Comentario Bibliográfico:
Solidaridad, Cooperativas y Servicios Públicos
Antonio Colomer Viadel
Director
Área de Derecho Constitucional
de la Universidad Politécnica de Valencia-España
Gestión y Administración Pública
Facultad de Administración y Dirección de Empresas
Instituto Intercultural para la Autogestión y la Acción Comunal (INAUCO)
Revista Iberoamericana de Autogestión y Acción Comunal
Universidad Autónoma de Madrid – España.
Hace unos años, al volver de nuevo a la Universidad Nacional de Mar del Plata, en donde en varias ocasiones había intervenido en la Maestría de Trabajo Social dirigida por el profesor Enrique Di Carlo, maestro ya desaparecido, fui invitado a visitar en esta ciudad la Cooperativa de suministro de energía eléctrica que abastecía a un amplio sector de la población y quedé impresionado de la calidad de sus instalaciones, del rigor de su planificación, de la competitividad de precios y el buen suministro del servicio, en contraste con otras empresas mercantiles de este mismo servicio público.
A partir de entonces me interesé por esta forma cooperativa de prestar servicios públicos que tiene cierta extensión y antigua tradición en Argentina y que me parece un instrumento eficaz para la construcción de ese derecho solidario que debe configurarse como una rama autónoma en el marco de la ciencia jurídica.
Por otra parte, siempre he considerado que la vertebración de este derecho solidario empieza en la Constitución y el derecho constitucional que debe perseguir la coherencia e integración de la comunidad política a la que organiza y para ello igualar en derechos y garantías a todos sus ciudadanos y cerrar la brecha de diferencias, sustentada en ese péndulo de privilegios y exclusiones sociales que nos da una imagen desequilibrada y deforme de muchas sociedades.
Por ello recibo con entusiasmo el libro del profesor Roberto Fermín Bertossi “Servicios públicos cooperativos”, recién aparecido en su Argentina natal en la editorial El Derecho. Se trata de un estudio sistemático desde el desenvolvimiento histórico del cooperativismo pasando por el estudio de las tarifas cooperativas de servicios públicos, la gestión de los mismos, el derecho regulatorio de tales cooperativas, la jurisprudencia que atañe a tales servicios públicos cooperativos y la importancia de la educación cooperativa.
La obra no sólo tiene un profundo calado teórico sino además una proyección práctica evidente fortalecida por unos anexos explicativos de los modelos de contratos de concesión a distribuidoras cooperativas, del régimen de suministro y del procedimiento de reclamo de los usuarios ante un ente regulador.
Pensemos en la importancia en un Estado social y democrático de derecho de que los ciudadanos puedan tener acceso a servicios eficientes de agua potable, energía eléctrica, transporte, gas, comunicaciones, además de educación, sanidad, vivienda, etc, y que ello se haga en condiciones de coste que tiendan a la gratuidad o, al menos, asegurar un coste mínimo para que no produzca la exclusión en aquellas capas sociales lindantes con la pobreza, y por el contrario sea factor de inclusión social. Al mismo tiempo la importancia que tiene para la dignidad personal el intervenir con un protagonismo conciente en la autoorganización de estos servicios y en la emancipación de dependencias y exclusiones sociales.
Como dice Roberto Bertossi “hablando en criollo, que todos los habitantes de la República Argentina, en todo el territorio nacional y bajo cualquier circunstancia, tengan posibilidades concretas de acceder a los servicios públicos esenciales, especialmente aquellos que viven en zonas de difícil acceso, que tengan limitaciones físicas o necesidades sociales especiales”.
Sin lugar a dudas comparto con el autor el convencimiento de que esas cooperativas de servicios públicos promueven la integración de toda la nación y a la vez al ser “autoprestados”, garantizan una determinada calidad y un precio justo. De ahí también que deben tener un tratamiento fiscal favorecedor de su permanencia y desarrollo que permita mantener tarifas solidarias, especialmente para los ciudadanos con carencias e incluso en situación de indigencia.
Hay una sugerencia que tal vez excede al marco conceptual de esta obra, pero que me parece importante hacerla. Se trata de la articulación federativa de los distintos sectores de cooperativas de servicios públicos, en los diferentes ámbitos territoriales, y también con las cooperativas de producción o trabajo asociado, de crédito y de consumo, así como, en el caso argentino las empresas recuperadas por los trabajadores tras situaciones de quiebra concursal. El fin sería crear un verdadero sector de economía solidaria abierto a una estrategia de afines, incorporando otras formas solidarias de organización empresarial e incluso empresas familiares, para alcanzar ese punto de masa crítica, que permitiera una cierta invulnerabilidad del sector frente a competencias abusivas y desleales, y reivindicara instrumentos de apoyo para este sector de la economía, de carácter financiero, comercial, tecnológico, de seguros y de formación que les permitiera una cierta igualdad en esa competitividad de mercados con los sectores privados y públicos de la economía.
La sinergia de esta alianza tendrá, sin lugar a dudas, un efecto multiplicador y un beneficio para todos los ciudadanos por la reducción de costes, ya que no es el beneficio el motor movilizador de tal sector sino la redistribución equitativa, y la reciprocidad mutual.
En fin, esto ya supone entrar en aguas más profundas que implicaría también un replanteamiento del principio democrático hacia el constitucionalismo solidario. Saludemos ahora, con alborozo, la aparición de este brillante libro que nos habla de unos instrumentos tan útiles en este proyecto renovador, como son las cooperativas de servicios públicos.
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