extrañar en este trueque de teorías.

El sistema productor de mercancías padece, desde su nacimiento, de una contradicción incurable. Por un lado, vive del hecho de absorber en masa energía humana mediante el gasto de trabajo para su maquinaria: cuanto más, mejor. Por otro, sin embargo, impone, de acuerdo con la ley de la competencia empresarial, un aumento de la productividad, mediante la cual la mayoría de la fuerza de trabajo humana pasa a ser superflua.

LA NEUTRALIDAD

TROCANDO CON LA TEORIA
No.2

LA NEUTRALIDAD

El Pennsylvania Gazette, en una de sus ediciones de 1736, se disculpaba por lo irregular de su publicación pues su impresor, Benjamín Franklin, estaba con la imprenta

…“trabajando para el bien público haciendo más abundante el dinero”…

Años más tarde, cuando se dirigió a la Cámara de los Comunes para que fuera autorizada la emisión monetaria en las colonias, se llevó por supuesto una gran decepción; su propuesta fue rechazada. Estas diferencias de puntos de vista sobre la emisión de dinero fueron causa importante de fricción entre Gran Bretaña y las colonias americanas. Luego vino la Guerra y Benjamín Franklín terminó firmando la Declaración de Independencia dónde en un lenguaje llano redactó las siguientes palabras:

“…Sostenemos que estas verdades son autoevidentes, que todos los hombres han sido creados iguales…”

A Benjamín Franklin no le aconteció lo que posiblemente sí le aconteció a un corredor de bolsa londinense famoso por sus aportes teóricos a la ciencia económica y perteneciente a una gran tradición de consejeros económicos, tradición que es algo soberbia en formular los fines y algo débil al procurar los medios, o como lo ha sugerido con cierta gentileza un historiador:

EL NIMIO PESO DEL MIMO

EL NIMIO PESO DEL MIMO

A Laberio y Publio Siro bufos farsantes con sus orejas de burro el rey Midas no sedujo. Y quizás el oro de Taraira no irán a extraer los mimos para obtener una extra, aún cuando el nimio peso no de un brinco.

Brinca el mimo y su pálida cara falsaria hace reír cuando con gracia pasa el sombrero.

Un peso para el mimo que no quiere mimos!

Se quita el sombrero ilusorio y sobre su nívea cabeza coloca la sombrilla que brilla por su ausencia.

Oro pendenciero o dólares calientes quiero!

Requirió con su máscara de silencio al público que estalló en carcajadas por tanta gracia que pudo el mudo.

El peso del mimo no es eximio!

Sólo alcanza para dar un brinco!

Retírase la ausente sombrilla.

Colócase el quimérico sombrero.

Y en el bolsillo guárdase el peso ilusorio.

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